ESTE PLACER

Pantera en celo
desgarra el horizonte
llega a ti
con la memoria del deseo
pintada en el pelaje

Te cubre de besos
rotando sus dientes como girasoles
sobre tu cuerpo

Azaroso placer que menguas
tormentos

Aleja los escorzos de la soledad
adéntrate en las pupilas
repica las campanas del cuerpo

Himpla hasta los huesos
Estalla tus soles hacia adentro

María Cristina Solaeche Galera

Autor: Daniel Kaplan
Título: El abrazo
Técnica: Óleo.
Año: 2014.
País: Argentina

ELY SAÚL RODRÍGUEZ BOSCÁN: Precursor de la vanguardia en el Zulia

Un poeta es un mundo encerrado en un hombre.
Víctor Hugo

La rebeldía es la virtud original del hombre.
Arthur Schopenhauer

La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.
Jorge Luis Borges

La democracia y la felicidad no producen gran literatura.
Mario Vargas Llosa

Ely Saúl Rodríguez Boscán, nace en Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela (calle Obispo Lasso), el 24 de marzo de 1897, y muere de tuberculosis en la misma ciudad, el 22 de agosto de 1945.
Su padre Clodomiro Rodríguez, su madre Elisa Boscán.
Es bautizado el 3 de octubre de 1897, en la Iglesia de los Gloriosos Apóstoles San Pedro y San Pablo, en Maracaibo, por el presbítero Amable Franco. Posteriormente pertenece a la masonería.
En este registro de bautismo, el poeta aparece con el nombre Helí Saúl Rodríguez Boscán.
A partir de 1904, realiza estudios de Primaria y Secundaria, en el Instituto Maracaibo, del que es su fundador y director Raúl Cuenca, y el padre del poeta Don Clodomiro trabaja como profesor.
Vestido siempre impecable, de riguroso negro, reloj de bolsillo con leontina de oro, lentes y una voz calmosa. Ávido lector de todos los movimientos literarios que desde Europa llegaban a Venezuela.

Escritor, poeta, cuentista, ensayista crítico, promotor cultural y músico (pianista).

En un escenario literario donde el udomperismo, el parnasianismo y el modernismo imperan, Ely Saúl Rodríguez Boscán no permanece estático, se inspira con entusiasmo, en la búsqueda  de diferentes expresiones literarias de los movimientos poéticos que llegaban a la región, procedentes de otros países. Intenta remontar con rebeldía, el rígido entorno que mantienen el udomperismo, el parnasianismo y el modernismo.

“Pertenezco a una generación amorfa que ha de hundir pronto la frente en el entorno manantial del olvido. Por eso me atrevo a aconsejarles el optimismo y el horror a todo género de contemplación. Nada de lo que hagáis es malo, eso malo será con mucho preferible a la vana expectación en que nos hemos sumergido hace años, como en un fango soporífero”  Jesús María Semprún. (pertenecía a la renovación modernista).

Es un referente a nivel nacional la Generación del 18, con los poetas Luis Enrique Mármol, Fernando Paz Castillo y Andrés Eloy Blanco, quienes sobriamente, entreabren las compuertas de la poesía venezolana al vanguardismo. Aunado a ello, el aluvión de estilos literarios que cae en las manos de Ely Saúl, lo hace un poeta audaz con su  versolibrismo y su mixtura de movimientos literarios. Trata de deslastrase sin lograr evadir totalmente, de la influencia grecolatina, parnasiana y modernista. El simbolismo, el surrealismo, el expresionismo acogen con euforia su poesía.
Suele utilizar los seudónimos: Fabio Antonio y Salvador Sthant.

