MARTHA KORNBLITH: “Tú eres la palabra. Mientras más me rechazas más te busco”.

MARTHA KORNBLITH
“Tú eres la palabra. Mientras más me rechazas más te busco”.

María Cristina Solaeche Galera

 

Cada suicidio es un sublime poema de melancolía.
Honoré de Balzac.

En el corazón de todo arte grandioso hay una melancolía esencial.
Federico García Lorca.

Quien sabe de dolor, todo lo sabe.
Dante Alighieri.

 Sin palabras. Un gesto. No volveré a escribir.
Cesare Pavese.

Martha Kornblith. Nace en Lima, Perú, en 1959.
De padres judíos. A los once años está definitivamente radicada en Caracas.

Llegué a San Bernardino, (Caracas) con once años. Terminé viviendo en un competitivo snobby ambiente que valora mucho el dinero y desestimó mucho los valores interiores. Eso fue muy duro.

A los nueve años lee La Mil y una Noches, luego, llega Julio Verne, después memoriza el poema que Ernesto Cardenal le escribe a Marilyn Monroe…. Quizás allí comienza todo.

Los estudios básicos y secundarios los realiza en el Colegio Moral y Luces “Herlz Bialik”, en San Bernardino. Caracas.

Estudia Comunicación Social, en la Universidad Central de Venezuela (UCV).

1982. Año fatídico para la joven Martha, a los 23 años, le es diagnosticada esquizofrenia, y es internada en una prestigiosa clínica de Caracas de la que sale al poco tiempo. Esta noticia abrumadora, tiene una dolorosa repercusión en la memoria de vida de la poeta: lo inalcanzable, la cura.

1989. Siete años más tarde, varias pérdidas en su vida, entre ellas la muerte de su madre, la sumen en una fuerte depresión que conlleva un renuevo de su enfermedad.

A pesar de ello, su pasantía para graduarse la realiza en la redacción del periódico semanal  Nuevo Mundo Israelita; y ese mismo año, presenta su hermosa tesis Periodismo Creativo, para optar al título de Licenciada en Comunicación Social,  en la UCV.

Ejerce un tiempo como comunicadora audiovisual.

Confesional, irónica, desviste las relaciones humanas más allá de las caretas públicas y privadas. Apasionado, singular, es ese su yo huérfano de la buena salud. Sus poemas son una autobiografía poética, un  tormento poético conducido a través de las miserias humanas. De un espíritu exquisito, cincelado en el sufrimiento de estar consciente de la fatalidad de la vida.

Por eso me volví poeta
porque pasa lento el tiempo en soledad

Admiradora de la obra del pintor holandés Vincent Van Gogh y lectora de sus cartas a su hermano Theo:

Yo, que hoy he fallecido algo
y sólo observo, quizás como Van Gogh
me suicidaré para no tener que morir

El poeta suicida deja rastros de su muerte en su obra.
Miguel Marcotrigiano

Laconismo e inteligencia analítica.

Dios no está, no existe, los poemas de Martha son reprensiones  a un Dios que sucumbe mientras ella vive.

No he cambiado de forma
sólo le he dado un nuevo destino a las palabras.
Te sorprenderás de esta manera de darme
estoy harta de esta manía de suicidarme
en cada verso en cada ocaso
quizás sea así
probablemente la partida 

No asoma un instante el consuelo en sus versos:

Desde entonces
Dios es alguien
que resurge de esos garabatos
para no saber
que aún hay seres.

El dios ausente de Kornblith uno de mis pocos credos.
Yolanda Pantin.

Un año vive en un kibutz, una granja agrícola en Israel y regresa nuevamente a Venezuela.

Se forma en los talleres de poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG) y en los talleres literarios que dictan Ida Gramko y Armando Rojas Guardia.

1990. Rafael Arráiz Lucca, dicta un taller de poesía; de dicho taller surgirá en 1992, Vitrales de Alejandría, donde aparecen sus primeros poemas; este libro abre el sello editorial del grupo literario  Eclepsidra.

