SOLITARIA

SOLITARIA

 María Cristina Solaeche Galera

 Solamente los muertos conocen el reverso de las piedras.
Solamente las piedras conocen el reverso de los muertos.
Olga Orozco.

La casa nos ayuda a decir: seré un habitante del mundo, a pesar del mundo.
Gaston Bachelard

Y a un grito todas las casas
se asaltan y se despueblan.
Miguel Hernández.

A la orilla de la vida se acurruca el corazón de la casa.
María Cristina Solaeche Galera.

¿A dónde se fue? ¿A dónde?
Lo sacaron por mi puerta, por mi boca; en una camilla, los ojos de mis ventanas lo vieron todo.
¿Quiénes forzaron la cerradura?

Mi puerta, mi boca, daba al tiempo y a la vida.
Doy vueltas giro mareada en los espacios de antiguas cuitas y regocijos, lloro y pregunto.
¿Por qué se alejó?

Me había echo amiga del sol para que iluminara su sala y las plantas del balcón; ahora, estoy siempre debajo del ala de la noche. A veces, la llovizna tintinea en las flores lilas.

Se fue, no me avisó, amaneció y se fue, se fue de mi cielo a no sé dónde.
¿Acaso a su último sueño?

La congoja de la ausencia se prolonga, esta soledad trastabilla los pasos que ya no siento sobre mis suelos, quedó el vértigo y la mirada de ceniza del ventanal. El dolor del alejamiento se ceba, se ceba en cada una de mis estancias.

Recorrí día a día, tiempo a tiempo, sus pasos, sus gestos, sus miradas. Era silenciosa y acogedora la noche, mientras su noche dormía, hoy, es crecido zumbido de caracol.
¿Acaso no volverá en mis sueños?

El amor nos hilvanó para el vivir, era la perla de la ostra que soy.
Hoy, mis costados están secos, sostengo los cuadros que se detuvo a contemplar, sostengo los muebles por sostener, las porcelanas estáticas pretenden seguir decorando, nada resbala de la mesa inmóvil rodeada de rígidas sillas entre el mantel y el cubierto; sostengo todo, porque todo quedó aquí, no se llevó nada, nada, hacia allá donde dicen que de algún modo se existe… no me llevó consigo a la estancada perpetuidad.
¿Por qué no me llevó?

Solía asomarse tímidamente a los espejos, muy de vez en vez; se fugó su imagen, se la llevaron con su cuerpo.
¿Qué reflejan ahora?

Estoy transformándome en cortezas, ya no tomo préstamos al color de las flores lilas del balcón, ellas, aún no se han enterado, todavía florecen.
¿Dónde está la casa de mi hogar?
¿El hogar de mi casa dónde está?

Se levantan airados los recuerdos; los míos que eran suyos, están por todos los lugares, están en mi corazón de piedra.
Estoy quebrada, detenida en un tiempo que desconozco. Mis ventanas ya no se asoman afuera, al mundo: son hoyos las que eran mis ojos.
Sus huellas quedaron en el aire mío y se agiganta el silencio que cruza callado y fantasmal excavando en mis espacios.
¿Cómo embrazar su cariño?

Para entrar en la muerte le valió mi puerta, mi boca. Nada sigue igual, me estoy desvaneciendo.
¿Acaso me contraerá el olvido?

Mis lágrimas son duras, secas, son de argamasa, son amarillentas como guijarros,  surcan desde mi vientre de piedra que entona el canto torpe del desaliento.

Se tornan sordos y quebradizos mis huesos, los mismos que sostuvieron sus realidades.

La insignificante distancia de un paso, un solo paso hacia fuera de mi umbral, separó las sombras nuestras y sume el corazón hacia adentro.
¿Acaso no guarda ya la llave de mi puerta?

Me encojo, me atrinchero, me agazapo, inútil.
Se fue, lo sacaron por mi puerta, por mi boca. Lo sacaron sin prisa, con el cabello desordenado, lívido, sin la luminosidad de su mirada por delante, con un pensar perdido y una sombra de eternidad en sus manos.

