ZARPAZO

De un zarpazo
enterré un colibrí en mi garganta
un tango entre mis pechos
y teñí de polen mis cabellos
ensartados en el bordón de una guitarra

oculté mi ombligo tras una obsidiana
un relámpago en mi vientre
y el alarido silencioso de besos entre mis piernas

bordé el brocal de mis labios
espiral de lenguas
y voces desnudas saliendo del cuerpo

es
la música que callas
es
el silencio que canto.

María Cristina Solaeche Galera

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ÁNGEL MIGUEL QUEREMEL van der BIEST “Verdad mentira en piedra de tiempo eternizada”

ÁNGEL MIGUEL QUEREMEL van der BIEST “Verdad mentira en piedra de tiempo eternizada”

María Cristina Solaeche Galera

La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo,
el intento de un camino, el boceto de un sendero.
Hermann Hesse.

No es poeta aquel que no ha sentido la tentación de destruir o crear  otro lenguaje.
Octavio paz.

Un poeta es un mundo encerrado en un hombre.
Víctor Hugo.

Ángel Miguel Queremel. Nace en Coro, capital del estado Falcón, Venezuela, en 1899. Muere el 21 de mayo de 1939 en Caracas Venezuela.
La familia está conformada por su padre, el cuentista falconiano Pedro Miguel Queremel, su madre Angélica van der Biest y su hermana Enma Luisa Queremel van der Biest.

Poeta, ensayista, cronista y dramaturgo.

-1914. Llega  a la ciudad capital Caracas, donde trabaja como escribiente en un ministerio, y funda la revista Cyrano.

-1920. Realiza un breve viaje a Estados Unidos.
A su vuelta a Caracas, es redactor en El Sol y colabora con publicaciones en Tricolor, en la revista nacional Cultura Venezolana (1918), El Universal, Actualidades (1917),  y El Nuevo Diario.

-1921. Director del magacín Flirt, orientado  la mujer.

-1922. Yo pecador. Cuentos. Imprenta Bolívar Caracas.

-1923. Viaja a España, donde permanece diez años, con viajes intermedios a África del Norte, y otras ciudades de Europa.
En sus comienzos, Queremel se acerca a la llamada Generación del 18, a la que pertenecen José Antonio Ramos Sucre, Fernando Paz Castillo, Andrés Eloy Blanco, Luis Enrique Mármol, Luis Barrios Cruz y Jacinto Fombona Pachano entre otros.
En su estadía en tierras españolas, publica en Blanco y Negro, La Esfera, El Imparcial y El Litoral y funda la revista Tobogán.

-1924. El Barro Florido. Cádiz. Librería Universal de Morillos.
Es el primer poemario de Queremel, con un aliento modernista y un aspecto formal donde a veces predomina el soneto en diferentes formas de versificación y con muy escasa adjetivación. Están los poemas agrupados en tres textos: El barro florido; La feria de los caprichos y Las voces estremecidas; cada uno inicia con un poema indistintamente titulado Barro florido:

El primer grupo empieza con los versos:

Va perdiendo  mi peregrino
buscando, a tientos, tu camino.
Busca al amor, niño con vendas,
y perdió siempre la senda
y equivocó el derrotero.
Peregrina, dí:
¿el Amor nones un sendero
dentro de ti?
(…)

El segundo grupo comienza así:

La feria de mi corazón
inaugura su “troupe” de circo:
un acróbata da un brinco;
el faquir merienda fuego;
y el relámpago del trapecio se persigna el “Clown”. Suena un fox-trot. Y mientras baila por la pista Pegaso da una coz
(…)

El tercero inicia así:

Son sangre de mis heridas
-mis heridas mal curadas-
voces a tiempo calladas
en mi interior encerradas,
mis voces estremecidas
(…)
Aún no expresa en estos poemas su filiación a la vanguardia que acoge dos años después.

-1926. Se publican sus poemas vanguardistas en el magacín semanal ilustrado Élite:

En el café. De madrugada
y solo
Cuelgan de los espejos
como racimos
las luces.
Me he dejado
yo mismo
no sé donde
olvidado
perdido
solo, solo, solo.

-1926. El hombre de otra parte y otras narraciones. Un libro de relatos.

-1926. Brinco. Madrid. Fernando de Fe.

-1926. Trapecio de las imágenes. Madrid. Fernando de la Fe.

-1926. Trayectorias. Madrid Fernando de Fe.

-1927. Ejerce labores consulares en Andalucía, y funda un Cine Club en la ciudad de Málaga.

-1928. Tablas. Málaga. Imp. Sur.

 -1933. Luego de su estadía en tierras españolas, Queremel regresa a Venezuela, y trae a Caracas el ultraísmo madrileño en el que se inició Jorge Luis Borges. Comienza a divulgar la obra de los autores de la generación del 27 española, especialmente Lorca, Alberti, Cernuda, y a los escritores que revalorizan la obra del poeta del Siglo de Oro español  Luis de Góngora A el simbolista y parnasiano Mallarmé, el surrealista Lautréamont y  el romántico Nerval.
De un simbolismo inicial, al ultraísmo andaluz y el madrileño, de allí al surrealismo y finalmente a la vanguardia. Discursos metafóricos, laberintos de la imagen, rompimientos continuos de sus propuestas estéticas, frente a la tradición, favorecidos por a heterodoxia, olvidan toda moralista preceptiva. Se embebe de las estéticas de diferentes momentos por todo aquello que conoció, leyó, escribió y por su estrecha relación con la Generación del 27.
En apenas cuarenta años de su vida de los cuales diez los vivió en España,  el poeta experimentó con los diferentes movimientos literarios de ese tiempo. En España se  familiariza con el movimiento ultraísta de Cansinos Assens, Gerardo Diego y Jorge Luis Borges; de allá trajo a su tierra Venezuela esta corriente poética que dejó de lado después, para asumir nuevas con inquietud.