1925-1928. Forma parte del grupo Seremos.
1926. El Pozo. Narrativa. Revista Palacio.
1926. Crónicas Literarias. Periódico Excelsior.
1930-1932. Pertenece el poeta al grupo artístico literario Vertical, epígono de Seremos.
1932. Escribe el artículo La Plaza Baralt. Albún Pascual de Maracaibo.
1933. Crea con el pintor Antonio Angulo Luzardo, el Ateneo de Maracaibo; para estimular y divulgar la música y la pintura de la región zuliana, con un programa radial a través de Radiodifusora Maracaibo.
1934. Realiza una exposición de cuadros y poemas en Caracas, de la que queda su hermoso poemario. Cuadros y Poemas.
4 de junio de 1939. Escribe la letra de la canción Un resplandor de suave luz, con música de Mila Leal.
1940. Trabaja varios años como Secretario del Concejo Municipal de Maracaibo.
1940. Crea La Hora Literaria, que se transmite por la emisora radial La Voz de La Fe.
1940. Pertenece, a la sección literatura del Círculo Artístico del Zulia, cuyo director es el Dr. Rafael Belloso Chacín.
1941. Compone la música del poema Vertical de la poeta Esther Forero.
Ely Saúl Rodríguez (así es conocido), pertenece al grupo Seremos (1925-1928).
Este grupo, se reúne por vez primera en la casa del escritor y matemático español Francisco Rosso.

Manifiesto de Seremos:

“Por los ideales de la patria, de Arte y de Justicia. Por el acercamiento espiritual de América. Por la integridad del pensamiento joven”

“Seremos fue una peña literaria creada para reaccionar contra la dictadura intelectual de Udón Pérez El torremorfilismo de los parnasianos y modernistas, de los viejos monstruos sagrados que divino en asociación política contra Gómez; de poderoso impacto en la Historia de la Cultura Zuliana” Isidro Valles

 Somos los más fornidos, somos los más audaces,
Los que damos el grito nuevo y hondo;
No somos la belleza, pero ella se nos brinda
En sus matices más complejos;
Llevamos la Esperanza uncida a nuestro plaustro,
Al claustro que nos alza hacia el futuro
En una apoteosis de espiritualidad
El alma en flor urgida de entusiasmo
Y el latido vibrante en la sien,
El corazón aureolado de soles y el numen siempre
En comunión de belleza
(…)
Las ideas nos ruegan
Que las demos al mundo como se nos ofrecen:
Desnudas de arabescos, ayunas de artificios.
Manuel Noriega Trigo “Los poetas Seremos”

“Este grupo, no era una juventud homogénea, con una rasante de cultura que pudiera nivelarlos a todos. Mas una voluntad inquebrantable nos agrupaba. Teníamos un firme propósito de aprender, un afán de obrar nuevo, una rebeldía sin temores y, sobre todo, un grande amor por América. Pero sin haber logrado mayores resultados, perseguidos por la dictadura política que sufrió Venezuela, todos fuimos a parar a la cárcel y el grupo hubo de perecer por disgregación inevitable.” Héctor Cuenca Primer presidente de Seremos.

En el poema Canto de las estrellas, el poeta muestra una sinestesia del Simbolismo, un ejercicio experimental del Modernismo y el automatismo psíquico del Surrealismo, sin embargo, Héctor Cuenca al referirse a este poema dice: “El perdido sueño surrealista de Ely Saúl Rodríguez”

Gotas de luz en los nocturnos mares.
Frutos que se abren dulces de fulgencia,
Con un brotar de siembras estelares
(…)
Como astro que abre mil alas en vuelo
Se estrella en pétalos de dulce rosa.

Sucumbe al culto grecolatino del udonperismo en El poema del sepulcro:

Yo viajaba por el camino inmenso
Que lleva hacia las Églogas de Virgilio;
canción que atraviesa el cortejo, sobre lanzas
suspenso,
de Homero i en el cual pesea su almo idílico
el divino Petrarca; camino sinuosante
que llega hasta el infierno
sobre el triado eterno
de la estrofa de Dante.

Modernista y con exquisitas imágenes, lo considera Aniceto Ramírez  en Criolla obra.:

¿No está ante mi vista
Ya deshecho
Ido.
Como un ensueño legendario,
Fugado y vuelto,
Claro y oscuro, celestial y estrecho.

Ritmo, aliteración y onomatopéyica en Desamparada:

 Aquí está “Desamparada”,
Velo de la fuerza bruta,
mirar de noche partida,
Frente de la idea cruda,
Vientre de extinguida raza…
Mancha del sexo que embriaga
la serpiente que se arrastra.

