RENCOR

Gris
pegajoso
duende que
contrae el ser
diseca las entrañas

Ocre
agobiante
aquelarre que
ofusca el horizonte
retuerce los recuerdos

Enroscado en sí mismo
polvorín de arena
tiniebla del sol

Rencor
Amor

¿Bordes de una misma herida?
¿Pájaros del mismo alero?

María Cristina Solaeche Galera.

 

Autor: Oswaldo Guayasamín.  Título: El grito III. Técnica: óleo sobre tela.      Medidas: 130x90cm. País: Ecuador. Año: 1983.

 

 

SALUSTIO GONZÁLEZ RINCONES

SALUSTIO GONZÁLEZ RINCONES

 María Cristina Solaeche Galera

  

Los escritores somos seres heridos. Por eso creamos otra realidad.
Paul Auster.

Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse,
y que formen algo así como un misterio.
Federico García Lorca.

La primera tarea del poeta es desandar en nosotros una materia que quiere soñar.
Gastón Bachelard.

 

Salustio González Rincones. Nace el 1 de junio de 1886, en San Cristóbal, capital del estado Táchira, Venezuela.

Poeta, dramaturgo, dibujante, traductor y diplomático.

Y aquellos veíamos pasar a Salustio González muy cerca, muy esquivo y hasta enigmático, es desde entonces que conozco su figura larga y escueta, de cigüeña, su perfil anguloso, sus labios socarrones, sus dientes de pulcritud lobal, sus ojos, en negro, mordiscantes de ironía, mefistofélicos y zatirinos, y por final, su cabellera bravía de trofeo indígena.
Julio H. Rosales.

Un hombre pertinaz, de peregrinas ideas bullendo persistentemente en su imaginación. Celoso a las impresiones del mundo, organizado en la acción, sin registros de pereza, enérgico, visceral. Un ser dotado de una fecunda fantasía.

Los estudios de primaria los realiza en el Colegio Padre Sederstzomg en Curaçao y la secundaria, en el colegio Santa María en Caracas.

Estudia pintura, en la Academia de Bellas Artes en Caracas. Es miembro de la sociedad de pintores, a la que también pertenecen Monasterios, Otero Reverón, su compañero alborado Soublette y otros artistas plásticos.

Estudios de Ingeniería en la Universidad Central de Venezuela, sin llegar a obtener el título.

Habíamos terminado los estudios legales de matemáticas, y lo invité a graduarnos. –No, me dijo decididamente- hazlo tú, yo sigo. El grado es una estación, y todavía me falta mucho que andar.
Guillermo A. Salas. Compañero de estudios.

Al pretender escribir la tesis para obtener el grado, ella, que iba a versar sobre la construcción de un puente, se le convirtió en un drama. El Puente triunfal.
Enrique Planchart.

Si queremos situar al poeta Salustio González Rincones dentro de un clima literario, lo hacemos en el interregno entre el modernismo que ya empieza a agotarse, y la vanguardia que se asoma.

1907. Carta de Salustio González Rincones para su mamá que está en Nueva York.

Es una Carta/poema considerada por Jesús Sanoja Hernández, como una de las mayores revoluciones de la poética venezolana. En esta obra, se insinúa fuertemente una ruptura con el modernismo, juega con las palabras, los signos de admiración repetitivos o intencionalmente desordenados dan el énfasis, el poeta rasga la supuesta lógica del discurso poético. Escrito en un coloquialismo que después utilizarán grupos como Tráfico y Guaire sin mencionar a Salustio González Rincones.

Te escribo antes de la comida
vegetal y monótona que mantiene mi vida.
(…)
Las muchachas gobiernan por semanas.
Siete días se levantan y miran las mañanas
en el jardín tropezado de flores.
Si las vieras! De todos colores
Hay – Ya las enredaderas
están tupidas ¡qué verdes! Si las vieras!
(…)
He ido de turista, al picacho.
Cinco leguas. Subida. Es un camino macho.
Suben isleños, borricos, mulas y yeguas.
¡Al devolverse: también hay cinco leguas!!
Y como consecuencia clarísima se ve
que a la ida son andando, y al regresar a pie!
Los tres de siempre: Julio Horacio, el catire
y yo.¡Diez leguas sin respiro!
(Por aquellos caminos angostos cual baúles
los isleños y burros tienen ojos azules!)
también fuimos, pero muy de mañana
montados en Caballería Rusticana
(esto es; en burro), al Hatillo. Cercano
de Petare. Qué camino tan llano!
Sobre los pobres asnos éramos tres Jesuses!
Mucho rocío. Gallos cantando solos.
Los humos de los ranchos rezando sus trémolos.
Y todo diluido en la mañana suave,
En un mijao vimos cantar un ave,
dulcemente. Qué melodía fina!
Más lejos cacareaba una gallina!
Nos bañamos (Qué frío!) al pasar por Los Chorros.
Los burros se veían tristes como ajos poros!
En fin, mamá, en fin
llegamos a las casas torcidas del pueblín.
Muy solo es. Más que cualquier cementerio.
(…)
Cuándo vuelves? (No vengas tan ligero).
A fines de Diciembre o principios de Enero.
Esperando ese día y ocasión tan magnífica.
Adiós. Contesta. Dame un beso Malífica!