-1936. Poco tiempo después de la muerte del tirano Juan Vicente Gómez, nace el Grupo Literario Viernes, una de las avances poéticos más meritorios del siglo XX en Venezuela. Con el entusiasmo del poeta Queremel,  acompañado de Luis Fernando Álvarez y Vicente Gerbasi, a la que posteriormente se unirán varios poetas y narradores; esta agrupación literaria que se identifica con la rosa de los vientos, el poema en todas las direcciones, las formas y los vuelos, se propone sumar Venezuela a un movimiento poético más cosmopolita y universal. Se plantea también Viernes, acudir a los orígenes, creaciones y principios de otras literaturas y traducirlas; divulgar poetas como Hölderlin, Novalis, Valery, Rilke, Rimbaud y Eliot, entre otros.
Se reúne con sus compañeros viernistas: Pablo Rojas Guardia, Vicente Gerbasi, Luis Fernando Álvarez, Rafael Olivares Figueroa, Pascual Vanegas Filardo, José Ramón Heredia, Fernando Cabrices, Otto De Sola, Ulrich Leo y Oscar Rojas Jiménez en un bar con una suntuosa ebanistería, situado en las caraqueñas esquinas de La Bolsa y La Pedrera, al frente del Capitolio. También participan narradores y críticos; Ramón Díaz Sánchez, Alberto Junyent, Julián Padrón, Pedro Grases, Pedro Sotillo y Abel Vallmitjana.

Fue un grupo principalmente poético, y dada la relevancia que adquirió en nuestra historia literaria, podría aventurarse la afirmación de que se trató del primer grupo poético, verdaderamente consolidado, con que contó el siglo XX literario en Venezuela, a pesar del riquísimo precedente de los poetas del 18.
Pausides González Silva

 – 22 de abril de 1933. Acompañado de dos amigos, Nerio Valarino y el productor cinematográfico Henry Schwartz, funda el Teatro Ayacucho con Queremel en la directiva al lado de Luis Álvarez Marcano, Leoncio Martínez, Edgar Anzola y L. Carlos Fajardo; se proyecta la película A woman of París (1923) en un ciclo sobre Charles Chaplin, en el que Queremel expone una semblanza de Charlot.

 -1934. A partir de este año, el Cine Club Bolívar es fundado por el poeta, que reunió para ello a un numeroso grupo de escritores, poetas y artistas, funciona en el Teatro Ayacucho. El 12 de octubre de 1934,  se proyecta la escandalosa película Éxtasis (Ecstase) del cineasta checoslovaco Gustav Machatý que ha sido prohibida por el papa Pío XII y Hitler.

 -1936. Es el animoso animador del grupo literario Viernes, pues para el momento, era uno de los mejores conocedores de las corrientes literarias en Europa. Anima el grupo en formación al lado de Luis Fernando Álvarez y José Ramón Heredia en el primer momento de su existencia.
En el poema Cromo, reelabora las calles de la ciudad en un oscuro microcosmo urbano de miserias, degradación humana y muerte, desde un inevitable fatalismo. La ciudad matizada de opacidad en abatidos contrastes entre el color, la luz y la oscuridad; perenne angustia vital de su autoexclusión del mundo citadino que lo agobia

Que sufro la angustia cruel y dolorosa
de que mi gusano se haga mariposa;
de dejar el tallo por ir a la rosa

(Canción humilde)

Miseria, Calamidad,
que se arrastran por el suelo
y el sol sobre la ciudad
como la llaga del cielo 

Súbito, viene el viento
huele a hospital
y cementerio

-1938.

Tu inmovilidad, tu muerte viva,
tu mortaja de mapas que te deja los pies al desnudo,
tu agonía multicolor, tu ataúd aerodinámico,
¿son ya tu actitud de despedida, tu rígido “Adiós”,
entre risas de ladrillos?
(…)
¿No sabes?
El tamaño de la muerte cabe en el puño de tu mano crispada.
Tu vida empieza allí donde se mueva tu primer gusano.

 -1939. La máquina de coser. Obra de teatro; una célebre comedia que tuvo gran acogida en el medio cultural y es publicada en la revista Viernes.

-1939. Santo y seña. Dentro del viernismo. El desenfado, la rapidez, prosaísmo, confianza en el progreso, ya también asumidos anteriormente en El trapecio de las imágenes (1926).

Yo sé que es coger el recuerdo
y morderlo hasta los labios que se rompen;
y llamarme por mi nombre
en el silencio de los compañeros que no pueden contestarme,
y no reconocerme…
(…)
Me llevarán las hadas moradoras de la brisa
o el aire verde de los acordeones,
me llevarán sollozos y blasfemias,
me empujarán esquinas y avenidas…

-1939. El poeta Ángel Miguel Queremel muere el 21 de mayo de 1939, de un ataque cardíaco, mientras se balanceaba en una hamaca; justamente cuando ufano y alegre, sostenía en sus manos el primer número de la revista Viernes.