Una estela mortecina quedó en el aire memoria abajo, y aquí quedé yo, como el relente, solitaria.

Título: Elefante Rojo
Autor: Ricardo Renedo.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
País: España.

EXTRAÑANDO

Inerme el día
no me fui
con las indolentes nubes que
dejaron un pozo en el cielo

Quedé
bordeando la cornisa de un lecho
desconcertada
mutilando el crespón de la colcha
cauterizando el aliento de la sábana
que se anuda
se estruja
se exila

El aire
ventolera fantasmal
deambula en el aroma que quedó
de cuerpos revueltos

La luz
verbena de seda
acecha y estampa lunares en la mejilla

La sombra
rosa negra descarada
espina y se esconde en la oquedad del vientre

El sonido
adolorido gorgoteo
enlaza atolondradas ocarinas

Son ayes de lapislázuli
son flores de arcilla
es alquimia de lágrimas al cuello

Extrañando se descuelga mi ser en espirales.

María Cristina Solaeche Galera

Título: Muchacha recostada.
Autor: Ernst Ludwing Kirchner
Técnica: Óleo
Año: 1910
Dimensiones: 81×91 cm
País: Alemania

¿DÓNDE ESTÁS?

¿Dónde está el agua de seda
la luz de encaje?

¿Dónde está la puerta sin llaves
el balcón florido?

¿Dónde está el arroyo de melaza
la oración de la montaña?

¿Dónde está el surco del cuerpo
la alquimia del deseo?

¿Dónde está el Cristo compasivo
el canto que socaba el silencio?

¿Dónde está la luna que enternezca sorpresas?

¿Dónde estás?

María Cristina Solaeche Galera

Técnica: Óleo sobre tela. Abstacto..
Autor: industrial.
Dimensiones: 100 x100 cm

LA PESADILLA

Lo peor de todo era, que las iglesias
siempre le hacían pensar en los tormentos del infierno
y a él le aterraba el infierno.
Ken Follet.

La primera vez que la Deidad descendió a la tierra,
trajo la vida y la muerte;
cuando vino
la segunda vez trajo el infierno.
Mark Twain

A esta generación y a muchas otras,
se les ha hecho creer que el diablo era un mito,
una figura, una idea, la idea del mal.
¡pero el diablo existe y nosotros debemos combatir contra él!
¡Lo dice San Pablo, no lo digo yo!
¡Lo dice la Palabra de Dios!
Papa Francisco.

¿Quién dice que los sueños y las pesadillas
no son tan reales como el aquí y el ahora?
John Lennon.

Un trueno repentino ronca en la noche, rompe el silencio, las nubes se tornan en alas cenicientas y el relámpago compañero parte el cielo en dos. Una claridad se difunde por todo el escritorio. Se barrunta un aguacero.

Malka, la añosa y acicalada gata persa de ojos rasgados y un azul intenso, dormita sosegadamente en el floreado cojín a su lado.

Es más de la media noche y en la mañana temprano, a las nueve, dictará una conferencia. El argumento es sobre un polémico personaje, El Demonio, y así se titula la charla, será un recuento de la historia de Satán, Belcebú, Moloch, Iblis, Mara, Diablo,  Lucifer, Belial, los tantos diferentes nombres con los que se le conoce, y su protagonismo en la historia de las religiones y los seres humanos: hará hincapié en el Satán del infierno católico de Dante Alighieri; con esa idea, piensa finalizar la disertación.
Para ello, Ignacio ha estudiado exhaustivamente el tema; se remontó a los abismos de los Inframundos, al Duat egipcio, al Averno y el Tártaro griegos, al Gehena del judaísmo, el Naraka del budismo, el Infierno del catolicismo, el Diyu de la mitología china, una lista casi interminable de lugares, que las diferentes religiones han creado para atormentar eternamente a los humanos que murieron, y en vida, no cumplieron con las creencias y los dogmas que esas ellas les impusieron con una saña, con una ferocidad, con una crueldad que no podemos decir inconcebibles, pues fueron fraguadas para aterrorizar con la idea del pecado y del castigo. Inframundos que aterran, que estremecen el cuerpo y el pensamiento, sin tregua alguna por los siglos de los siglos.