1990-1994. Kornblith participa del taller que dirige Rafael Arráiz Lucca, primero en las sedes de la Galería de Arte Nacional y después en la casa de Monte Ávila Editores.

1994. Unos jóvenes poetas venezolanos, anuncian la creación del grupo literario Eclepsidra (E: ecléctico; Clepsidra: reloj de agua). A este grupo pertenece Martha Kornblith, al lado de Israel Centeno, Carmen Verde Arocha, Abraham Abraham Greige, Fernando Escorcia, Iván Crespo, Miguel Ángel de Lima, María Milagros Pérez, Luis Gerardo Mármol, Graciela Bonnet y José Luis Ochoa.

Fueron originalmente “eclipsidrianos”, José Luis Ochoa, Luis Gerardo Mármol, Graciela Bonnet y Martha Kornblith.
Verónica Jaffé

1995. Oraciones para un dios ausente. Colección Las formas del fuego. Monte Ávila Editores.

Un poemario desesperado y doloroso, donde anticipa su trágico final, un colofón escrito desde la conciencia de su padecimiento en una forma de extrañamiento, hasta calcarlo en el doliente espejo de los versos.

Hay poemas vengativos, el hartazgo, la inutilidad de cualquier gesto frente al destino.

Así soy: la rabia regresa con el aburrimiento

Tú eres la palabra:
mientras más me rechaza más la busco,
cuando la encuentro, puede que me acaricie o me maltrate,
se queda tan sólo por un instante, y luego se va con otra.

No esconde sus sentimientos ni la absoluta indefensión a la que la reduce su enfermedad, ese su yo huérfano y desprotegido por la naturaleza y por un dios ausente.

¿Cómo definir ese relámpago que sigue a su escritura? ¿Acaso es fuego que huye de su existencia para luego ser quemada en el poema?
Carmen Verde Arocha.

Resuenan en su poesía los ecos de Silvia Plath, Ana Cristina César y Anne Sexton y los miedos de Alejandra Pizarnik, Alfonsina Storni y Miyó Vestrini.

Asume todos los derroteros que puede ofrecerle la palabra:

Me quedo mirando
la palabra,
la ruina que originó
mi primer verso,
sólo cosas
diciéndose por
siempre y nunca
más,
no habrá más talento
surgiendo en los
escombros,
sólo letras de otros
que anuncian el
desastre.

Vive Aushwitz a través de los recuerdos de sus padres, y ese Dios ausente que se repliega y jadea ante el dolor:

Antes que la vergüenza
borrara el recuerdo de los crematorios 

¿qué escribir sobre el color gris
las fotos de los cabellos,
los lentes y los cadáveres?

Eso recordé cuando iba a escribir
un poema.
No había sobre que decir

1997.  El perdedor se lo lleva todo. Fondo Editorial Pequeña Venecia.

Un poemario donde la lucidez poética tiene su término en la subjetividad; desarrollado en el flagrante escenario de la ciudad-casino de las Vegas, con sus salas de juego, noches interminables, alfombras, sus lujosos hoteles, sus ruletas, el espejismo de un desierto. Aparecen en el poema, la desolación en las lujosas suites y en el interior de las limosinas, psiquiatras trajeados de esmoquin, mujeres jóvenes que se venden, seductores de oficio y viejos croupiers con sus pases de banca.

Acodada a este paisaje de luces y ruidos, Martha Kornblith desnudó las calles y nadó entre fichas y sudores, alcobas de hotel y trozos de chocolate para regresar a aquella niñez nada advertida.
Alberto Hernández

Aquí hay gigolós
apostados a la ruleta
y en el fondo un poeta ilustre
jugando a los dados ebrio en su sangre

A través de los poemas de este poemario, ella compara y se aturde desprevenida, con aguda percepción social, de la realidad caótica que vive Venezuela. Aumenta su resonancia, adquiere la envergadura de un nuevo descubrimiento. Nos muestra la riqueza en pocas manos, la violencia criminal y política que vive Caracas. Durante el mandato de Carlos Andrés Pérez, el 27 de febrero de 1989, se produce el Caracazo con más de dos mil civiles muertos y dos intentos de golpe de estado en 1992; estos hechos impactan su sensibilidad y asumen estas tragedias su lugar en la imaginación de Martha, así lo refleja en sus poemas. Al leerlos, nos damos cuenta que ella no pudo ajustarse a la delirante y violenta ciudad de Caracas en ese tiempo.