Cuando se corte mi aliento.
Cuando se caigan mis párpados,
Llevadme, amigos, al campo,
al campo donde no estuve.
(…)
Con tierra de las afueras,
-tierra del aire y la lluvia-
vestidme un traje mortal
de barro y polvo perpetuo.

Con su fallecimiento se acababa la primera etapa de Viernes. El grupo dedica íntegramente su segundo número a la obra y memoria del poeta.

SABOR A VINO EL SOL PONIENTE

Dátil goloso el del amor
crocante la pisada de los sentidos
sonrojo escarlata el de la palmera
ascua la imagen de la mariposa blanca

lujuria cíngara moldea el vientre y los pezones de cornalina
besar
paladear
olfatear
en el resplandor nocturno

sabor a vino el sol poniente
acurrucados en el ocaso
se dispersan los nubarrones
en abanicos

el amor
talla lentejuelas
en la muselina de los cuerpos.

María Cristina Solaeche Galera

Autor: Edward Munch. Título: Mistica de playa. Técnica: Óleo sobre lienzo. Año: 1893. Medidas: 100x114cm. País: Noruega.

GILMAN Y LA PARCA

GILMAN Y LA PARCA

María Cristina Solaeche Galera

La muerte llama, uno a uno,
a todos los hombres y a las mujeres todas,
sin olvidarse de uno solo -¡Dios, que fatal memoria!-
y los que por ahora vamos librando, saltando de bache en bache
como mariposas o gacelas, jamás llegamos a creer
que fuera con nosotros, algún día, su cruel designio.
Camilo José Cela.

Hay cementerios solos,
tumbas de huesos sin sonido,
el corazón pasando un túnel
oscuro, oscuro, oscuro,
como un naufragio hacia adentro nos morimos,
como ahogarnos en el corazón,
como irnos cayendo desde la piel del alma.
Pablo Neruda.

¿No sabes? El tamaño de tu muerte cabe en el puño de tu mano crispada.
Tu vida empieza allí donde se mueva  tu primer gusano.
Ángel Miguel Queremel.

Gilman no sabía si estaba soñando una violenta pesadilla, o era la fiebre que le hacia alucinar.

El padecimiento está agazapado en su cuerpo; hace ya 21 meses que los médicos le han diagnosticado su terrible mal; el dolor, la fiebre intensa y las limitaciones son casi constantes.
Su compañera Adelle, duerme desde hace unos meses en el sofá de la sala para no importunarlo, y vive siempre pendiente del mínimo gesto de él; ella, ha dispuesto con esmero la habitación de la mejor manera posible. Una cama de hospital alquilada con sus manubrios y su colchón antiescaras, la bombona de oxígeno, los medicamentos ordenados meticulosamente, frescas flores blancas que son las que siempre le han agradado y con las que la enamoró, la televisión, un aparato de sonido con auriculares y la música que a él le agrada. Cambió las cortinas, estas son de un alegre colorido claro que dejan traslucir suavemente la tenaz luz del sol, y el aire acondicionado refresca deliciosamente la estancia. Dos veces al día lo visita el médico de cabecera con la consiguiente rutina, más sin esperanzas nuevas; y cada tres días, llegan sus dos hijas a entretenerlo con conversaciones, y ponerle al tanto del resto de la familia y amistades.

Gilman, enfermo,  continuamente dolorido, acostado, casi inútil, se esfuerza en no caer en el desespero. Casi siempre  callado, sonríe con esfuerzo a cada atención. Para su interior llora, llora desconsoladamente.

Se da cuenta, que sus oídos se están sensibilizando de una forma casi intolerable, se lo dijo al médico, éste le advirtió que era una de las consecuencias de su padecimiento; y de noche, cuando el silencio intenta dominar los ruidos de la calle, el mínimo bisbiseo le sobresalta los tímpanos.

Esa noche del miércoles 19 de agosto, alrededor de la 12:00, la barahúnda de ruidos por mínimos que sean lo agobian, tiene la fuerte sensación de que están encajados en sus oídos.

Algo hay esa noche en el ambiente que lo atemoriza. Empezó con un fuerte hedor a moho y un zumbido extraño;  se encontró mirando fijamente en el borde inferior de su cama a un ser monstruoso, de descomunal  altura desde el suelo al techo, con la cara diabólicamente humana, de encorvada espalda, con una mirada maligna en las oquedades herrumbosas de los ojos, con ropajes pardos que se agitan a un violento viento que Gilman no siente, con un aspecto de malevolencia y regodeo, todo cercado por un vapor gris y viscoso y una voz mascullante y ensordecedora que le aguijonea los tímpanos.

Le parece que no camina, ni vuela, repta, culebrea. Es una figura angulada de un color desconocido, con trozos orgánicos blancuzcos y  glutinosos, y partes inorgánicas pétreas; una confusión de rugidos que lo acompañan retumba en su cerebro. Cada instante se acerca más hacia él con un repulsivo carcajeo y agitando amenazante una ciclópea guadaña amarillenta como un monstruoso colmillo.