Andrés Eloy Blanco en 1925 en su Carta a Udón Pérez, recurre a esta Carta/poema de Salustio González Rincones, y en 1938 lo hace en su poema Baedeker 2000.

1907. Junto a la Cordillera de Los Andes.

Obra de teatro, escrita en colaboración con Henrique Soublette.
Aparecen también los títulos El Crepúsculo y Mientras descansa.
Escribe un primer libro de poemas, Oros, sencillo y sin originalidad, sin embargo, trazará su ruta poética.

1907. Caminos noveles.

Su primer poemario; ya se asoma su ruptura con el modernismo. El poeta busca una sonoridad distinta, trata el paisaje de manera impresionista con la fuerza del cromatismo y descuida el uso de la página como espacio para la armonía:

Los troncos blancos
en la Montaña. A los Barrancos
el Sol aguza claroles francos.
Sobre los flancos
de la Colina, cocuizas arduas. En oropeles
grises, lucen los pálidos caminos noveles.
Crueles
cayenas, obligatoriamente fingen claveles.
…caminos noveles…

Mediodías azules llenos de negras muecas
puestas por  los ramajes al crónico sendero.
Voces gritando como cansadas ruecas.
                                               He ido por los caminos blancos… 

Como astillas autoritarias,
el suelo esplende asombrosos hálitos cálidos.
…larga blancura de oro…

El silencio delgado
de la tenaz acequia se moja al sol.
Incurable tristeza ostenta el platanar deshilachado
bajo el Mediodía de claridad alcohol.
Retoña de un grillo el lento repicado.
La ceniza brilla…

1907. Las cascadas asesinas.

Poemario donde Salustio se nos muestra humorista, satírico, conversacional. Opuestamente  a Caminos noveles, el poeta busca el espacio, experimenta con él; el paisaje y la ciudad se fragmentan y revisten de cierta violencia.

Por la Pared vieja,
con curvatura ceja
va la acequieja.
-Su canal es verdeja.
Pasas bajo la reja
que de hierro rayada te deja
Acequia, acequia añeja
pasas sencilla, sin usual queja.
—las cascadas asesinas

El Sauce era tan viejo.
Ya ni nidos,
ni luceros,
ni aroma de vida bajo los aguaceros.
Su savia se había ido,
al Cielo
con los Ventarrones.
¿Su Savia se había ido?
…en los vientos bufones…!
A lo Lejos, PALABRAS

En la esquina
oscura
dos hombres… carcajadas… voces… El cigarro asesina
la neblina
pura con la escarlata brasa mortecina.
…esta… 

1907. Llamaradas blancas.

En este poemario, el poeta escribe con mayor destreza verbal; la metáfora descolla. 

La acrobacia metafórica se convierte en un fin en sí mismo.
Jesús Sanoja Hernández.

La rima da algo de sonoridad al verso, y el paisaje muestra la revolución industrial, empieza a desvanecerse el cromatismo.

Asidua estrella rosa, punto argentino,
oscilante al fin del caprichoso camino;
y la rodaja blanca de los fulgores
es nuestra… (Sones profundos, largos rumores)
Y el firmamento estéril. Y el firmamento
enturbiase hondamente con llamaradas
blancas, por eficaces nubes cascadas.
…caminos crueles

1909, 31 de enero.

La juventud a la que pertenece Salustio González Rincón, se enfrenta un repentino cambio político en la nación venezolana; un tirano Cipriano Castro (1899-1908), abruma al país. Al ausentarse de Venezuela por motivos de salud, es traicionado por su compadre, Juan Vicente Gómez, quien será el dictador que dominará a Venezuela durante 27 años (1908-1935).

Incautamente entusiasmados con el cambio, estos jóvenes venezolanos que rondan la veintena, aligerados del régimen dictatorial de Castro, con la esperanza de nuevos destinos para la patria, e inspirados en el poema La voz contra la roca de Leopoldo Lugones:

(…) Sustituir la noche por la aurora, i el falso
culto por la evidencia de la luz; i el cadalso
por el libro; ser astro, ser cumbre, ser progreso;
sentir sobre la frente la dicha

Se agrupan en una revista, La Alborada (31 de enero de 1909), animados entre si; son narradores, dramaturgos y un único poeta Salustio González Rincones, quien aunque se destaca como dramaturgo, ya deslinda su obra poética. Un quincenario conformado por Rómulo Gallegos (1884-1969), Henrique Soublette (1886-1912), Julio Rosales (1885-1970), Julio Planchart (1885-1948) y Salustio González Rincones (1886-1933).

Los alborados como suele conocérseles, dan sus votos de confianza al nuevo gomecismo y se abocan a sus faenas literarias. El entusiasmo socio-político apenas dura escasamente un año.

La Alborada será un grupo de actitud militante, en su manifiesto resalta su naturaleza más socio-política que literaria. Solamente publica 8 números. Se despliega en la linde entre el ya epigonal modernismo y una prevanguardia, marcando distancia del esteticismo modernista y el positivismo dominante.

