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ANA ENRIQUETA TERÁN MADRID: Reducir la flor al tamaño de lo eterno. Empeño solitario.

ANA ENRIQUETA TERÁN MADRID
Reducir la flor al tamaño de lo eterno. Empeño solitario.

María Cristina Solaeche Galera

El poema es el doble del universo: una escritura secreta,
un espacio cubierto de jeroglíficos.
Octavio Paz.

 La imaginación no es un estado: es la propia Existencia Humana.
William Blake.

 La poesía realiza el sueño de la Naturaleza.
Gastón Bachelard.

 La casa nos ayuda a decir: seré un habitante del mundo, a pesar del mundo.
Olga Orozco.

Ana Enriqueta Terán Madrid. Nace el 4 de mayo de 1918, en la hacienda Santa Elena, en Valera, estado Trujillo, Venezuela. Muere el 18 de diciembre de 2017, en Valencia, estado Carabobo, Venezuela.

Su padre Manuel María Terán Labastida hacendado dedicado al cultivo de la caña de azúcar y otros rubros agrícolas; su madre Rosa Madrid Carrasquero, también de familia de hacendados.

La herencia literaria le llega de su abuelo materno Manuel María Carrasquero, quien había sido un reputado hombre de letras en la segunda mitad del siglo XIX, y de quien oyó desde muy niña las lecturas de de los autores clásicos del Siglo de Oro español.

Su familia es constantemente perseguida por el régimen del dictador Juan Vicente Gómez. Su tío paterno, el general Mario Terán Labastida, estuvo exilado durante todo el mandato del Benemérito; y su tío materno Miguel Antonio Madrid Carrasquero, fue lugarteniente del “Indio Mantilla” y del “Tigre de Guaitó”; además, otros dos tíos maternos estuvieron presos en el castillo Libertador, situado justamente, frente a la casa que la familia Terán Madrid ocupará después en la calle Mercado, en Puerto Cabello; son hechos prisioneros por su participación en La Gabaldonira, en 1929.

-1931. A los trece años, conoce al poeta venezolano Andrés Eloy Blanco. Es él, quien lee sus primeros versos escritos en los cuadernos escolares, y estimula a la naciente poeta, regalándolo el poemario El Florilegio (1899), del escritor mexicano José Juan Tablada.

-1932. Por acaecimientos políticos, la familia se traslada de Valera a Barquisimeto y de allí, a Puerto Cabello.

-1935. Con la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, la familia se traslada  a la capital Caracas, donde  Ana Enriqueta inicia estudios de secundaria en el Colegio San José de Tarbes.

-1940. En el Festival de la Décima, en homenaje al poeta Alberto Arvelo Torrealba, en la ciudad de Caracas, Ana Enriqueta lee por primera vez sus décimas andinas frente a un público.

Desde el inicio de los cuarenta, surgen voces femeninas que se suman  al solitario lirismo de la mujer venezolana,  a los versos de Enriqueta Arvelo Larriva y María Calcaño; son ellas, Luz Machado, Pálmenes Yarza, Lucila Velázquez, Ida Gramcko, Jean Aristeguieta y Ana Enriqueta Terán.

El ser humano clásico busca su armonía con el universo, el medieval ansía cumplir con las normas cristianas, el fáustico se empeña en enseñorear la vida, recordando la frase del poeta checo Rainer María Rilke: vida no vivida, desdeñada, perdida, de la cual uno puede morir.

Ana Enriqueta Terán, es una mujer fáustica, y como tal se propone vivir, y a través de su poesía nos muestra como persigue el anhelo fáustico, enseñoreando la vida; ella está convencida, de que la naturaleza está rodeada de misterios que desencadenan intensas emociones, y se hace necesario intentar, en su caso a través del poema,  interpretar los duelos y los encuentros entre el alma y el espíritu, entre el cuerpo y el alma, entre la naturaleza y el espíritu.

Ana Enriqueta cultiva en sus primeros poemarios, el soneto, con su estructura cerrada en un perpetuo y pequeño espacio; con una combinación métrica fija que le da un lugar seguro en el que se oye el ritmo de su palabra poética, con sus catorce versos que configuran el lugar poético en dos cuartetos y dos tercetos, que le permiten crear dos unidades, en versos endecasílabos y otras formas basadas en el rigor estructural.

Es el resultado de la formación clásica castellana de los poetas: Federico García Lorca, en un primer deslumbramiento; la forma granítica y profunda de Gonzalo de Berceo; Garcilaso de la Vega, representante de de la lírica renacentista española, el poeta de las Églogas y a quien la poetisa dedica varios poemas distinguiéndolo como “caballero”En él la tierra es sombra duradera y que perdura en el poemario de Terán Al norte de la sangre; la escritora española Santa Teresa de Ávila: Un eco de Santa Teresa, una raíz de la ardiente mujer de Ávila, están en su acento y sus raíces que se ahondan para nutrir con jugos temerarios, la flor de granado de la poesía. Juana de Ibarbourou; Luis de Góngora, representante del Culteranismo y, el poeta místico San Juan de la Cruz.