Surrealismo en Mediodía:

Lejos del polo nocturnoso
Se levanta una llama de aire
(…)
Por cuatro líneas vaga y una mano de colores
otro hombre vomitó el mediodía
y jamás pudo tragárselo de nuevo

Expresiones modernistas en los versos del poema La Tía Josefa:

Y la tumba de esta Tía
Es bajo un sol de luz muerte
la brillante luz incierta
de una hora de alegría
Esta es Josefa la Tía
que parece que está muerta
con una verdad incierta
que no es pena ni alegría

De  El Ruiseñor:

Al deshojar la tarde su flor de oro
Se alza en la noche astral su gentileza

La Honda Herida, donde predomina el soneto y el silabeo:

Después ya no tenemos más que llanto
¡En la herida que deja el desencanto
Cabe todo el camino
Que nos hizo correr a nuestro destino!
¡Cuánto cabe en la honda herida
De la vida!

Cuadros y poemas contiene las imágenes más audaces de la poesía zuliana hasta el momento” Cósimo Mandrillo (1988).

“Traslación del código expresionista de la imagen al código literario”. Cósimo Mandrillo.

 1922. Es premiado por su prosa, con Medalla de Oro y Acésit en el Certamen Literario del diario Información con Juan Besson como director.

1926. Premiado en narrativa por su cuento: La Araña. Dedicado a Eddo. Mathyas Lossada, que inicia así:

El marido, ya en lecho que maduró sus ilusiones juveniles, sin poder evitar las consecuencias de esta estación individual, miraba con una indiferencia supina el traje color de rosa de seis vuelos ondulados, el sombrero obscuro, el collar de grandes cuentas de ámbar, el pañuelo diminuto, la cinta del talle, todo arrojado ahí, a un lado sobre el mismo lecho (…)   Caracas, marzo 1924.

1926. Premiado en narrativa por su cuento: El campanero de Santa Lucía. Revista Selección Nº 9.
1941. Mención Honorífica en el Certamen de Cuentos, con La Noche del Joropo. Con el seudónimo Fabio Antonio.
1945. Mención honorífica y diploma por su labor literaria y promotor cultural. Este premio, lo recibe en su lecho de enfermo, poco tiempo antes de morir.
Medalla de oro por Labor cultural del Círculo Artístico del Zulia. Utiliza el seudónimo Salvador Sthant.
Abril 1945. Cuatro meses antes de morir, escribe el Prólogo de la obra Maracaibo de Antaño, de Sisoes Molero

En su lecho de enfermo Don Régulo Pérez Kuruvinda, le leía a Marcel Proust, una de sus preferencias literarias.

Cumplida la tregua de años, de meses,
de semanas de asfixia,
de interminables días de verano
vividos entre gruesos edredones,
buscando, llamando, rescatando,
la semilla intacta del tiempo
(…)
La muerte acecha a los pies de tu cama,
labrando en tu rostro milenario
la máscara letal de su agonía

Álvaro Mutis

 

AL AMARME

Si me acaricias
gorjeo de pájaros azorados
anudan la garganta desnuda

Si me miras
son las pupilas
lámparas reflejando búsquedas

Si me sonríes
enjambre de abejas
bordan miel en mi boca

si me hablas
voz ronca taciturna
recubre con aterciopelado musgo
la noche fresca de mi cuerpo

Si me amas
¡paraíso!
sin árbol
sin manzana
sin serpiente.

María Cristina Solaeche Galera

Autor: Juan Sánchez Título: El otro paraíso. Año: 1990. País: España.

Poética del ajenjo, miel y poesía

Un amor de miel y ajenjo. María Cristina Solaeche Galera. Editorial de la Universidad del Zulia.

Un libro de poesía puede producir en la sensibilidad del lector estados predestinados, la lectura de un poemario puede hacernos vislumbrar un singular momento de apostura del cual, una vez sumidos en él, no querríamos salir así como así.

A estas alturas de mi vida de lector, ya no tengo la más mínima idea de cuántos libros he leído; lo único cierto es que son legión.

Ahora tengo entre mis manos un libro raro, en verdad extraño. Se trata de Un amor de miel y ajenjo, de la Profesora universitaria y escritora María Cristina Solaeche Galera.

Me voy a ceñir estrictamente al libro en tanto objeto estético; hablaré sobre su cauda literaria, sus rasgos artísticos, su naturaleza poética; en fin, me detendré en los poemas que integran este centenar de páginas que hablan del anhelo, de la vehemencia apasionada de un alma sensitiva que se atreve a verter con hermoso descaro, un torrente de emociones y sentimientos singularísimos.