Soñoliento, estira sus piernas, le parece oír el crujir de las articulaciones de las rodillas; cierra la carpeta con el material sobre el que ha trabajado con ahínco varios días. Cansado, pero entusiasmado, se incorpora, acaricia a Malka, apaga la luz y se dirige a su habitación.

Entra en silencio, un mimoso beso a su mujer aparta suavemente un rizo de su cara, no quiere que Amelia despierte. Ella, también tiene que dar clases ese lunes.

Apenas se acuesta, transcurren unos veinte minutos y ya duerme profundamente.

Sueña, Ignacio sueña que un engendro, un ser monstruoso, gigantesco, de ojos plomizos y dilatados lo mira a través de todo un horripilante cuerpo y desde ellos pululan sabandijas que se retuercen en el candente aire, con orejas grises y correosas, múltiples brazos que se alargan en una miríada de ventosos tentáculos, numerosas lenguas verdes y babosas de camaleón gigantesco que se agitan airadamente saliendo y entrando de sus fauces, alas de pterodáctilo, aliento fétido y una piel rugosa, con escamas y de un color ocre ceniciento.

El engendro trinca por el cuello a Ignacio, lo sacude con descomunal fuerza, lo desbarranca por despeñaderos sin fondo de cortantes rocas calcinadas al rojo vivo, que desgarran su piel y esparcen sus vísceras que se retraen de nuevo en su vientre; velozmente, su ensangrentado cuerpo es hundido por el Demonio,  en un fango hediondo y ardiente, donde los huesos se desintegran y reintegran de nuevo, para después, ser arrojado a un lago de fuego en el que arden y vuelven arder sus entrañas, mientras los vapores oscuros y pestilentes, se convierten en  enjambres oscuros y viscosos de alimañas que despellejan indefinidamente su rostro. Son tormentos que destrozan, desollan, desgarran, carbonizan  y envenenan una y otra vez, su humanidad, en un tiempo eviterno en la nada de la eternidad.

Suena la alarma del reloj del celular. Amelia despierta animosa. Sabe que Ignacio se acostó tarde y dejará que duerma media hora más; mientras, preparará un rico desayuno, unas tazas de chocolate fumante que tanto les gustan a ambos por la mañana.

Amelia regresa a la habitación a despertar a Ignacio, se acerca a la cama y lo besa en la mejilla. Espantada, siente un rostro helado, paralizado, contorsionado en una mueca de terror. Retira la cobija y con horror ve que todo el cuerpo de Ignacio está engarrotado, retorcido, contraído en gestos atormentados. No respira, no hay pulso. Angustiada llama a su vecina, a los servicios urgencias, a la familia; llora y se desespera.

Llega el médico, revisa el cuerpo, confirma su muerte. Un paro cardíaco durante el sueño. “Algo lo conmocionó demasiado, quizás un sueño muy violento” afirma el galeno.

Una pesadilla terrorífica y muy vívida acabó con su vida.
Nunca se sabrá  lo que Ignacio soñó esa noche.

María Cristina Solaeche Galera

ROSA DE TARACEA

Amante
abre la puerta de tu ser
velo de madera
rosa de taracea
celosía hechicera
mundo misterioso
que aprisiona sueños
y cabalga en el tiempo

Al entrar
suelta las runas
¡presiente el destino!
los trazos
declaran el encuentro
son trinar a la voz
alas escondidas en los vientos
y las caracolas húmedas de ecos

Amante
entrecierra el velo de madera
los sortilegios me traen envuelta en flores de apamate

Cierra la rosa de taracea
quebremos el ritmo de los pasos
dancemos en nuestro propio fuego.