Durante su actividad literaria, el poeta Salustio González Rincones utiliza varios seudónimos: Otal Susi, Ottius Haltz, Luo Satis, List Uao, Sir Sawy Lost, Lussa  Nescón Zacón Riner Elen y O.S., la mayoría anagramas construidos a partir de su nombre y apellidos.

1909, 29 de junio.

Circula el primer número de la revista La Proclama Semanario de combate. Órgano de la Revolución de las Ideas posterior a La Alborada; con un solo número, bajo la iniciativa del alborado Henrique Soublette como su director y con su primera proclama:

¡¡ABAJO LAS ARMAS!!¡¡ABAJO EL EMPIRISMO!!
¡¡ABAJO LOS QUE VIVEN DE LA IGNORANCIA!!
¡¡ARRIBA, ARRIBA LAS IDEAS!!

Aparece en ese número, el poema de Salustio González Rincones: Sobre las nubes y Las copas:

Mediodía. Los cujíes. Sus hojas
cosquillean apenas brisa sobre los toros echados al pié,
Acuáticas, de pico amarillo y la plumas rojas,
se posan cantando dos aves por entre los lirios:
é-té-repeké…é-té-repeké.
(…)

Para esa fecha de 1909, Salustio guardaba en sus gavetas cuatro sorprendentes poemarios, cuyo valor creativo posmodernista no parecen haber calibrado sus amigos, a quienes, seguramente leyó algunos versos, puesto que el propio Gallegos recuerda que componía poemas.
Juan Liscano

Contra el modernismo, el poeta en sus versos, ironiza y trastoca el señalamiento tácito de su propia retórica, vislumbra una postura prevanguardista. Escribe, revoluciona, critíca, ironiza, sonríe, juega, parodia y pervierte con la desacralización del lenguaje.

Golpea por su idioma cotidiano, lleno de ironía y humorismo.
Jesús Sanoja Hernández.

En sus poemas hallamos: mayusculización de palabras claves; rima monocorde con inusitadas esdrújulas; partición de palabras al final del verso; los tres puntos suspensivos son variados, utiliza 1, 2, 4, 5, 6 y hasta 7 puntos; los signos de admiración cobran un nuevo significado para él, uno o dos al final solamente, dan distinto énfasis a la expresión; una ortografía atrabilaria; transposición sintáctica y reiteración de vocablos vernáculos en diferentes tipografías unos, otros cultos y clásicos; pausas prosaicas; adjetivización constante; cortes imprevistos; numerosos neologismos de los cuales algunos con derivaciones onomatopéyicas y otros con reversiones gongoristas; diversa temáticas y fantasiosas excentricidades.

1909, junio.

El puente triunfal.
Drama teatral alteico en tres actos, dedicado a sus cuatro compañeros de La Alborada: Rómulo Gallegos, Julio Planchart, Julio Rosales y Henrique Soublette. Ambientado en la Caracas de 1900, con espejos, aguamaniles, postales, ramos de palma bendita, cuartillas de papel, cigarrillos, banderolas, bastidor de madera y un generador de hidrógeno. La actitud del dramaturgo González Rincones en esta obra, es de disconformidad con el país y quienes lo gobiernan.

1909, 9 de octubre.

Su obra teatral Sombra, se estrena en el Teatro Caracas montada por la Compañía de MARÍA DIEZ, drama en cuatro actos, basado en la tormentosa vida del sabio venezolano Rafael Rangel, su fuga del país, su alejamiento de todo lo institucionalizado, el exilio espiritual y el suicidio; con un prólogo de Henrique Soublette.

Finaliza la obra con la expresión:
¡Madre: ya me voy… Sombras… ya me voy  hacia las sombras!

1909, 28 de diciembre.

Naturaleza muerta.
Se estrena esta obra teatral, en el Teatro Municipal de Caracas el 28 de diciembre de 1914. El tema y argumento de la pieza es la bohemia libertaria y artística del momento. Es una comedia dramática en dos actos, dedicada a los pintores Otero, Cabré, Hernández, P. Martínez, Sánchez, Monsanto y Vidal.

1910.

El alba.
Obra teatral de un solo acto y documentada. Presentada en el Teatro Nacional, el 21 de mayo de 1950, diecisiete años después de su muerte.

1910. 1 de enero.

Salustio González Rincones, inicia sus colaboraciones literarias en El Cojo Ilustrado.

1910. Inicios de Septiembre.

En Salustio la desilusión, el ahogo cultural y la asfixia existencial durante el primer año de gobierno gomecista empiezan a atosigarlo, le siembran la idea de marcharse de Venezuela.
Una mañana resplandeciente de domingo, Salustio González Rincones embarca en el puerto de la Guaira, en el paquebot Buenos Aires, rumbo a tierras  europeas. 

El domingo pasado se fue, quizás para siempre, de esta tierra, un joven poeta llamado Salustio González Rincones.
Enrique Soublette. Septiembre de 1910.

Comienza su periplo por Europa. Madrid, Barcelona, París, Ginebra, y Roma.