Esta aventura del espíritu se inicia con un paratexto del autor del Fausto: Dos almas moran en mi pecho, ambas forcejean. Desde tiempos inmemoriales, el alma de la especie sapiens es una intrincada dialéctica irresoluble: en nosotros, en usted y en mí, habita el cielo y el infierno como dijo Albert Camus. Debo comenzar celebrando el acierto semántico del título de este libro. La miel y el ajenjo, amonedados en una increíble fusión imaginativa, emotiva, sensitiva. El amor es placer y dolor, es goce y sufrimiento. Como dijo Baudelaire en Les Fleurs du Mal, en el amor se es la herida y el puñal. El libro está organizado en forma de pentálogo. Son cinco cuadernillos y cada uno está refrendado por un escritor que ya sabe de su eternidad: Vladimir Nabokov, Jacinto Benavente, Petrarca, Kahlil Gibrán y Alfonse Donatien. Estos aforismos que a modo de frontispicio rotulan cada sección del libro son de antología.

Advierto en estos textos poéticos una loable voluntad y una esmerada vocación por alcanzar la esperada tesitura verbal que exigir debe el poema.

El verso vuélvese frenesí incontrolado, ansias de una subjetividad iluminada por los extravíos del sentido. Me atrevería a decir que hay una poesía sustentada en el movimiento. Noto una dialógica del azar y la necesidad, en estos textos de la poeta María Cristina Solaeche Galera.

Hay bocetos magníficos de poemas que quieren narrar una historia y prevalece la nítida imagen por ejemplo, de un intensísimo amor que movió cimientos y estremeció certezas. La palabra poética en esta autora es vehículo socio-simbólico que posibilita la recuperación de un tiempo que se niega a fenecer del todo. El lector siente que está ante una escritura vivificante. La palabra palpita en la sensibilidad de quien lee estos poemas.

Poesía intuitiva, poesía del presentimiento se nos va revelando a lo largo de este centenar de páginas de amor y despedida. Textos impregnados de una nostalgia espesa que se adhiere a nosotros como un líquido vital ineludible.

Se distrae la Tierra
         no me contiene
descuelgan guiñapos
        motivos de vida
(…) 

traza escorzos la soleda
     en las pupilas inciertas
resbalan súplicas
      por la hilachas del cielo

Textos de olvido que evitan caer en ese peligroso estado catatónico cuando olvidamos lo necesario para continuar la andadura insomne de nuestras vidas. Mucho silencio, mucha añoranza y especialmente una melancolía determinada por un no sé qué, una compleja madeja de sentimientos vertebrados por esta enigmática prosa poética.

¡mírame!
     en un dedal de plata
caben todas mis lágrimas 

¡bésame!
    que veranea el sol en mis párpados
y un par de pecas suelta la noche en mi mirada

Observe, lea el lector esta pequeña joya literaria:

 Hay campanas tañendo
en el portal del tiempo

Únicamente por la magnificencia del Haikú japonés, puede lograr decirse algo tan magistral como esto. Me quedo prendado a los fulgores metafóricos de esa poesía de las tinieblas, esa poesía de la sombra: hay una cierta nervadura léxica que me subyuga y sumerge en estados extáticos. La penumbra es abordada por esta escritora de una forma terriblemente bella. Asombrosa libertad expresiva que rompe moldes desborda este libro. Me atrapa y me solazo en expresiones como estas:

Murmullo de palabras inconclusas
bosque imaginado
         poblado
               de nidos
                  de veranos
                          y
                        canela.

Un dulce y discreto erotismo se insinúa en versos como estos:

Amante
abre la puerta de tu ser
(…)
quebremos el ritmo de los pasos
dancemos en nuestro propios pasos.

O este:

 desde las estrella partidas de la mirada
       a la acalorada mejilla
                 coquetea
con el aliento del cuerpo
convertido en poema
                 se desliza
traza un surco de caricias
       y
en el borde encendido del labio
        roba sus cantos
                vértigo
en la caída sobre el pecho
               bamboleo osado
en el pezón erecto
              titubea
             se desploma
            se esconde
            se acuna 

Lo que me seduce de esta escritura de María Cristina Solaeche Galera, es su dominio de la elipsis; esa capacidad metaforizadora que trueca en poesía el hondo palpitar de la existencia. Con singular naturalidad el poema se va explicitando sin perder su encanto poético, su atracción artística. La logique du coeur como gustan llamarla los franceses instaura otro orden, otro registro de sensibilidad. El sentimiento posee en estos poemas su propia racionalidad.