María Cristina Solaeche Galera

Autor: Jorge Gay
Título: El amor nuevo
Técnica: Mural (Fundación amantes de Teruel)
País: España
Año: 2004

Reseña Biográfica

MARÍA  CRISTINA SOLAECHE GALERA

 

gsmldcm@yahoo.es

Nace en Santa Lucía, Maracaibo, Edo. Zulia, Venezuela. Lcda. Educación. Mención Matemáticas. Mg. en Educación Superior, Mg. Matemática Pura en la Universidad del Zulia, Profesora Emérita Titular de la Universidad del Zulia. Miembro de: Sociedad de Escritores del Estado Zulia, Sociedad de Escritores de Venezuela, La Casa de la Poesía del Estado Zulia. La Peña Literaria César David Rincón. Miembro de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, Capítulo del Estado Zulia.

Publicaciones Científicas:
En la Revista Divulgaciones Matemáticas. Universidad del Zulia.
Aspectos históricos del Pensamiento de Newton (1988). La controversia L’Hospital-D.Bernoulli (1993), Lady Ada Byron y el primer programa para computadoras (1994), La controversia entre L.Kronecker y G.Cantor acerca del infinito (1995), El Algoritmo de las Operaciones Elementales y la Matriz Escalonada Reducida: Conceptos milenarios y orientales (1996), Sistema de tabulación de Coeficientes Binomiales o Triángulo de Pascal: un Modelo Numérico rasga el telar de los tiempos (1998).

Publicaciones Literarias:
Un ceratias de Barro y Fuego. ARTESA (1992).
Omar Khayyam: las Matemáticas, la Nada, el Vino y la Amada (2002).
Amor… asoma. Antología Verano Encantado. Centro Estudios Poéticos, Madrid (2002).
Colabora en SENSIBLES DEL SUR. Argentina (2003).
Poemas Revista Paradoja, West Virginia (2005).
Poemario Un amor de Miel y Ajenjo. EDILUZ (2003).
Poemas Ásperos y Oscuros, Astro Data (2005).
Poemario El verano de los tamarindos.  Voz alta ediciones (2012).
Poesía venezolana dispersa y permanente. Ediciones Astro Data. S.A. (2011). Obra ensayística sobre  poetas venezolanos:
“Emiliano Hernández: el poeta de los adioses”;
“Ismael Urdaneta. “El poeta  legionario”: La errancia y la memoria en la vanguardia del lenguaje poético;
“Enriqueta Arvelo Larriva: Cada palabra, el perfil de la voz de un  silencio a semejanza de una soledad”;
Cruz María Salmerón Acosta: El solitario de la cima de Manicuare”;
“Luisa del Valle Silva: <<Sin tiempo y sin espacio >> Resonancias líricas de la infancia”;
“Luis Enrique Mármol <<La locura del otro>>. Todo una loca vibración inmóvil”; “Ada Pérez Guevara: <<Horizontes>> Evocación de estelas sobre el pergamino del paisaje”;
“Lydda Franco Faría: Una poesía donde la razón esclarece la irreverencia, y la transparencia incita la valentía y la ironía”;
 Hanni Ossott: “El Rapto Existencial en la poesía de Hanni Ossott”;
“Carlos Rodríguez Ferrara: La lucidez de la eternidad como destino estético”.