A Gilman, los brazos, las piernas y el torso no le responden ni a un exiguo movimiento. Hacia él, avanza coléricamente el bestial ser enroscándose sibilante en si mismo, en una danza macabra que amenaza pavorosamente a su macilento cuerpo. Unas garras descomunales le aferran la garganta, un ardor en la cara y, repugnantes tentáculos que se agitan aferrados a su enfermo organismo.

Fiebre, pesadilla, desvaríos, alucinaciones…
¿Qué sucede?

La maléfica luminosidad grisácea y pegajosa del ente, se chorrea con su miasma por la habitación, por las sábanas, por su maltrecho y fatigado cuerpo. Se le nubla la vista, se aferra desesperadamente de la balaustrada de la cama, su cabeza se incrusta aterrada hacia atrás en la almohada, quiere gritar, llamar a Adelle, ella no puede escucharlo, pues apenas un desesperado gorgoteo inaudible sale de su boca. Sus oídos cacofónicos oyen ahora un alarido triunfal, un espeluznante grito ensordecedor que hace estallar ante él un abismo oscuro y vacío, el que espera después de la muerte.

En su pánico, Gilman se da cuenta, que está allí el final de su vida, que se termina su existir, que no volverá a respirar el mundo, que ni un soplo moverá sus labios, que su mirada le pertenecerá al vació de la eternidad, a la más absoluta ausencia de todo.

Está allí, ella, la muerte, la Parca, llegó por él; al final cortó los hilos del telar de su vida con su afilado hocino.

En medio de chillidos atroces y repugnantes  contorsiones, el monstruo, con la punta corva y afilada de la gigantesca guadaña, atraviesa la boca de Gilman.

Aquel jueves 20 de agosto, la muerte, La Parca, llegó por Gilman.

RENCOR

Gris
pegajoso
duende que
contrae el ser
diseca las entrañas

Ocre
agobiante
aquelarre que
ofusca el horizonte
retuerce los recuerdos

Enroscado en sí mismo
polvorín de arena
tiniebla del sol

Rencor
Amor

¿Bordes de una misma herida?
¿Pájaros del mismo alero?

María Cristina Solaeche Galera.

 

Autor: Oswaldo Guayasamín.  Título: El grito III. Técnica: óleo sobre tela.      Medidas: 130x90cm. País: Ecuador. Año: 1983.

 

 

SALUSTIO GONZÁLEZ RINCONES

SALUSTIO GONZÁLEZ RINCONES

 María Cristina Solaeche Galera

  

Los escritores somos seres heridos. Por eso creamos otra realidad.
Paul Auster.

Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse,
y que formen algo así como un misterio.
Federico García Lorca.

La primera tarea del poeta es desandar en nosotros una materia que quiere soñar.
Gastón Bachelard.

 

Salustio González Rincones. Nace el 1 de junio de 1886, en San Cristóbal, capital del estado Táchira, Venezuela.

Poeta, dramaturgo, dibujante, traductor y diplomático.

Y aquellos veíamos pasar a Salustio González muy cerca, muy esquivo y hasta enigmático, es desde entonces que conozco su figura larga y escueta, de cigüeña, su perfil anguloso, sus labios socarrones, sus dientes de pulcritud lobal, sus ojos, en negro, mordiscantes de ironía, mefistofélicos y zatirinos, y por final, su cabellera bravía de trofeo indígena.
Julio H. Rosales.

Un hombre pertinaz, de peregrinas ideas bullendo persistentemente en su imaginación. Celoso a las impresiones del mundo, organizado en la acción, sin registros de pereza, enérgico, visceral. Un ser dotado de una fecunda fantasía.

Los estudios de primaria los realiza en el Colegio Padre Sederstzomg en Curaçao y la secundaria, en el colegio Santa María en Caracas.

Estudia pintura, en la Academia de Bellas Artes en Caracas. Es miembro de la sociedad de pintores, a la que también pertenecen Monasterios, Otero Reverón, su compañero alborado Soublette y otros artistas plásticos.

Estudios de Ingeniería en la Universidad Central de Venezuela, sin llegar a obtener el título.

Habíamos terminado los estudios legales de matemáticas, y lo invité a graduarnos. –No, me dijo decididamente- hazlo tú, yo sigo. El grado es una estación, y todavía me falta mucho que andar.
Guillermo A. Salas. Compañero de estudios.

Al pretender escribir la tesis para obtener el grado, ella, que iba a versar sobre la construcción de un puente, se le convirtió en un drama. El Puente triunfal.
Enrique Planchart.

Si queremos situar al poeta Salustio González Rincones dentro de un clima literario, lo hacemos en el interregno entre el modernismo que ya empieza a agotarse, y la vanguardia que se asoma.

1907. Carta de Salustio González Rincones para su mamá que está en Nueva York.

Es una Carta/poema considerada por Jesús Sanoja Hernández, como una de las mayores revoluciones de la poética venezolana. En esta obra, se insinúa fuertemente una ruptura con el modernismo, juega con las palabras, los signos de admiración repetitivos o intencionalmente desordenados dan el énfasis, el poeta rasga la supuesta lógica del discurso poético. Escrito en un coloquialismo que después utilizarán grupos como Tráfico y Guaire sin mencionar a Salustio González Rincones.