Rafael Rattia

EL TIZNE DE MI SOMBRA

Asalta la muerte
emboscada intrusa

quedan resbalando
deshaciéndose
gesticulando las esquinas
reclaman en sus heridas
esquirlas de canciones escondidas

la boca besada sin sosiego
se asfixia
con el ensordecedor ovillo del silencio

el vientre hueco
es guarida
de entumecidas incertezas

los párpados
son alocadas mariposas nocturnas
esconden zozobras de lo efímero

las caricias contenidas
rebotan
en el tacto de hueso y cobre

al mirar hacia atrás
fisuras de sal crispan el rostro

¿acaso tropezó un quejido con el tizne de mi sombra?

mis ojos terrosos
lloran arenisca

el mundo
sepia.

María Cristina Solaeche Galera

Título: “Mujer Pensando” Autor: Emilio Celeira Técnica: Óleo sobre lienzo País: Espaka. Año: 1960.

LUIS RAFAEL CASTRO: ¡Y el alma de Luis Castro vivió solamente un día!

 En tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro.
De éstos, el presente, es brevísimo; el futuro, dudoso; el pasado, cierto.
Lucio Séneca.

Nada vive que no perezca míseramente.
Friedrich Schiller.

La naturaleza sólo se ha mostrado generosa para con aquellos a los que ha eximido de la posibilidad de pensar en la muerte. A los otros los ha entregado al miedo más antiguo y corrosivo sin ofrecerles ni sugerirles siquiera los métodos para superarlo.
Emil M. Cioran.

Yo besaré los pies de aquel que comprenda que la eternidad es ahora,
que él mismo es el único fin.
Juan Carlos Onetti

Luis Rafael Castro, poeta, narrador, biógrafo y maestro normalista;  nace en Porlamar, Edo. Nueva Esparta, Venezuela el 13 de abril de 1909. Cruelmente fugaz fue su vida,  fallece en Los Teques, Edo. Miranda, Venezuela, el 23 de marzo de 1933, con apenas veinticuatro años. Su padre no lo reconoce legalmente y lo abandona desde que es concebido, su madre Doña Teodora Castro, lo cuidará con desvelo. De contextura delgada, hermosas facciones, reconcentrado, intimista y melancólico.

Inicia sus estudios de primaria en Porlamar y los finaliza en Caracas, a donde ha viajado en 1919 cuando cuenta diez años, para estudiar en la Escuela Normal de Varones. El bachillerato lo cursa en el liceo Andrés Bello, de allí pasa a la universidad a realizar los estudios de Derecho, que abandona para involucrarse en las luchas clandestinas contra el régimen dictatorial gomecista de la época.

Participa contra la tiranía del dictador Juan Vicente Gómez. Es hecho prisionero en 1928, y enviado a realizar trabajos forzados con pesado e hiriente grillete al tobillo, y en condiciones brutales, en los Llanos Centrales del país, en la construcción de la carretera de Palenque, donde enferma gravemente de tuberculosis y paludismo; a partir de allí, su salud queda minada totalmente, cuenta apenas 19 años.

Al lado de Pablo Rojas Guardia y Guillermo Meneses, Luis Castro escribe en la Revista Estudiantil Vía (1 de mayo de 1931) a cuyo proyecto se entregan jóvenes poetas en:

la tarea de someter su norma e integración social, al higienizante y decisivo fenómeno de la introspección intelectual: enfocarse en sí mismo.

Un innovador en la poesía a pesar de su corta producción en su tan breve vida. Expresiones literarias estrechamente vinculadas con experiencia derivadas de los hechos que lo rodea, a través de acertados juicios que saltan con su impronta en cada verso.

Influyen en el poeta, las novedades topográficas y la poesía del poeta mexicano José Juan Tablada Acuña, iniciador del modernismo mexicano, quien estuvo en Caracas en el año 1919, y que tendrá inesperadas repercusiones literarias en el grupo literario Válvula.