Ensayos Literarios sobre poetas venezolanos:
Lucila Velásquez. <<Color de tu recuerdo>>. Sonetos en el muro del amor derruido (2010).
Genoveva de Castro. <<Pájaro de barro>> con mi vestido de agua y mi bozal de arena (2010).
Carlos Borges. <<Poemario>> Cantos del alma  y del cuerpo ¡Armonía del cielo y la tierra! (2010).
Atilio Storey Richarson <<Vino para el festín>> sobre el vino danzan ángeles más afables que el amanecer (2010).
José Tadeo Arreaza Calatrava. <<Cantos de la carne y del reino interior: Cantos civiles (2011).
Edna Medina Patrick. Poemas de un libro que nunca leeré o como compartir el espacio equivocado (2011).
Mercedes Bermúdez e Belloso: <<Canto Llano>> Nostalgias al borde del acantilado del tiempo (2011).
Rosa Virginia Martínez. <<Viento ebrio>> Un llamado poético de conciencia hacia la pobreza (2011).
Elías David Curiel. <<Ebriedad de Nube>> Inmanente y frágil, alumbra el cielo enlutado del poeta (2011).
Elizabeth Shon. <<Es oír la vertiente>>. El Miedo. No se le conoce el rostro; sabemos que golpea (2012).
Ida Gramcko <<Déjame suspendida en el espacio entre los vientos firmes>> (2012).
Alberto Arvelo Torrealba. <<Cantas>>: El horizonte y yo vamos solos por la llana tierra (2012).
Marcial Hernández: <<El Zulia entre la noche relampaguea>> (2012).
Higinia Rosario Marín Fuenmayor. Hiroma. <<Esta historia que cuento>>, <<En aquel reino>>, <<Es la madrugada del continente>> (2016).
Andrés Mariño Palacio (2016).
Rafael José Muñoz (2016).
Elena Vera (2017).
Luis Fernando Álvarez. El poeta de la muerte y la soledad (2017).
Luis Rafael Castro. ¡Y el alma de Luis Castro vivió solamente un día (2017).
Ely Saúl Rodríguez Boscán. Precursor de la Vanguardia en el Zulia (2017). 

Relatos:
La Casa y Ella (2016).
Marcina y el espantapájaros (2016).
Los Cuatro (2016).
Laurina. I Parte. Amor del recuerdo (2016).
Laurina. II Parte. Amor de hoy (2016).
El Cubo y lo Gris (2017).
El engaño (2017).
Desintegración (2017).

Artículos:
Arte, Matemática, Esoterismo: Albrecht Dürer. Melancolía. (2016).
La Santa Inquisición Católica Apostólica Romana (2016).
El amor en la tercera edad (2016).
El Santo Oficio de la Inquisición en América (2017).


el verano

GELINDO TARCISIO CASASOLA CALLÍGARO: “me sumerjo en la quietud de las sílabas de plata”

 Ser poeta no es una condición mía, es mi manera de estar sólo.
Fernando Pessoa

Dime amigo: ¿La vida es triste o soy triste yo?
Amado Nervo

No me preocupa la muerte, me disolveré en la nada.
José Saramago

Gelindo Casasola, conocido cariñosamente como Calígaro, nace en Undine, Italia, en la frontera con Austria, el 15 de febrero de 1956. Fallece en Mérida, Venezuela, el 17 de agosto de 1980.

Sus padres emigran desde Italia a Venezuela en 1957, cuando el poeta aún no había alcanzado un año de edad. Es el único hijo de la pareja.

Los estudios de primaria y secundaria los realiza en el Colegio La Salle, en la ciudad de Mérida.

Los universitarios en la Facultad de Humanidades. Escuela de Letras de la Universidad de los Andes (ULA). Se especializa en Literatura Hispanoamericana.

Precoz, organizado, irreverente, contestatario, apasionado, incisivo, hipersensible, desafiante, ultra crítico y místico.

Contumaz lector de numerosos autores; sin apartar de su lado a los poetas, los españoles Juan de la Cruz y Garcilaso de la Vega, el italiano Giacomo Leopardi, el nicaragüense Rubén Darío y el venezolano José Antonio Ramos Sucre.

Traductor de Giuseppe Ungaretti y otros poetas italianos.

Portavoz del satírico pasquín La Gallina Pelada en cinco panfletos.

Cree que la música es la materia del pensamiento (…) Para Calígaro la música no es simplemente música, es percepción. Carlos Danez.