Narra la travesía de su viaje al viejo mundo, en unas crónicas con el título: En el ‘Buenos Aires’, y hacia Buenos Aires y hacia Barcelona. En ellas, el 21 de septiembre escribe: frente a San Juan de Puerto Rico. El 11 de octubre anota sus impresiones desde tierra catalana. Las crónicas se empiezan a publicar en El Tiempo y después en El Universal en Venezuela, ayudado por sus compañeros de la revista La Alborada, en su trabajo de cronista para esos diarios.

1912, abril.

En su migración, después de permanecer breve tiempo en Madrid, pasa a Barcelona, allí está hasta el mes de marzo de 1912. En el mes de abril llega a París, donde vivirá hasta 1933, con pequeñas interrupciones, ejerciendo cargos diplomáticos representando a Venezuela en París, Ginebra y Roma.

1912, mayo.

Henrique Soublette.
Escrito publicado en exclusiva en El Universal.

1913.

Gloria Patrie. Obra teatral con frases en francés. Dedicada a Tito Salas y Ernesto Braun.

1913. Bolívar, El Libertador.

Obra teatral en tres actos, que se presenta con decoración del notable pintor Tito Salas y los datos históricos de Vicente Lecuna. Escrito originalmente en francés.

1914. Cortas estadías en Suiza e Italia, y una fugaz permanencia de muy poco tiempo en Caracas.

1915. Una brevísima estancia en Nueva York
Traduce: La Oración por todos, de  Víctor Hugo, La doncella escogida, de Dante Gabriel Rossetti, poemas de Villon, Baudelaire, Verlaine y Apollinaire.

1918.

Balnai. Editorial Élite. Caracas.
Publicado postumamente en 1933. Un conjunto de poemas de amor y desengaños.

1922.

Corridos Sagrados y Profanos.
Un poemario opuesto a Trece sonetos con estrambote a Sigma. Fusiona el corrido popular con un vocabulario y una versificación en formas nuevas, con diferentes acentos y otros léxicos tomados de la otredad.

Pilatos es la caída
del sol en banco y sabana;
los rayones son las nubes,
la Pasión es su jarana.

1922.

Trece sonetos con estrambote a Sigma. Imprimerio artistique “Lux”, París.
En estos sonetos, el poeta se vuelca hacia sí mismo, hacia la fugacidad de la vida, trabaja la palabra con un renovado ardor fascinado por el léxico de la intrascendencia. Repentinamente utiliza un vocabulario médico henchido de neologismos. Trata un tema trágico, la enfermedad ‘sífilis’, “la rosa pálida”, con la elegancia realzada del soneto. Nos muestra la sonoridad de nuevas palabras con el resabio de las antiguas.

El arsénico salva la carne perdida,
azogue, los huesos, de la enfermedade:
yo, entrando a la liza por una nalgade,
de la red de nervios hilando la herida

1922. Yerba santa.

Firmado con el seudónimo Ottius Halz.

*NALCON FITO*
*BROTE LIES * TOUFE GRIES * TIOPOR LUSSA!*
* 931! *
*NESCON ZACON * RINES ELEN!*
*SAMBU LEMICH * VARLE ENPA* SIR!*
* 8921 *
*BREMES CIEMDED!*

Vieja inscripción menesolana del año 3030 después del A.C.

Vamos a los caballitos!
Cada uno estrellas!
No son aviones!
Ni vacas!
Hu! Hu!

Son naciones cinco!
Que dan vueltas
Como gotas!
Ha! Ha!

Con música de MARTE
En cuerda de  Orinoco!
Míralos!
Y sube!
He! He!

Tus cornucopias abundancia
Embistiendo a miseria
Banderas! Espigas!
Pampa azul!
Ho! Ho!

En ella: Forwards!
C.V. Un par de coces!
Blanco potro!
Llanero!
Hi! Hi!

(Saturniana)

Acompaña este poema, con una extensa nota que revela detalles sobre el extinto pueblo menesolano;
Su poemario más sorprendente es sin duda La yerba Santa, en el que, en la mayoría de los casos, se articulan cuatro textos cada vez: un poema indígena, en idioma inventado por el autor; su traducción literal al castellano; su versión <<literaria>>; la nota del traductor. Máscaras ficcionales, creación de personajes, apuntes de cienciaficción, transgeneridad poesía/ensayo-ficción hacen de este libro un proyecto único en la época.
Jesús Sanoja Hernández

Un caso similar al de La yerba santa no conocíamos, en cuanto a desafío falsario, e invención traviesa, a divertimento.

1927.

Siete sonetos de color. Imp. A.Fabre, París. 

Soldado de Bolívar, camisa de mochila,
tú fuiste con ese iris por el Llano y el Monte.
Derramaste tu sangre anta cada horizonte!
Tu alpargata fue un ala! De cóndor tu pupila!
(…)
Vencido por la bala, tu azul cobija roja,
con la greda amarilla, fue tu mortaja floja.
Tu hoyo un estandarte! Duerme en paz, pata-lisa!

                                                                                  V.

Salustio se desdobla, se enmascara, especula, crea personajes y sus alter egos, cultiva el poema en prosa, juega, traduce, desacata los rigores genéricos, inventa lenguas indígenas.
Julio E. Miranda.

 1930.