A partir de su trato con el poeta Luis Fernando Álvarez, entra en relación con el Grupo Viernes, donde colabora esporádicamente en la revista, sin llegar a pertenecer a al grupo.

Autor del poemario Garúa,  cuyos poemas son escritos cuando ya ha disminuido la efervescencia del vanguardismo, y publicados póstumamente en 1935. Es un poemario, cuya línea de interés se acerca a la de Miguel Otero Silva, pero en un ambiente más íntimo y un léxico más apegado al vanguardismo:

las hojas emisarios del mar
llevan itinerarios al poniente
para la nueva tarde verde o plata

El prólogo “Situación y valor de Luis Castro”, es del poeta venezolano Pablo Rojas Guardia:

Luis Castro escribió su nombre, con pulso firme y letra distinguida, en la plana de exploradores de nuevos continentes poéticos.

En casi todos los poemas de Garua, aparece el mar poblado de ensueños.

En marzo de 1931, en un recital, el poeta neoespartano Luis Castro lee poemas de su obra Garua, mientras ALF dibuja su caricatura.

Garua. Poemas. Caracas. Edit. Élite. 1935.
Garua. Poemas. Nº 121. Edit. Arte. 1969.
Poemas. La Asunción, Imp. Nacional del Estado, póstumo. 1955.
Aguas verdes y otros poemas. Caracas, Arte, en 1967, un breve poemario de 14 páginas; publicación póstuma.
Yo soy América. Publicado póstumamente por sus amigos, donde le canta al mestizaje americano; está fuertemente emparentado con el poemario Áspero de Antonio Arráiz y forma parte del imaginario de la Semana del Estudiante del 28.
Cuatro capítulos de la novela Vira, que quedan inconclusos con su muerte.
Cinco artículos literarios.
Diez cuartillas de notas.
La excelente tesis para culminar su bachillerato.
Un estudio que queda inacabado, sobre el teatro venezolano.
El Pajarraco. Cuento.
La Tramoya, Cuento firmado con seudónimo y adjudicado a Castro por el estilo literario.

Los tres de Poesía.

Pertenece a la segunda etapa de Vanguardia, representada en la década del treinta, al lado del reconocido Pablo Rojas Guardia y a cierta distancia de Carlos Augusto León. Suele incluírsele en la Generación del 28.

Las características de su obra: versolibrismo en desprecio a las ataduras del verso clásico, de evidente cosmovisión, afirmación del futuro, temática ruda y formal en contra de los remanentes del preciosismo moderno, un paisajismo casi fotográfico, destaque de la metaforización, verso lúdico y americanista, veloz, desenfadado, novedoso, con insistente preocupación social y política, sin plegarse a la febril manía por lo novedoso, en un lenguaje despojado de la retórica y con confianza en el progreso.

A pesar de la brevedad de su vida obligada por un destino cruel, su producción reúne varias facetas del Vanguardismo que justamente, cristaliza en ese preciso aciago año para su vida, en 1928.

Luis Castro, se vuelca sobre sí mismo, intenta intuir lo característico hasta el momento de lo americano, al igual que lo hicieron posteriormente poetas venideros.

Entre 1924 y 1928, no se sabe exactamente, Luis Castro, apenas adolescente, de dieciséis años escribe su poema Yo soy América, que fue publicado póstumamente en Élite  (1935), cuyos versos iniciales dicen así:

Yo soy el indio, el blanco, el negro
Yo.
Yo soy América
En su conjunto de caotismo la refundo toda.

La vanguardia produjo tres poetas. Pablo Rojas Guardia (1909), Luis Castro (1909-1933) y Carlos Augusto León (1914).  Juan Liscano

El 5 de Enero de 1928, aparece el que será el primero y único número de la revista de la vanguardia venezolana válvula, así, en letras minúsculas que atraviesan diagonalmente el dibujo de la portada realizado por Rafael Rivero en una expresión cubista; un proyecto que pretende ser revolucionario por su modernidad.

Conforman este grupo 27 colaboradores con siete relatos, dos prosas líricas y veintiún poemas. Trabajos de Luis Rafael Castro, José Antonio Ramos Sucre, Fernando Paz Castillo, Vicente Fuentes, Antonio Arráiz, Pedro Sotillo, Gonzalo Carnevalli, Otero Silva,  Israel Peña Arreaza, Pedro Rivero, Antonio Clavo, Nelson Himiob y Gabaldón Márquez entre otros.