Te escribo antes de la comida
vegetal y monótona que mantiene mi vida.
(…)
Las muchachas gobiernan por semanas.
Siete días se levantan y miran las mañanas
en el jardín tropezado de flores.
Si las vieras! De todos colores
Hay – Ya las enredaderas
están tupidas ¡qué verdes! Si las vieras!
(…)
He ido de turista, al picacho.
Cinco leguas. Subida. Es un camino macho.
Suben isleños, borricos, mulas y yeguas.
¡Al devolverse: también hay cinco leguas!!
Y como consecuencia clarísima se ve
que a la ida son andando, y al regresar a pie!
Los tres de siempre: Julio Horacio, el catire
y yo.¡Diez leguas sin respiro!
(Por aquellos caminos angostos cual baúles
los isleños y burros tienen ojos azules!)
también fuimos, pero muy de mañana
montados en Caballería Rusticana
(esto es; en burro), al Hatillo. Cercano
de Petare. Qué camino tan llano!
Sobre los pobres asnos éramos tres Jesuses!
Mucho rocío. Gallos cantando solos.
Los humos de los ranchos rezando sus trémolos.
Y todo diluido en la mañana suave,
En un mijao vimos cantar un ave,
dulcemente. Qué melodía fina!
Más lejos cacareaba una gallina!
Nos bañamos (Qué frío!) al pasar por Los Chorros.
Los burros se veían tristes como ajos poros!
En fin, mamá, en fin
llegamos a las casas torcidas del pueblín.
Muy solo es. Más que cualquier cementerio.
(…)
Cuándo vuelves? (No vengas tan ligero).
A fines de Diciembre o principios de Enero.
Esperando ese día y ocasión tan magnífica.
Adiós. Contesta. Dame un beso Malífica!

Andrés Eloy Blanco en 1925 en su Carta a Udón Pérez, recurre a esta Carta/poema de Salustio González Rincones, y en 1938 lo hace en su poema Baedeker 2000.

1907. Junto a la Cordillera de Los Andes.

Obra de teatro, escrita en colaboración con Henrique Soublette.
Aparecen también los títulos El Crepúsculo y Mientras descansa.
Escribe un primer libro de poemas, Oros, sencillo y sin originalidad, sin embargo, trazará su ruta poética.

1907. Caminos noveles.

Su primer poemario; ya se asoma su ruptura con el modernismo. El poeta busca una sonoridad distinta, trata el paisaje de manera impresionista con la fuerza del cromatismo y descuida el uso de la página como espacio para la armonía:

Los troncos blancos
en la Montaña. A los Barrancos
el Sol aguza claroles francos.
Sobre los flancos
de la Colina, cocuizas arduas. En oropeles
grises, lucen los pálidos caminos noveles.
Crueles
cayenas, obligatoriamente fingen claveles.
…caminos noveles…

Mediodías azules llenos de negras muecas
puestas por  los ramajes al crónico sendero.
Voces gritando como cansadas ruecas.
                                               He ido por los caminos blancos… 

Como astillas autoritarias,
el suelo esplende asombrosos hálitos cálidos.
…larga blancura de oro…

El silencio delgado
de la tenaz acequia se moja al sol.
Incurable tristeza ostenta el platanar deshilachado
bajo el Mediodía de claridad alcohol.
Retoña de un grillo el lento repicado.
La ceniza brilla…

1907. Las cascadas asesinas.

Poemario donde Salustio se nos muestra humorista, satírico, conversacional. Opuestamente  a Caminos noveles, el poeta busca el espacio, experimenta con él; el paisaje y la ciudad se fragmentan y revisten de cierta violencia.

Por la Pared vieja,
con curvatura ceja
va la acequieja.
-Su canal es verdeja.
Pasas bajo la reja
que de hierro rayada te deja
Acequia, acequia añeja
pasas sencilla, sin usual queja.
—las cascadas asesinas

El Sauce era tan viejo.
Ya ni nidos,
ni luceros,
ni aroma de vida bajo los aguaceros.
Su savia se había ido,
al Cielo
con los Ventarrones.
¿Su Savia se había ido?
…en los vientos bufones…!
A lo Lejos, PALABRAS

En la esquina
oscura
dos hombres… carcajadas… voces… El cigarro asesina
la neblina
pura con la escarlata brasa mortecina.
…esta… 

1907. Llamaradas blancas.

En este poemario, el poeta escribe con mayor destreza verbal; la metáfora descolla. 

La acrobacia metafórica se convierte en un fin en sí mismo.
Jesús Sanoja Hernández.

La rima da algo de sonoridad al verso, y el paisaje muestra la revolución industrial, empieza a desvanecerse el cromatismo.

Asidua estrella rosa, punto argentino,
oscilante al fin del caprichoso camino;
y la rodaja blanca de los fulgores
es nuestra… (Sones profundos, largos rumores)
Y el firmamento estéril. Y el firmamento
enturbiase hondamente con llamaradas
blancas, por eficaces nubes cascadas.
…caminos crueles

1909, 31 de enero.

La juventud a la que pertenece Salustio González Rincón, se enfrenta un repentino cambio político en la nación venezolana; un tirano Cipriano Castro (1899-1908), abruma al país. Al ausentarse de Venezuela por motivos de salud, es traicionado por su compadre, Juan Vicente Gómez, quien será el dictador que dominará a Venezuela durante 27 años (1908-1935).