Viejo jazz.
Es un libro collage; una colección de textos independientes donde el autor explora con los sonidos y sus estruendos, traducciones, recuerdos y heterogéneos experimentos.

Tlin!
Taf! Taf! Taf!… Tlin… Hu! Hu! Hu!
Sangre de brasas… Astilla … Lloros.
Dos manos como saludo de amistad.
Lenguas dispersas muertas de sed.
Un ojo atisba del ventanillo.
La locomotora muriendo bufa:
Taf! Taf! Tlin! Hu!
Accidente 

1932.

 Cantando germinan. Imprimiere artistique Lux. París.1932.
Es el último poemario que publica en vida Salustio González Rincones. La palabra resuena. Hay un esfuerzo que destruye y construye.

Tú que de negro rechinante te vi madrúgala:
Máquina sola cantando tu humo en pos de las núbestes.
Tender cargado de fuego que rápido ruedas y súbestes.
Áspid que pica del monte los senos con lengua dórala!       

Lejos del pueblo nativo tu cinta de largos wagónesme
Flautas de tablas lanzadas en pos de sus notas agúdaste
Siempre rodando llevóme ligera a las olas desnúdate:
Fúlgidas cantan al puerto canción de sirenas y rojos tristónesme

(Stridor)

 Al referirse al poema Stridor de este poemario nos dice Sanoja:

Tipifica este esfuerzo destructivo-constructivo, y nos atrevemos a calificarlo como el poema más logrado de Salustio.
Jesús Sanoja Hernández.

Ramos Sucre es el primer poeta venezolano que cultiva el poema en prosa, y lo hace al mismo tiempo que Salustio González Rincones. Es curioso: ambos escriben poemas en prosa, formato que ha podido tenerse por vanguardista en la medida en que desconocía el verso rimado, y sin embargo, la vanguardia de entonces no los reconoce como tal, sino que por el contrario les parece que cultivan formas superadas, cuando en Venezuela ni siquiera llegaron a cultivarse ni en el siglo XIX, ni en el siglo XX que comenzaba.
Rafael Arraíz Lucca.

Buscando morir en su tierra Venezuela al sentirse muy aquejado del mal que padece, la sífilis, que hace estragos en su cuerpo, y aún sin cura para ese tiempo,  embarca en el puerto de Burdeos, llamado también puerto atlántico, en el vapor Caribia. Es despedido en el puerto francés y al verlo tan enfermo, sus amigos, temerosos de un desenlace fatal embarcan también un ataúd.

-Es 5 de mayo de 1933.

El poeta Salustio González Rincones, con apenas 46 años, fallece en alta mar. 

-1977. Su obra poética permanece durante 44 años en una penumbra total, como si en el Atlántico hubiera naufrago la vida y obra del poeta Sus obras  publicadas en París y otras permanecen engavetadas; es en 1977 gracias a Jesús Sanoja Hernández y su sobrina Ivonne González Rincones, que se publica una Antología poética de su obra, en Monte Ávila Editores.
Una segunda edición la realiza la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses. San Cristóbal. Venezuela. 1994.

1979. Se publica su poema Canción de Cuna con vocales.

Nuestra poesía como sistema se ha ido complejizando, es ahora mucho más rico que antes, esto no niega que algunas voces solitarias anteriores hayan sido tanto o más significativas que las de ahora, bastan las obras de Pérez Bonalde, de Ramos Sucre y de González Rincones para corroborar lo que digo.
Rafael Arraíz Luca

EN EL BORDE ESCARLATA DEL AIRE

EN EL BORDE ESCARLATA DEL AIRE

El centro del amor
arrincona escondites
cruje el celofán del cuerpo
desdobla sus inciertos capullos
renace para el ensueño
vuelo escape

La lujuria levanta marejada de aliento
se entrecierra entre tu boca y la mía
tiempo de latir el cuerpo
el ardor de la memoria
teje el horizonte
son hilos de desvelo
ala de caracol
ola arenosa
plumaje de piedra

centellean las caricias
en el borde escarlata del aire.

María Cristina Solaeche Galera.

Título: Abrazo Serie: Amantes Autor: Egon Schiele Año: 1917 Técnica: Óleo País: Austria

MARTHA KORNBLITH: “Tú eres la palabra. Mientras más me rechazas más te busco”.

MARTHA KORNBLITH
“Tú eres la palabra. Mientras más me rechazas más te busco”.

María Cristina Solaeche Galera

 

Cada suicidio es un sublime poema de melancolía.
Honoré de Balzac.

En el corazón de todo arte grandioso hay una melancolía esencial.
Federico García Lorca.

Quien sabe de dolor, todo lo sabe.
Dante Alighieri.

 Sin palabras. Un gesto. No volveré a escribir.
Cesare Pavese.

Martha Kornblith. Nace en Lima, Perú, en 1959.
De padres judíos. A los once años está definitivamente radicada en Caracas.

Llegué a San Bernardino, (Caracas) con once años. Terminé viviendo en un competitivo snobby ambiente que valora mucho el dinero y desestimó mucho los valores interiores. Eso fue muy duro.