Los que se agrupan en Válvula, abarcan el arte en general sin limitarse estrictamente a la faceta literaria; el acontecer en Europa, la confianza del futurismo, el desenfado surrealista, el simultaneísmo cubista, todo ello se manifiesta en su editorial “Somos”, primer manifiesto de la vanguardia venezolana que se transforma, en la mayor protesta de carácter político hasta la fecha, contra el dictador Juan Vicente Gómez; fue acompañada de disturbios, arengas, discursos, poemas beligerantes, manifestaciones estudiantiles, con los consecuentes encarcelamientos.

Para ese momento, el grupo literario Válvula, es encabezado por Arturo Uslar Pietri, Carlos Eduardo Frías, Nelson Himiob, Rafael Rivero Oramas, y José Salazar Domínguez en el núcleo central. Como colaboradores Miguel Otero Silva, Luis Rafael Castro, Francisco Rossón, Joaquín Gabaldón Márquez, Carlos Eduardo Frías, José Salazar Domínguez, Luis Álvarez Marcano, José Antonio Ramos Sucre, Pedro Sotillo, Antonio Arráiz, y Fernando Paz Castillo. Siendo Uslar Pietri el autor de la editorial de la revista.

Porque Luis Castro, se revelaba como uno de los poetas más originales, de mas calificada labor, dentro de las corrientes renovadores de la poesía de nuestro país. Perteneció él a una de las generaciones literarias que en la mayoría de sus integrantes, más positiva obra dio en los umbrales de la Segunda Guerra Mundial. 

Pascual Venegas Filardo

En 1942, el prolífico y genial músico venezolano Inocente Carreño, compone dos piezas para voz y piano, tituladas Costa y Coplas con mar y cielo, inspiradas en la poesía de Luis Rafael Castro.

Cuando presiente su temprana muerte, es desgraciadamente, cuando unos nuevos vientos poéticos agitan su alma.

Escribe para sí mismo una elegía toda ella en tercera persona, en un intimismo doloroso y una voz suave, agobiada cruelmente, por el final que lo sucumbirá en plena juventud:

AYER SE MURIÓ LUIS CASTRO

Gloria tocan las campanas
porque los dobles le duelen. 

Lo mató una pena dulce
que se le pegó del alma.

En andas de su penita
se va camino del valle. 

Ignora su itinerario
porque cantó a las estrellas
y amó la más profunda.
No tuvo tumba en la tierra:
los vientos para llorarlo
hacen lutos de vacíos.

¡Se  va despacito y solo! 

En su casa no encontraron
sino unas pocas palabras.

Dejó una fila de amigos
y una esfera de hermanos.

Los campos en sus responsos
pasan rosarios de espigas.

Lo amortajaron las brumas
con serafines de estrellas.

-Lucerito, lucerito
dijeron las fuentes claras.
Ayer murió Luis Castro
cantemos porque su alma
trae una lágrima viva.

Caminito, caminito
-las rosas y hierbas verdes-
caminito, caminito
hoy tendremos nuevo ocaso

La luna fría, indiferente
paseaba en otros lugares,
no desveló los senderos
al paso del que se iba…

¡Y el alma de Luis Castro
vivió solamente un día!

Careció de tiempo, careció de vida y del sosiego que le hubieran permitido escribir sus visiones poéticas. Su obra casi totalmente ignorada, subsiste dispersa con su prematura muerte; quedará a generaciones posteriores resaltar su valor y no permitir, que el olvido la cubra.

María Cristina Solaeche Galera

 

 

ASOMA UN QUERER

Asoma un querer
de los vientos hacia arriba
gana al mar
la arena de los abismos
sacude el mundo
de delirios imprevistos

se prenden estrellas en los párpados
son quimeras arrancadas
a las sonrisas tibias
aletean en la garganta
retazos de miradas
a cambio
de entradas a los sueños

murmullo enamorado
imaginado
poblado
de nidos veranos y canela.

María Cristina Solaeche Galera

Autor: Albena Vatcheva
Título: Chez moi
País: Bulgaria.