Voy a ser una mujer en un
País en guerra
Pensando en ti
Habitualmente
-Sola-

1997. Sesión de endodoncia. Grupo Editorial Eclepsidra. Caracas.

Martha escribe en este poemario sobre el mito y la inminencia del suicidio al no tener realmente nada que perder y por ello, nada que temer.

Uno de sus últimos poemas después de leer los poemas sobre la melancolía de la filósofa y poeta búlgara Julia Kristeva:

Es Martes
leo a Kristeva:
(“la melancolía es estéril
si ella no deviene en poema”)

Es Martes
leo a Kristeva:
(“Habito la cripta
secreta de un dolor
sin palabras”)

Es Martes
y leo a Kristeva:
“La melancolía es
una perversión,
a nosotros nos toca
conducirla hasta las
palabras y la vida.”

En un poema que escribe a su madre ya fallecida:

me convertí
en poeta
que es lo mismo decir
en poeta suicida

Cuando uno sabe que el poeta es suicida, ya el acercamiento a sus libros es un prejuicio.
Miguel Marcotrigiano     

 1997. Muere por voluntad propia, el jueves 29 de junio de 1997, en Caracas, Venezuela. Deja tras de sí, un libro y numerosos poemas desperdigados en revistas literarias y algunas antologías.

A veces
es preciso
volver a los recuerdos
para anular la memoria,
aniquilar vestigios,
otras vidas,
saludar viejos lazos,
decapitar antiguos papeles,
zozobrar de nuevo,
para que vuelvan a decir
y no tener,
no poseer nada.

La esquela sobre la noticia  de su muerte, finaliza con unos versos suyos.

No habría sobre que decir,
salvo las tertulias del hambre
la imposibilidad de abstraer.
Había que andar
con el lápiz bien afilado.
Y escribir:
no escribas poesía
ni envidies la seda de las sinagogas.
Lo digo hoy
hastiada de miedo.

-2016. Martha KORNBLITH. Obra Completa. Editorial Eclepsidra.

Con prólogo de Carmen Arocha, un estudio preliminar de Dina Saraceni y un epílogo de Rafael Arráiz Lucca.

SOLITARIA

SOLITARIA

 María Cristina Solaeche Galera

 Solamente los muertos conocen el reverso de las piedras.
Solamente las piedras conocen el reverso de los muertos.
Olga Orozco.

La casa nos ayuda a decir: seré un habitante del mundo, a pesar del mundo.
Gaston Bachelard

Y a un grito todas las casas
se asaltan y se despueblan.
Miguel Hernández.

A la orilla de la vida se acurruca el corazón de la casa.
María Cristina Solaeche Galera.

¿A dónde se fue? ¿A dónde?
Lo sacaron por mi puerta, por mi boca; en una camilla, los ojos de mis ventanas lo vieron todo.
¿Quiénes forzaron la cerradura?

Mi puerta, mi boca, daba al tiempo y a la vida.
Doy vueltas giro mareada en los espacios de antiguas cuitas y regocijos, lloro y pregunto.
¿Por qué se alejó?

Me había echo amiga del sol para que iluminara su sala y las plantas del balcón; ahora, estoy siempre debajo del ala de la noche. A veces, la llovizna tintinea en las flores lilas.

Se fue, no me avisó, amaneció y se fue, se fue de mi cielo a no sé dónde.
¿Acaso a su último sueño?

La congoja de la ausencia se prolonga, esta soledad trastabilla los pasos que ya no siento sobre mis suelos, quedó el vértigo y la mirada de ceniza del ventanal. El dolor del alejamiento se ceba, se ceba en cada una de mis estancias.

Recorrí día a día, tiempo a tiempo, sus pasos, sus gestos, sus miradas. Era silenciosa y acogedora la noche, mientras su noche dormía, hoy, es crecido zumbido de caracol.
¿Acaso no volverá en mis sueños?