Parecía habitar una suerte de vacío existencial que sólo llenaba a ratos con la literatura. Ennio Jiménez Emán.

Cultivaba con el mayor esmero y cuidado su vocación por la poesía. Esa fue su vida. La poesía. Gabriel Pilonieta.

Miembro del Grupo Literario Laurel: esta agrupación se forma en 1975.

Los miembros del grupo Laurel, organizan las que llaman festividades del hongo en los hermosos paisajes de La Culata y El Valle en el estado Mérida en la década del 70. Es un grupo heredero ignoto de una psicodélica, atávica cultura; una tradición chamánica antigua, que agrupa en esta década, a poetas, músicos, pintores paisajistas y bailarines y bailarinas de ballet.

Comencé siendo honguero,
comencé siendo ruiseñor fugitivo.
Y ahora dentro de mi estallan los dorados

Es cuando empieza a ver en la poesía un oficio, una manera de vivir, comienza asentirse poeta. Gabriel Pilonieta

Pequeño ruiseñor

¿por qué vuelas en alas deshechas
y nos miras con frágiles ojos?;
somos tu paisaje, ¿acaso?
¿Lo somos?

Casasola quiebra el casquijo de su figurado ascetismo y de sus convencionalidades forzadas durante su permanencia en este grupo.

Capaz de abrir un periódico en plena exposición para manifestar su descontento. Lubio Cardozo.

Publica en las revistas:
La Gacela Polar, publicada por El conde Blue por 40 años. Mérida.
La Oruga Luminosa de San Felipe.
Multitud de Barquisimeto.

Catálogos Diarios: es un intento por  recopilar sus textos publicados en revistas y páginas literarias nacionales.

Su obra se desarrolla durante el boom nacional de los talleres literarios (1975-1982). Cuando Antonia Palacios dirige Calicanto y Juan Calzadilla La Gata Ilustrada.

Pasturas. Poemario. Caracas. Fundarte 1979.
Envía acabado de escribir este poemario, un original a Luis Alberto Angulo y copias a los poetas Eddy Rafael Pérez, Sinecio Márquez Sosa y Roldán Montoya.

En este su primer poemario Pasturas, el poeta inicia con un denso corpus lírico a través de un bucólico minimalismo expresivo.

Su segundo poemario es El Honguero apasionado. Ediciones Cuadernos Solar. Publicado póstumamente en 1993.

Casasola, reúne y estructura sus dos poemarios en un título Argonaútica. Presentado el 20 de marzo de 1998 por la Fundación Cultural Ítalo-Venezolana Paolo D’ Isidoro y Aurelio Pinto. Es publicado póstumamente por Editorial Predios. 1998.

En 2014, la Editorial El Perro y la rana, con Daniel Arella como compilador, edita Espacios, un compendio de sus poemas y los artículos que sobre su obra y trayectoria escriben personajes del medio literario.

Posee un rico bagaje intelectual con una ilustración reflexiva, investigadora, discurrente y crítica.  Con basamento en las tradiciones literarias hispánicas e itálicas. Sus escritos son un tránsito hacia la luminosidad, la indagación de la oscuridad de lo efímero.

Su obra literaria conformada en cinco años, mantiene en los poemas, una vigilancia del lenguaje sin ostentaciones,  sin pedantes ripios léxicos, con silencios, con el encabalgamiento en los versos extensos, las caídas, la página en blanco, con palabras solitarias que fulguran victoriosas; en una poética de aparente desvanecimiento  atemporal, más allá del ruido, en henchido silencio primigenio.

Soy indiferente.
Miro el mundo azul
como una perla

Redondo como un colibrí
recién nacido

Una creación poética de gran probidad, original,  honda y fascinante; asumida desde el Ser, sacudida por el sorprendente mundo de lo diario, mostrando interés por lo hermético en el desasosiego del infinito, del desaliento existencial, con una tendencia al laconismo.