Incautamente entusiasmados con el cambio, estos jóvenes venezolanos que rondan la veintena, aligerados del régimen dictatorial de Castro, con la esperanza de nuevos destinos para la patria, e inspirados en el poema La voz contra la roca de Leopoldo Lugones:

(…) Sustituir la noche por la aurora, i el falso
culto por la evidencia de la luz; i el cadalso
por el libro; ser astro, ser cumbre, ser progreso;
sentir sobre la frente la dicha

Se agrupan en una revista, La Alborada (31 de enero de 1909), animados entre si; son narradores, dramaturgos y un único poeta Salustio González Rincones, quien aunque se destaca como dramaturgo, ya deslinda su obra poética. Un quincenario conformado por Rómulo Gallegos (1884-1969), Henrique Soublette (1886-1912), Julio Rosales (1885-1970), Julio Planchart (1885-1948) y Salustio González Rincones (1886-1933).

Los alborados como suele conocérseles, dan sus votos de confianza al nuevo gomecismo y se abocan a sus faenas literarias. El entusiasmo socio-político apenas dura escasamente un año.

La Alborada será un grupo de actitud militante, en su manifiesto resalta su naturaleza más socio-política que literaria. Solamente publica 8 números. Se despliega en la linde entre el ya epigonal modernismo y una prevanguardia, marcando distancia del esteticismo modernista y el positivismo dominante.

Durante su actividad literaria, el poeta Salustio González Rincones utiliza varios seudónimos: Otal Susi, Ottius Haltz, Luo Satis, List Uao, Sir Sawy Lost, Lussa  Nescón Zacón Riner Elen y O.S., la mayoría anagramas construidos a partir de su nombre y apellidos.

1909, 29 de junio.

Circula el primer número de la revista La Proclama Semanario de combate. Órgano de la Revolución de las Ideas posterior a La Alborada; con un solo número, bajo la iniciativa del alborado Henrique Soublette como su director y con su primera proclama:

¡¡ABAJO LAS ARMAS!!¡¡ABAJO EL EMPIRISMO!!
¡¡ABAJO LOS QUE VIVEN DE LA IGNORANCIA!!
¡¡ARRIBA, ARRIBA LAS IDEAS!!

Aparece en ese número, el poema de Salustio González Rincones: Sobre las nubes y Las copas:

Mediodía. Los cujíes. Sus hojas
cosquillean apenas brisa sobre los toros echados al pié,
Acuáticas, de pico amarillo y la plumas rojas,
se posan cantando dos aves por entre los lirios:
é-té-repeké…é-té-repeké.
(…)

Para esa fecha de 1909, Salustio guardaba en sus gavetas cuatro sorprendentes poemarios, cuyo valor creativo posmodernista no parecen haber calibrado sus amigos, a quienes, seguramente leyó algunos versos, puesto que el propio Gallegos recuerda que componía poemas.
Juan Liscano

Contra el modernismo, el poeta en sus versos, ironiza y trastoca el señalamiento tácito de su propia retórica, vislumbra una postura prevanguardista. Escribe, revoluciona, critíca, ironiza, sonríe, juega, parodia y pervierte con la desacralización del lenguaje.

Golpea por su idioma cotidiano, lleno de ironía y humorismo.
Jesús Sanoja Hernández.

En sus poemas hallamos: mayusculización de palabras claves; rima monocorde con inusitadas esdrújulas; partición de palabras al final del verso; los tres puntos suspensivos son variados, utiliza 1, 2, 4, 5, 6 y hasta 7 puntos; los signos de admiración cobran un nuevo significado para él, uno o dos al final solamente, dan distinto énfasis a la expresión; una ortografía atrabilaria; transposición sintáctica y reiteración de vocablos vernáculos en diferentes tipografías unos, otros cultos y clásicos; pausas prosaicas; adjetivización constante; cortes imprevistos; numerosos neologismos de los cuales algunos con derivaciones onomatopéyicas y otros con reversiones gongoristas; diversa temáticas y fantasiosas excentricidades.

1909, junio.

El puente triunfal.
Drama teatral alteico en tres actos, dedicado a sus cuatro compañeros de La Alborada: Rómulo Gallegos, Julio Planchart, Julio Rosales y Henrique Soublette. Ambientado en la Caracas de 1900, con espejos, aguamaniles, postales, ramos de palma bendita, cuartillas de papel, cigarrillos, banderolas, bastidor de madera y un generador de hidrógeno. La actitud del dramaturgo González Rincones en esta obra, es de disconformidad con el país y quienes lo gobiernan.

1909, 9 de octubre.

Su obra teatral Sombra, se estrena en el Teatro Caracas montada por la Compañía de MARÍA DIEZ, drama en cuatro actos, basado en la tormentosa vida del sabio venezolano Rafael Rangel, su fuga del país, su alejamiento de todo lo institucionalizado, el exilio espiritual y el suicidio; con un prólogo de Henrique Soublette.

Finaliza la obra con la expresión:
¡Madre: ya me voy… Sombras… ya me voy  hacia las sombras!

1909, 28 de diciembre.