El amor nos hilvanó para el vivir, era la perla de la ostra que soy.
Hoy, mis costados están secos, sostengo los cuadros que se detuvo a contemplar, sostengo los muebles por sostener, las porcelanas estáticas pretenden seguir decorando, nada resbala de la mesa inmóvil rodeada de rígidas sillas entre el mantel y el cubierto; sostengo todo, porque todo quedó aquí, no se llevó nada, nada, hacia allá donde dicen que de algún modo se existe… no me llevó consigo a la estancada perpetuidad.
¿Por qué no me llevó?

Solía asomarse tímidamente a los espejos, muy de vez en vez; se fugó su imagen, se la llevaron con su cuerpo.
¿Qué reflejan ahora?

Estoy transformándome en cortezas, ya no tomo préstamos al color de las flores lilas del balcón, ellas, aún no se han enterado, todavía florecen.
¿Dónde está la casa de mi hogar?
¿El hogar de mi casa dónde está?

Se levantan airados los recuerdos; los míos que eran suyos, están por todos los lugares, están en mi corazón de piedra.
Estoy quebrada, detenida en un tiempo que desconozco. Mis ventanas ya no se asoman afuera, al mundo: son hoyos las que eran mis ojos.
Sus huellas quedaron en el aire mío y se agiganta el silencio que cruza callado y fantasmal excavando en mis espacios.
¿Cómo embrazar su cariño?

Para entrar en la muerte le valió mi puerta, mi boca. Nada sigue igual, me estoy desvaneciendo.
¿Acaso me contraerá el olvido?

Mis lágrimas son duras, secas, son de argamasa, son amarillentas como guijarros,  surcan desde mi vientre de piedra que entona el canto torpe del desaliento.

Se tornan sordos y quebradizos mis huesos, los mismos que sostuvieron sus realidades.

La insignificante distancia de un paso, un solo paso hacia fuera de mi umbral, separó las sombras nuestras y sume el corazón hacia adentro.
¿Acaso no guarda ya la llave de mi puerta?

Me encojo, me atrinchero, me agazapo, inútil.
Se fue, lo sacaron por mi puerta, por mi boca. Lo sacaron sin prisa, con el cabello desordenado, lívido, sin la luminosidad de su mirada por delante, con un pensar perdido y una sombra de eternidad en sus manos.

Una estela mortecina quedó en el aire memoria abajo, y aquí quedé yo, como el relente, solitaria.

Título: Elefante Rojo
Autor: Ricardo Renedo.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
País: España.

EXTRAÑANDO

Inerme el día
no me fui
con las indolentes nubes que
dejaron un pozo en el cielo

Quedé
bordeando la cornisa de un lecho
desconcertada
mutilando el crespón de la colcha
cauterizando el aliento de la sábana
que se anuda
se estruja
se exila

El aire
ventolera fantasmal
deambula en el aroma que quedó
de cuerpos revueltos

La luz
verbena de seda
acecha y estampa lunares en la mejilla

La sombra
rosa negra descarada
espina y se esconde en la oquedad del vientre

El sonido
adolorido gorgoteo
enlaza atolondradas ocarinas

Son ayes de lapislázuli
son flores de arcilla
es alquimia de lágrimas al cuello

Extrañando se descuelga mi ser en espirales.

María Cristina Solaeche Galera

Título: Muchacha recostada.
Autor: Ernst Ludwing Kirchner
Técnica: Óleo
Año: 1910
Dimensiones: 81×91 cm
País: Alemania

¿DÓNDE ESTÁS?

¿Dónde está el agua de seda
la luz de encaje?

¿Dónde está la puerta sin llaves
el balcón florido?

¿Dónde está el arroyo de melaza
la oración de la montaña?

¿Dónde está el surco del cuerpo
la alquimia del deseo?

¿Dónde está el Cristo compasivo
el canto que socaba el silencio?

¿Dónde está la luna que enternezca sorpresas?

¿Dónde estás?