A los nueve años lee La Mil y una Noches, luego, llega Julio Verne, después memoriza el poema que Ernesto Cardenal le escribe a Marilyn Monroe…. Quizás allí comienza todo.

Los estudios básicos y secundarios los realiza en el Colegio Moral y Luces “Herlz Bialik”, en San Bernardino. Caracas.

Estudia Comunicación Social, en la Universidad Central de Venezuela (UCV).

1982. Año fatídico para la joven Martha, a los 23 años, le es diagnosticada esquizofrenia, y es internada en una prestigiosa clínica de Caracas de la que sale al poco tiempo. Esta noticia abrumadora, tiene una dolorosa repercusión en la memoria de vida de la poeta: lo inalcanzable, la cura.

1989. Siete años más tarde, varias pérdidas en su vida, entre ellas la muerte de su madre, la sumen en una fuerte depresión que conlleva un renuevo de su enfermedad.

A pesar de ello, su pasantía para graduarse la realiza en la redacción del periódico semanal  Nuevo Mundo Israelita; y ese mismo año, presenta su hermosa tesis Periodismo Creativo, para optar al título de Licenciada en Comunicación Social,  en la UCV.

Ejerce un tiempo como comunicadora audiovisual.

Confesional, irónica, desviste las relaciones humanas más allá de las caretas públicas y privadas. Apasionado, singular, es ese su yo huérfano de la buena salud. Sus poemas son una autobiografía poética, un  tormento poético conducido a través de las miserias humanas. De un espíritu exquisito, cincelado en el sufrimiento de estar consciente de la fatalidad de la vida.

Por eso me volví poeta
porque pasa lento el tiempo en soledad

Admiradora de la obra del pintor holandés Vincent Van Gogh y lectora de sus cartas a su hermano Theo:

Yo, que hoy he fallecido algo
y sólo observo, quizás como Van Gogh
me suicidaré para no tener que morir

El poeta suicida deja rastros de su muerte en su obra.
Miguel Marcotrigiano

Laconismo e inteligencia analítica.

Dios no está, no existe, los poemas de Martha son reprensiones  a un Dios que sucumbe mientras ella vive.

No he cambiado de forma
sólo le he dado un nuevo destino a las palabras.
Te sorprenderás de esta manera de darme
estoy harta de esta manía de suicidarme
en cada verso en cada ocaso
quizás sea así
probablemente la partida 

No asoma un instante el consuelo en sus versos:

Desde entonces
Dios es alguien
que resurge de esos garabatos
para no saber
que aún hay seres.

El dios ausente de Kornblith uno de mis pocos credos.
Yolanda Pantin.

Un año vive en un kibutz, una granja agrícola en Israel y regresa nuevamente a Venezuela.

Se forma en los talleres de poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG) y en los talleres literarios que dictan Ida Gramko y Armando Rojas Guardia.

1990. Rafael Arráiz Lucca, dicta un taller de poesía; de dicho taller surgirá en 1992, Vitrales de Alejandría, donde aparecen sus primeros poemas; este libro abre el sello editorial del grupo literario  Eclepsidra.

1990-1994. Kornblith participa del taller que dirige Rafael Arráiz Lucca, primero en las sedes de la Galería de Arte Nacional y después en la casa de Monte Ávila Editores.

1994. Unos jóvenes poetas venezolanos, anuncian la creación del grupo literario Eclepsidra (E: ecléctico; Clepsidra: reloj de agua). A este grupo pertenece Martha Kornblith, al lado de Israel Centeno, Carmen Verde Arocha, Abraham Abraham Greige, Fernando Escorcia, Iván Crespo, Miguel Ángel de Lima, María Milagros Pérez, Luis Gerardo Mármol, Graciela Bonnet y José Luis Ochoa.

Fueron originalmente “eclipsidrianos”, José Luis Ochoa, Luis Gerardo Mármol, Graciela Bonnet y Martha Kornblith.
Verónica Jaffé

1995. Oraciones para un dios ausente. Colección Las formas del fuego. Monte Ávila Editores.

Un poemario desesperado y doloroso, donde anticipa su trágico final, un colofón escrito desde la conciencia de su padecimiento en una forma de extrañamiento, hasta calcarlo en el doliente espejo de los versos.

Hay poemas vengativos, el hartazgo, la inutilidad de cualquier gesto frente al destino.

Así soy: la rabia regresa con el aburrimiento

Tú eres la palabra:
mientras más me rechaza más la busco,
cuando la encuentro, puede que me acaricie o me maltrate,
se queda tan sólo por un instante, y luego se va con otra.

No esconde sus sentimientos ni la absoluta indefensión a la que la reduce su enfermedad, ese su yo huérfano y desprotegido por la naturaleza y por un dios ausente.

¿Cómo definir ese relámpago que sigue a su escritura? ¿Acaso es fuego que huye de su existencia para luego ser quemada en el poema?
Carmen Verde Arocha.

Resuenan en su poesía los ecos de Silvia Plath, Ana Cristina César y Anne Sexton y los miedos de Alejandra Pizarnik, Alfonsina Storni y Miyó Vestrini.