Mi Vigilia siempre es taciturna.
Me pregunto que la habrá hecho así.

La concepción del paisaje de los andes merideños, íntimamente lírico con riqueza de imágenes plásticas.

La ninfa cansada de los siglos la savia de los giróscopos
que viene desolada de los prados amarillos
Ha enfurecido
ha fructificado en líquenes de formas siderales

Iniciose el equinoccio de los tiempos en las frutas más
pequeñas de las moras
en las amapolas
en las amapolas y en los cabellos de los niños
jugando al Sol.

Amorosamente:

Cuando tocan los timbales propicios al solar de la aurora
Venida la esmeroldosa hierba
(…)
el rubí de tu lengua esparciéndose suave
en los sexos de las hembras
salivosamente
y en el ruido de las mañanas cristalinas y verdes
en las colinas enamoradas pájaras
picoteando el azul
tú entre los insectos las campanitas sonándose
y hundosamente tú bajas a las vegas dulces
a saciar la sed del amor

Se identifica con lo clásico en oposición al modernismo. Sus versos son transparentes, son rebeldes solitarios que aferran su desaliento existencial en un discurrir lúcido sobre la hermandad del ser con su muerte

Espanté los rayos de la luna.
Jugué a ser argonauta.
Me hice son del viento
Me hice trompeta ¡Ah! de oro
y sonaba entre los lirios
flamante
flamante.

Luego del verano nos atamos sobre la vida
sin deseo.
Para la lluvia oscura y la entrega
no es otra cosa que una resistencia
perfecta de los días.
¿qué del verano nos recuerda la muerte
y su gravedad?
Comenzaremos entonces la inmigración
que termina lejos en el aire.

Comí los parasoles dorados
hasta los hondísimos valles
subió mi lengua
emancipadora
y he mirado hacia atrás violentamente

El escritor Alejandro Varderi, se propone destruir el poemario Pasturas de Gelindo Casasola; para ello, escribe cinco meses antes de la muerte del poeta, un artículo en el Papel Literario del Nacional, en marzo de 1980, titulado A propósito de un intento de libro:

Se hace necesario entender este libro como un accidente, un juego de azar o quizás una broma de mal gusto (…) carece de una forma y un fondo estructurados sobre bases sólidas del lenguaje. No propone ni transmite la vivencia del autor, impidiendo por tanto que el lector se sienta involucrado en la página donde el ojo apunta, quedando el material tan sólo en un intento de libro (…)

La cabalgata más extraña
de jinetes salpicados de mar
                              y de agosto,
sobre la tierra desolada
profundiza su muerte

Este demoledor artículo, arremete cruelmente contra la fragilidad emocional y la sensibilidad del poeta Gelindo Casasola, abriendo las compuertas de lamentables invectivas en su ser.

Un domingo 17 de agosto de 1980, con apenas 24 años, toma la trágica determinación de finalizar su vida. Es sepultado en el cementerio de La Parroquia. Exhumado diez años después; el 4 de Octubre de 1990 se trasladan sus restos al cementerio de La Inmaculada, al pie del sector La Pedregosa. Allí yace, debajo de una casi destruida y olvidada laja. A su muerte, sus padres regresan desvastados a Italia.

Sobre el poemario Argonaútica:

En este bello poemario están reunidos, en un haz de incontrovertible hermosura estética, varios libros, cual si de una muñeca rusa se tratara, de uno de los más esclarecidos y evolucionados fundadores del mítico Grupo Literario Laurel; llamado por sus iguales indistintamente Gelindo o Callígaro.  Rafael Rattia.

El mundo está hecho de colinas.
Lo miro incandescente y me sumerjo
en la quietud de las sílabas de plata.
(…)
deshago mi carne para que el viento
la lleve.

Cada uno está solo en el corazón de la tierra
traspasado por un rayo de sol:
y de pronto anochece.
Salvatore Quasimodo.