María Cristina Solaeche Galera

Técnica: Óleo sobre tela. Abstacto..
Autor: industrial.
Dimensiones: 100 x100 cm

LA PESADILLA

Lo peor de todo era, que las iglesias
siempre le hacían pensar en los tormentos del infierno
y a él le aterraba el infierno.
Ken Follet.

La primera vez que la Deidad descendió a la tierra,
trajo la vida y la muerte;
cuando vino
la segunda vez trajo el infierno.
Mark Twain

A esta generación y a muchas otras,
se les ha hecho creer que el diablo era un mito,
una figura, una idea, la idea del mal.
¡pero el diablo existe y nosotros debemos combatir contra él!
¡Lo dice San Pablo, no lo digo yo!
¡Lo dice la Palabra de Dios!
Papa Francisco.

¿Quién dice que los sueños y las pesadillas
no son tan reales como el aquí y el ahora?
John Lennon.

Un trueno repentino ronca en la noche, rompe el silencio, las nubes se tornan en alas cenicientas y el relámpago compañero parte el cielo en dos. Una claridad se difunde por todo el escritorio. Se barrunta un aguacero.

Malka, la añosa y acicalada gata persa de ojos rasgados y un azul intenso, dormita sosegadamente en el floreado cojín a su lado.

Es más de la media noche y en la mañana temprano, a las nueve, dictará una conferencia. El argumento es sobre un polémico personaje, El Demonio, y así se titula la charla, será un recuento de la historia de Satán, Belcebú, Moloch, Iblis, Mara, Diablo,  Lucifer, Belial, los tantos diferentes nombres con los que se le conoce, y su protagonismo en la historia de las religiones y los seres humanos: hará hincapié en el Satán del infierno católico de Dante Alighieri; con esa idea, piensa finalizar la disertación.
Para ello, Ignacio ha estudiado exhaustivamente el tema; se remontó a los abismos de los Inframundos, al Duat egipcio, al Averno y el Tártaro griegos, al Gehena del judaísmo, el Naraka del budismo, el Infierno del catolicismo, el Diyu de la mitología china, una lista casi interminable de lugares, que las diferentes religiones han creado para atormentar eternamente a los humanos que murieron, y en vida, no cumplieron con las creencias y los dogmas que esas ellas les impusieron con una saña, con una ferocidad, con una crueldad que no podemos decir inconcebibles, pues fueron fraguadas para aterrorizar con la idea del pecado y del castigo. Inframundos que aterran, que estremecen el cuerpo y el pensamiento, sin tregua alguna por los siglos de los siglos.

Soñoliento, estira sus piernas, le parece oír el crujir de las articulaciones de las rodillas; cierra la carpeta con el material sobre el que ha trabajado con ahínco varios días. Cansado, pero entusiasmado, se incorpora, acaricia a Malka, apaga la luz y se dirige a su habitación.

Entra en silencio, un mimoso beso a su mujer aparta suavemente un rizo de su cara, no quiere que Amelia despierte. Ella, también tiene que dar clases ese lunes.

Apenas se acuesta, transcurren unos veinte minutos y ya duerme profundamente.

Sueña, Ignacio sueña que un engendro, un ser monstruoso, gigantesco, de ojos plomizos y dilatados lo mira a través de todo un horripilante cuerpo y desde ellos pululan sabandijas que se retuercen en el candente aire, con orejas grises y correosas, múltiples brazos que se alargan en una miríada de ventosos tentáculos, numerosas lenguas verdes y babosas de camaleón gigantesco que se agitan airadamente saliendo y entrando de sus fauces, alas de pterodáctilo, aliento fétido y una piel rugosa, con escamas y de un color ocre ceniciento.