Asume todos los derroteros que puede ofrecerle la palabra:

Me quedo mirando
la palabra,
la ruina que originó
mi primer verso,
sólo cosas
diciéndose por
siempre y nunca
más,
no habrá más talento
surgiendo en los
escombros,
sólo letras de otros
que anuncian el
desastre.

Vive Aushwitz a través de los recuerdos de sus padres, y ese Dios ausente que se repliega y jadea ante el dolor:

Antes que la vergüenza
borrara el recuerdo de los crematorios 

¿qué escribir sobre el color gris
las fotos de los cabellos,
los lentes y los cadáveres?

Eso recordé cuando iba a escribir
un poema.
No había sobre que decir

1997.  El perdedor se lo lleva todo. Fondo Editorial Pequeña Venecia.

Un poemario donde la lucidez poética tiene su término en la subjetividad; desarrollado en el flagrante escenario de la ciudad-casino de las Vegas, con sus salas de juego, noches interminables, alfombras, sus lujosos hoteles, sus ruletas, el espejismo de un desierto. Aparecen en el poema, la desolación en las lujosas suites y en el interior de las limosinas, psiquiatras trajeados de esmoquin, mujeres jóvenes que se venden, seductores de oficio y viejos croupiers con sus pases de banca.

Acodada a este paisaje de luces y ruidos, Martha Kornblith desnudó las calles y nadó entre fichas y sudores, alcobas de hotel y trozos de chocolate para regresar a aquella niñez nada advertida.
Alberto Hernández

Aquí hay gigolós
apostados a la ruleta
y en el fondo un poeta ilustre
jugando a los dados ebrio en su sangre

A través de los poemas de este poemario, ella compara y se aturde desprevenida, con aguda percepción social, de la realidad caótica que vive Venezuela. Aumenta su resonancia, adquiere la envergadura de un nuevo descubrimiento. Nos muestra la riqueza en pocas manos, la violencia criminal y política que vive Caracas. Durante el mandato de Carlos Andrés Pérez, el 27 de febrero de 1989, se produce el Caracazo con más de dos mil civiles muertos y dos intentos de golpe de estado en 1992; estos hechos impactan su sensibilidad y asumen estas tragedias su lugar en la imaginación de Martha, así lo refleja en sus poemas. Al leerlos, nos damos cuenta que ella no pudo ajustarse a la delirante y violenta ciudad de Caracas en ese tiempo.

Voy a ser una mujer en un
País en guerra
Pensando en ti
Habitualmente
-Sola-

1997. Sesión de endodoncia. Grupo Editorial Eclepsidra. Caracas.

Martha escribe en este poemario sobre el mito y la inminencia del suicidio al no tener realmente nada que perder y por ello, nada que temer.

Uno de sus últimos poemas después de leer los poemas sobre la melancolía de la filósofa y poeta búlgara Julia Kristeva:

Es Martes
leo a Kristeva:
(“la melancolía es estéril
si ella no deviene en poema”)

Es Martes
leo a Kristeva:
(“Habito la cripta
secreta de un dolor
sin palabras”)

Es Martes
y leo a Kristeva:
“La melancolía es
una perversión,
a nosotros nos toca
conducirla hasta las
palabras y la vida.”

En un poema que escribe a su madre ya fallecida:

me convertí
en poeta
que es lo mismo decir
en poeta suicida

Cuando uno sabe que el poeta es suicida, ya el acercamiento a sus libros es un prejuicio.
Miguel Marcotrigiano     

 1997. Muere por voluntad propia, el jueves 29 de junio de 1997, en Caracas, Venezuela. Deja tras de sí, un libro y numerosos poemas desperdigados en revistas literarias y algunas antologías.

A veces
es preciso
volver a los recuerdos
para anular la memoria,
aniquilar vestigios,
otras vidas,
saludar viejos lazos,
decapitar antiguos papeles,
zozobrar de nuevo,
para que vuelvan a decir
y no tener,
no poseer nada.

La esquela sobre la noticia  de su muerte, finaliza con unos versos suyos.

No habría sobre que decir,
salvo las tertulias del hambre
la imposibilidad de abstraer.
Había que andar
con el lápiz bien afilado.
Y escribir:
no escribas poesía
ni envidies la seda de las sinagogas.
Lo digo hoy
hastiada de miedo.

-2016. Martha KORNBLITH. Obra Completa. Editorial Eclepsidra.

Con prólogo de Carmen Arocha, un estudio preliminar de Dina Saraceni y un epílogo de Rafael Arráiz Lucca.

SOLITARIA

SOLITARIA

 María Cristina Solaeche Galera

 Solamente los muertos conocen el reverso de las piedras.
Solamente las piedras conocen el reverso de los muertos.
Olga Orozco.

Un gran dolor pule los huesos de la casa.

Luz Machado.

La casa nos ayuda a decir: seré un habitante del mundo, a pesar del mundo.
Gaston Bachelard

Y a un grito todas las casas
se asaltan y se despueblan.
Miguel Hernández.

A la orilla de la vida se acurruca el corazón de la casa.
María Cristina Solaeche Galera.

¿A dónde se fue? ¿A dónde?
Lo sacaron por mi puerta, por mi boca; en una camilla, los ojos de mis ventanas lo vieron todo.
¿Quiénes forzaron la cerradura?