Naturaleza muerta.
Se estrena esta obra teatral, en el Teatro Municipal de Caracas el 28 de diciembre de 1914. El tema y argumento de la pieza es la bohemia libertaria y artística del momento. Es una comedia dramática en dos actos, dedicada a los pintores Otero, Cabré, Hernández, P. Martínez, Sánchez, Monsanto y Vidal.

1910.

El alba.
Obra teatral de un solo acto y documentada. Presentada en el Teatro Nacional, el 21 de mayo de 1950, diecisiete años después de su muerte.

1910. 1 de enero.

Salustio González Rincones, inicia sus colaboraciones literarias en El Cojo Ilustrado.

1910. Inicios de Septiembre.

En Salustio la desilusión, el ahogo cultural y la asfixia existencial durante el primer año de gobierno gomecista empiezan a atosigarlo, le siembran la idea de marcharse de Venezuela.
Una mañana resplandeciente de domingo, Salustio González Rincones embarca en el puerto de la Guaira, en el paquebot Buenos Aires, rumbo a tierras  europeas. 

El domingo pasado se fue, quizás para siempre, de esta tierra, un joven poeta llamado Salustio González Rincones.
Enrique Soublette. Septiembre de 1910.

Comienza su periplo por Europa. Madrid, Barcelona, París, Ginebra, y Roma.

Narra la travesía de su viaje al viejo mundo, en unas crónicas con el título: En el ‘Buenos Aires’, y hacia Buenos Aires y hacia Barcelona. En ellas, el 21 de septiembre escribe: frente a San Juan de Puerto Rico. El 11 de octubre anota sus impresiones desde tierra catalana. Las crónicas se empiezan a publicar en El Tiempo y después en El Universal en Venezuela, ayudado por sus compañeros de la revista La Alborada, en su trabajo de cronista para esos diarios.

1912, abril.

En su migración, después de permanecer breve tiempo en Madrid, pasa a Barcelona, allí está hasta el mes de marzo de 1912. En el mes de abril llega a París, donde vivirá hasta 1933, con pequeñas interrupciones, ejerciendo cargos diplomáticos representando a Venezuela en París, Ginebra y Roma.

1912, mayo.

Henrique Soublette.
Escrito publicado en exclusiva en El Universal.

1913.

Gloria Patrie. Obra teatral con frases en francés. Dedicada a Tito Salas y Ernesto Braun.

1913. Bolívar, El Libertador.

Obra teatral en tres actos, que se presenta con decoración del notable pintor Tito Salas y los datos históricos de Vicente Lecuna. Escrito originalmente en francés.

1914. Cortas estadías en Suiza e Italia, y una fugaz permanencia de muy poco tiempo en Caracas.

1915. Una brevísima estancia en Nueva York
Traduce: La Oración por todos, de  Víctor Hugo, La doncella escogida, de Dante Gabriel Rossetti, poemas de Villon, Baudelaire, Verlaine y Apollinaire.

1918.

Balnai. Editorial Élite. Caracas.
Publicado postumamente en 1933. Un conjunto de poemas de amor y desengaños.

1922.

Corridos Sagrados y Profanos.
Un poemario opuesto a Trece sonetos con estrambote a Sigma. Fusiona el corrido popular con un vocabulario y una versificación en formas nuevas, con diferentes acentos y otros léxicos tomados de la otredad.

Pilatos es la caída
del sol en banco y sabana;
los rayones son las nubes,
la Pasión es su jarana.

1922.

Trece sonetos con estrambote a Sigma. Imprimerio artistique “Lux”, París.
En estos sonetos, el poeta se vuelca hacia sí mismo, hacia la fugacidad de la vida, trabaja la palabra con un renovado ardor fascinado por el léxico de la intrascendencia. Repentinamente utiliza un vocabulario médico henchido de neologismos. Trata un tema trágico, la enfermedad ‘sífilis’, “la rosa pálida”, con la elegancia realzada del soneto. Nos muestra la sonoridad de nuevas palabras con el resabio de las antiguas.

El arsénico salva la carne perdida,
azogue, los huesos, de la enfermedade:
yo, entrando a la liza por una nalgade,
de la red de nervios hilando la herida

1922. Yerba santa.

Firmado con el seudónimo Ottius Halz.

*NALCON FITO*
*BROTE LIES * TOUFE GRIES * TIOPOR LUSSA!*
* 931! *
*NESCON ZACON * RINES ELEN!*
*SAMBU LEMICH * VARLE ENPA* SIR!*
* 8921 *
*BREMES CIEMDED!*

Vieja inscripción menesolana del año 3030 después del A.C.

Vamos a los caballitos!
Cada uno estrellas!
No son aviones!
Ni vacas!
Hu! Hu!

Son naciones cinco!
Que dan vueltas
Como gotas!
Ha! Ha!

Con música de MARTE
En cuerda de  Orinoco!
Míralos!
Y sube!
He! He!

Tus cornucopias abundancia
Embistiendo a miseria
Banderas! Espigas!
Pampa azul!
Ho! Ho!

En ella: Forwards!
C.V. Un par de coces!
Blanco potro!
Llanero!
Hi! Hi!