El engendro trinca por el cuello a Ignacio, lo sacude con descomunal fuerza, lo desbarranca por despeñaderos sin fondo de cortantes rocas calcinadas al rojo vivo, que desgarran su piel y esparcen sus vísceras que se retraen de nuevo en su vientre; velozmente, su ensangrentado cuerpo es hundido por el Demonio,  en un fango hediondo y ardiente, donde los huesos se desintegran y reintegran de nuevo, para después, ser arrojado a un lago de fuego en el que arden y vuelven arder sus entrañas, mientras los vapores oscuros y pestilentes, se convierten en  enjambres oscuros y viscosos de alimañas que despellejan indefinidamente su rostro. Son tormentos que destrozan, desollan, desgarran, carbonizan  y envenenan una y otra vez, su humanidad, en un tiempo eviterno en la nada de la eternidad.

Suena la alarma del reloj del celular. Amelia despierta animosa. Sabe que Ignacio se acostó tarde y dejará que duerma media hora más; mientras, preparará un rico desayuno, unas tazas de chocolate fumante que tanto les gustan a ambos por la mañana.

Amelia regresa a la habitación a despertar a Ignacio, se acerca a la cama y lo besa en la mejilla. Espantada, siente un rostro helado, paralizado, contorsionado en una mueca de terror. Retira la cobija y con horror ve que todo el cuerpo de Ignacio está engarrotado, retorcido, contraído en gestos atormentados. No respira, no hay pulso. Angustiada llama a su vecina, a los servicios urgencias, a la familia; llora y se desespera.

Llega el médico, revisa el cuerpo, confirma su muerte. Un paro cardíaco durante el sueño. “Algo lo conmocionó demasiado, quizás un sueño muy violento” afirma el galeno.

Una pesadilla terrorífica y muy vívida acabó con su vida.
Nunca se sabrá  lo que Ignacio soñó esa noche.

María Cristina Solaeche Galera

ROSA DE TARACEA

Amante
abre la puerta de tu ser
velo de madera
rosa de taracea
celosía hechicera
mundo misterioso
que aprisiona sueños
y cabalga en el tiempo

Al entrar
suelta las runas
¡presiente el destino!
los trazos
declaran el encuentro
son trinar a la voz
alas escondidas en los vientos
y las caracolas húmedas de ecos

Amante
entrecierra el velo de madera
los sortilegios me traen envuelta en flores de apamate

Cierra la rosa de taracea
quebremos el ritmo de los pasos
dancemos en nuestro propio fuego.

María Cristina Solaeche Galera

Autor: Jorge Gay
Título: El amor nuevo
Técnica: Mural (Fundación amantes de Teruel)
País: España
Año: 2004

Reseña Biográfica

MARÍA  CRISTINA SOLAECHE GALERA

 

gsmldcm@yahoo.es

Nace en Santa Lucía, Maracaibo, Edo. Zulia, Venezuela. Lcda. Educación. Mención Matemáticas. Mg. en Educación Superior, Mg. Matemática Pura en la Universidad del Zulia, Profesora Emérita Titular de la Universidad del Zulia. Miembro de: Sociedad de Escritores del Estado Zulia, Sociedad de Escritores de Venezuela, La Casa de la Poesía del Estado Zulia. La Peña Literaria César David Rincón. Miembro de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, Capítulo del Estado Zulia.

Publicaciones Científicas:
En la Revista Divulgaciones Matemáticas. Universidad del Zulia.
Aspectos históricos del Pensamiento de Newton (1988). La controversia L’Hospital-D.Bernoulli (1993), Lady Ada Byron y el primer programa para computadoras (1994), La controversia entre L.Kronecker y G.Cantor acerca del infinito (1995), El Algoritmo de las Operaciones Elementales y la Matriz Escalonada Reducida: Conceptos milenarios y orientales (1996), Sistema de tabulación de Coeficientes Binomiales o Triángulo de Pascal: un Modelo Numérico rasga el telar de los tiempos (1998).