Mi puerta, mi boca, daba al tiempo y a la vida.
Doy vueltas giro mareada en los espacios de antiguas cuitas y regocijos, lloro y pregunto.
¿Por qué se alejó?

Me había echo amiga del sol para que iluminara su sala y las plantas del balcón; ahora, estoy siempre debajo del ala de la noche. A veces, la llovizna tintinea en las flores lilas.

Se fue, no me avisó, amaneció y se fue, se fue de mi cielo a no sé dónde.
¿Acaso a su último sueño?

La congoja de la ausencia se prolonga, esta soledad trastabilla los pasos que ya no siento sobre mis suelos, quedó el vértigo y la mirada de ceniza del ventanal. El dolor del alejamiento se ceba, se ceba en cada una de mis estancias.

Recorrí día a día, tiempo a tiempo, sus pasos, sus gestos, sus miradas. Era silenciosa y acogedora la noche, mientras su noche dormía, hoy, es crecido zumbido de caracol.
¿Acaso no volverá en mis sueños?

El amor nos hilvanó para el vivir, era la perla de la ostra que soy.
Hoy, mis costados están secos, sostengo los cuadros que se detuvo a contemplar, sostengo los muebles por sostener, las porcelanas estáticas pretenden seguir decorando, nada resbala de la mesa inmóvil rodeada de rígidas sillas entre el mantel y el cubierto; sostengo todo, porque todo quedó aquí, no se llevó nada, nada, hacia allá donde dicen que de algún modo se existe… no me llevó consigo a la estancada perpetuidad.
¿Por qué no me llevó?

Solía asomarse tímidamente a los espejos, muy de vez en vez; se fugó su imagen, se la llevaron con su cuerpo.
¿Qué reflejan ahora?

Estoy transformándome en cortezas, ya no tomo préstamos al color de las flores lilas del balcón, ellas, aún no se han enterado, todavía florecen.
¿Dónde está la casa de mi hogar?
¿El hogar de mi casa dónde está?

Se levantan airados los recuerdos; los míos que eran suyos, están por todos los lugares, están en mi corazón de piedra.
Estoy quebrada, detenida en un tiempo que desconozco. Mis ventanas ya no se asoman afuera, al mundo: son hoyos las que eran mis ojos.
Sus huellas quedaron en el aire mío y se agiganta el silencio que cruza callado y fantasmal excavando en mis espacios.
¿Cómo embrazar su cariño?

Para entrar en la muerte le valió mi puerta, mi boca. Nada sigue igual, me estoy desvaneciendo.
¿Acaso me contraerá el olvido?

Mis lágrimas son duras, secas, son de argamasa, son amarillentas como guijarros,  surcan desde mi vientre de piedra que entona el canto torpe del desaliento.

Se tornan sordos y quebradizos mis huesos, los mismos que sostuvieron sus realidades.

La insignificante distancia de un paso, un solo paso hacia fuera de mi umbral, separó las sombras nuestras y sume el corazón hacia adentro.
¿Acaso no guarda ya la llave de mi puerta?

Me encojo, me atrinchero, me agazapo, inútil.
Se fue, lo sacaron por mi puerta, por mi boca. Lo sacaron sin prisa, con el cabello desordenado, lívido, sin la luminosidad de su mirada por delante, con un pensar perdido y una sombra de eternidad en sus manos.

Una estela mortecina quedó en el aire memoria abajo, y aquí quedé yo, como el relente, solitaria.

Título: Elefante Rojo
Autor: Ricardo Renedo.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
País: España.

EXTRAÑANDO

Inerme el día
no me fui
con las indolentes nubes que
dejaron un pozo en el cielo

Quedé
bordeando la cornisa de un lecho
desconcertada
mutilando el crespón de la colcha
cauterizando el aliento de la sábana
que se anuda
se estruja
se exila

El aire
ventolera fantasmal
deambula en el aroma que quedó
de cuerpos revueltos

La luz
verbena de seda
acecha y estampa lunares en la mejilla

La sombra
rosa negra descarada
espina y se esconde en la oquedad del vientre

El sonido
adolorido gorgoteo
enlaza atolondradas ocarinas

Son ayes de lapislázuli
son flores de arcilla
es alquimia de lágrimas al cuello

Extrañando se descuelga mi ser en espirales.

María Cristina Solaeche Galera

Título: Muchacha recostada.
Autor: Ernst Ludwing Kirchner
Técnica: Óleo
Año: 1910
Dimensiones: 81×91 cm
País: Alemania

¿DÓNDE ESTÁS?

¿Dónde está el agua de seda
la luz de encaje?

¿Dónde está la puerta sin llaves
el balcón florido?

¿Dónde está el arroyo de melaza
la oración de la montaña?

¿Dónde está el surco del cuerpo
la alquimia del deseo?

¿Dónde está el Cristo compasivo
el canto que socaba el silencio?

¿Dónde está la luna que enternezca sorpresas?

¿Dónde estás?

María Cristina Solaeche Galera

Técnica: Óleo sobre tela. Abstacto..
Autor: industrial.
Dimensiones: 100 x100 cm