(Saturniana)

Acompaña este poema, con una extensa nota que revela detalles sobre el extinto pueblo menesolano;
Su poemario más sorprendente es sin duda La yerba Santa, en el que, en la mayoría de los casos, se articulan cuatro textos cada vez: un poema indígena, en idioma inventado por el autor; su traducción literal al castellano; su versión <<literaria>>; la nota del traductor. Máscaras ficcionales, creación de personajes, apuntes de cienciaficción, transgeneridad poesía/ensayo-ficción hacen de este libro un proyecto único en la época.
Jesús Sanoja Hernández

Un caso similar al de La yerba santa no conocíamos, en cuanto a desafío falsario, e invención traviesa, a divertimento.

1927.

Siete sonetos de color. Imp. A.Fabre, París. 

Soldado de Bolívar, camisa de mochila,
tú fuiste con ese iris por el Llano y el Monte.
Derramaste tu sangre anta cada horizonte!
Tu alpargata fue un ala! De cóndor tu pupila!
(…)
Vencido por la bala, tu azul cobija roja,
con la greda amarilla, fue tu mortaja floja.
Tu hoyo un estandarte! Duerme en paz, pata-lisa!

                                                                                  V.

Salustio se desdobla, se enmascara, especula, crea personajes y sus alter egos, cultiva el poema en prosa, juega, traduce, desacata los rigores genéricos, inventa lenguas indígenas.
Julio E. Miranda.

 1930.

Viejo jazz.
Es un libro collage; una colección de textos independientes donde el autor explora con los sonidos y sus estruendos, traducciones, recuerdos y heterogéneos experimentos.

Tlin!
Taf! Taf! Taf!… Tlin… Hu! Hu! Hu!
Sangre de brasas… Astilla … Lloros.
Dos manos como saludo de amistad.
Lenguas dispersas muertas de sed.
Un ojo atisba del ventanillo.
La locomotora muriendo bufa:
Taf! Taf! Tlin! Hu!
Accidente 

1932.

 Cantando germinan. Imprimiere artistique Lux. París.1932.
Es el último poemario que publica en vida Salustio González Rincones. La palabra resuena. Hay un esfuerzo que destruye y construye.

Tú que de negro rechinante te vi madrúgala:
Máquina sola cantando tu humo en pos de las núbestes.
Tender cargado de fuego que rápido ruedas y súbestes.
Áspid que pica del monte los senos con lengua dórala!       

Lejos del pueblo nativo tu cinta de largos wagónesme
Flautas de tablas lanzadas en pos de sus notas agúdaste
Siempre rodando llevóme ligera a las olas desnúdate:
Fúlgidas cantan al puerto canción de sirenas y rojos tristónesme

(Stridor)

 Al referirse al poema Stridor de este poemario nos dice Sanoja:

Tipifica este esfuerzo destructivo-constructivo, y nos atrevemos a calificarlo como el poema más logrado de Salustio.
Jesús Sanoja Hernández.

Ramos Sucre es el primer poeta venezolano que cultiva el poema en prosa, y lo hace al mismo tiempo que Salustio González Rincones. Es curioso: ambos escriben poemas en prosa, formato que ha podido tenerse por vanguardista en la medida en que desconocía el verso rimado, y sin embargo, la vanguardia de entonces no los reconoce como tal, sino que por el contrario les parece que cultivan formas superadas, cuando en Venezuela ni siquiera llegaron a cultivarse ni en el siglo XIX, ni en el siglo XX que comenzaba.
Rafael Arraíz Lucca.

Buscando morir en su tierra Venezuela al sentirse muy aquejado del mal que padece, la sífilis, que hace estragos en su cuerpo, y aún sin cura para ese tiempo,  embarca en el puerto de Burdeos, llamado también puerto atlántico, en el vapor Caribia. Es despedido en el puerto francés y al verlo tan enfermo, sus amigos, temerosos de un desenlace fatal embarcan también un ataúd.

-Es 5 de mayo de 1933.

El poeta Salustio González Rincones, con apenas 46 años, fallece en alta mar. 

-1977. Su obra poética permanece durante 44 años en una penumbra total, como si en el Atlántico hubiera naufrago la vida y obra del poeta Sus obras  publicadas en París y otras permanecen engavetadas; es en 1977 gracias a Jesús Sanoja Hernández y su sobrina Ivonne González Rincones, que se publica una Antología poética de su obra, en Monte Ávila Editores.
Una segunda edición la realiza la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses. San Cristóbal. Venezuela. 1994.

1979. Se publica su poema Canción de Cuna con vocales.

Nuestra poesía como sistema se ha ido complejizando, es ahora mucho más rico que antes, esto no niega que algunas voces solitarias anteriores hayan sido tanto o más significativas que las de ahora, bastan las obras de Pérez Bonalde, de Ramos Sucre y de González Rincones para corroborar lo que digo.
Rafael Arraíz Luca

EN EL BORDE ESCARLATA DEL AIRE

EN EL BORDE ESCARLATA DEL AIRE

El centro del amor
arrincona escondites
cruje el celofán del cuerpo
desdobla sus inciertos capullos
renace para el ensueño
vuelo escape

La lujuria levanta marejada de aliento
se entrecierra entre tu boca y la mía
tiempo de latir el cuerpo
el ardor de la memoria
teje el horizonte
son hilos de desvelo
ala de caracol
ola arenosa
plumaje de piedra

centellean las caricias
en el borde escarlata del aire.

María Cristina Solaeche Galera.

Título: Abrazo Serie: Amantes Autor: Egon Schiele Año: 1917 Técnica: Óleo País: Austria