Publicaciones Literarias:
Un ceratias de Barro y Fuego. ARTESA (1992).
Omar Khayyam: las Matemáticas, la Nada, el Vino y la Amada (2002).
Amor… asoma. Antología Verano Encantado. Centro Estudios Poéticos, Madrid (2002).
Colabora en SENSIBLES DEL SUR. Argentina (2003).
Poemas Revista Paradoja, West Virginia (2005).
Poemario Un amor de Miel y Ajenjo. EDILUZ (2003).
Poemas Ásperos y Oscuros, Astro Data (2005).
Poemario El verano de los tamarindos.  Voz alta ediciones (2012).
Poesía venezolana dispersa y permanente. Ediciones Astro Data. S.A. (2011). Obra ensayística sobre  poetas venezolanos:
“Emiliano Hernández: el poeta de los adioses”;
“Ismael Urdaneta. “El poeta  legionario”: La errancia y la memoria en la vanguardia del lenguaje poético;
“Enriqueta Arvelo Larriva: Cada palabra, el perfil de la voz de un  silencio a semejanza de una soledad”;
Cruz María Salmerón Acosta: El solitario de la cima de Manicuare”;
“Luisa del Valle Silva: <<Sin tiempo y sin espacio >> Resonancias líricas de la infancia”;
“Luis Enrique Mármol <<La locura del otro>>. Todo una loca vibración inmóvil”; “Ada Pérez Guevara: <<Horizontes>> Evocación de estelas sobre el pergamino del paisaje”;
“Lydda Franco Faría: Una poesía donde la razón esclarece la irreverencia, y la transparencia incita la valentía y la ironía”;
 Hanni Ossott: “El Rapto Existencial en la poesía de Hanni Ossott”;
“Carlos Rodríguez Ferrara: La lucidez de la eternidad como destino estético”.

Ensayos Literarios sobre poetas venezolanos:
Lucila Velásquez. <<Color de tu recuerdo>>. Sonetos en el muro del amor derruido (2010).
Genoveva de Castro. <<Pájaro de barro>> con mi vestido de agua y mi bozal de arena (2010).
Carlos Borges. <<Poemario>> Cantos del alma  y del cuerpo ¡Armonía del cielo y la tierra! (2010).
Atilio Storey Richarson <<Vino para el festín>> sobre el vino danzan ángeles más afables que el amanecer (2010).
José Tadeo Arreaza Calatrava. <<Cantos de la carne y del reino interior: Cantos civiles (2011).
Edna Medina Patrick. Poemas de un libro que nunca leeré o como compartir el espacio equivocado (2011).
Mercedes Bermúdez e Belloso: <<Canto Llano>> Nostalgias al borde del acantilado del tiempo (2011).
Rosa Virginia Martínez. <<Viento ebrio>> Un llamado poético de conciencia hacia la pobreza (2011).
Elías David Curiel. <<Ebriedad de Nube>> Inmanente y frágil, alumbra el cielo enlutado del poeta (2011).
Elizabeth Shon. <<Es oír la vertiente>>. El Miedo. No se le conoce el rostro; sabemos que golpea (2012).
Ida Gramcko <<Déjame suspendida en el espacio entre los vientos firmes>> (2012).
Alberto Arvelo Torrealba. <<Cantas>>: El horizonte y yo vamos solos por la llana tierra (2012).
Marcial Hernández: <<El Zulia entre la noche relampaguea>> (2012).
Higinia Rosario Marín Fuenmayor. Hiroma. <<Esta historia que cuento>>, <<En aquel reino>>, <<Es la madrugada del continente>> (2016).
Andrés Mariño Palacio (2016).
Rafael José Muñoz (2016).
Elena Vera (2017).
Luis Fernando Álvarez. El poeta de la muerte y la soledad (2017).
Luis Rafael Castro. ¡Y el alma de Luis Castro vivió solamente un día (2017).
Ely Saúl Rodríguez Boscán. Precursor de la Vanguardia en el Zulia (2017). 

Relatos:
La Casa y Ella (2016).
Marcina y el espantapájaros (2016).
Los Cuatro (2016).
Laurina. I Parte. Amor del recuerdo (2016).
Laurina. II Parte. Amor de hoy (2016).
El Cubo y lo Gris (2017).
El engaño (2017).
Desintegración (2017).

Artículos:
Arte, Matemática, Esoterismo: Albrecht Dürer. Melancolía. (2016).
La Santa Inquisición Católica Apostólica Romana (2016).
El amor en la tercera edad (2016).
El Santo Oficio de la Inquisición en América (2017).


el verano