De Garcilaso le inspira lo amoroso y lo pasional en su estructuración de clásica almendra; de Teresa el estilo con atrevidos giros populares; de Góngora sus regustos y lo fáctico de la imagen; de San Juan de la Cruz la poética mística y su poetizar hermético de intenso subjetivismo; todo ello, en un espacio de fuertes raíces hispanas, expresado en versos quebrados en la extensión de las estrofas y en el registro del sonido de la canción que con su voz interior tenazmente le habla.

La influencian también de la poesía francesa con los poetas malditos  Baudelaire y Rimbaud, y de Lautremont, que me deslumbra;  los románticos alemanes, Hörderlin con Los cantos a la noche y Novalis, aquel extranjero que pasa por un pueblo con los labios dulcemente sellados de música y, la poesía alemana del grupo Sturm und Drang (Tormenta e ímpetu) precursor del romanticismo; los ingleses,  el barroco John Donn y el erotismo y ocultismo de William Blake, Yo hubiera querido inventar una cosmogonía como la de William Blake, ¿ves?, haber hecho dioses.

Garcilaso me acompaña en las derrotas amorosas; Santa Teresa me enseña cómo desear a Dios, Góngora se vuelve licor de libertad en mis liras, tercetos y sonetos. El verso es una rayadura perfecta en lámina de oro.

Su poesía evoluciona hacia lo oracular, en un juego entre el  exterior y lo íntimo, lo tangible y lo intangible, lo onírico, lo presentido, el misterio del alma humana.

Sus poemas dejan lugar al deslumbramiento, a las sombras, al desconcierto, a la invocación de los sueños. Es dificultoso integrarla a un grupo o movimiento literario de los que se conforman en los inicios del siglo XX.

Algunos autores como Luis Pastori, da pertenencia literaria de Ana Enriqueta Terán a la Generación del 42, al lado de Jean Aristeguieta e Ida Gramcko. Generación que marchó relegando influencias, en busca de su ajustado acento en un esfuerzo de acrisolar el estilo, trabajando esencialmente la imagen e infrecuentando la metáfora. Una poesía desenfadada, agitada y ligera.

Lo fundamental en Ana Enriqueta Terán su la pureza, la calidad de su lenguaje, que siendo en todo momento compuesto, logra transmitir, no obstante, un fervor de intimidad rico en matices y sorpresas. Su obra tiene una noble calidad arquitectónica, excepcional en nuestro medio.
Hay poemas suyos que hacen pensar en una conjunción inexplicable del dominio formal y lingüístico y de una capacidad vehemente de extroversión sensual y sensorial. Admirable poeta alejada de capillas y tertulias, de alianzas y complicidad de eso que se llama la vida literaria, y cuya percepción poética, quizá por eso mismo, tiene una penetrante mirada, es decir, una esclarecida conciencia de la creación.  Juan Liscano.

Quienes la han oído leer sus poemas en público quedan sorprendidos por el tono casi imprecatorio con que los lee. Contrasta la dulzura de muchos de sus sonetos con la fuerza que imprime a su voz, es como si quisiera gritarle al viento lo que en su alma discurre. Rafael Arraíz Lucca.

-1946. Publica su primer libro Al norte de la sangre, en Ediciones Suma, que dirige el poeta y crítico literario venezolano Juan Liscano. Es apadrinada esta publicación por el poeta de la Generación del 18 Enrique Planchart, director de la Biblioteca Nacional.

Este mismo año, ingresa en el servicio diplomático como agregada cultural en la embajada de Venezuela en Montevideo, Uruguay, relacionándose con destacados intelectuales.

El poemario Al norte de la sangre se apega a las formas clásicas; lo conforman sonetos con las rigurosas formas y la métrica, donde el verso orgulloso y torneado está sometido al ritmo y la estrofa a la rima; pues es esta poetisa conocedora a fondo del idioma castellano. Trasiega el tema amoroso, el canto al deseo, a la ausencia, al fugaz deleite del amor. Trascendiendo el canon clásico, alejándose de la Generación del 42 en la que algunos autores la han situado y, mirando hacia la modernidad.

 Te mueves, enarbolas tu sangre y tus cabellos,
bestia mía dorada que fluyes en la sombra.
¿Qué palidez obliga tus pesados corales
y llena de presagios tu limitada forma?
(…)
El agua detenida en morenas vasijas
copia los pasajeros tintes de tu materia,
te escuchas en el denso fuego de tus rodillas
y en la luna creciente de tu vientre de cera.
(…)
Te he visto recoger amapolas y arenas
debajo del bramido del árbol insomne;
te he visto revivir antiguas madreselvas
y retener paisajes de música en la noche. 

¡Qué misteriosa lumbre cruzas para mirarte
en el hijo rizado de otra sangre y penumbra!
el amado te llena de tibios universos
por el aire silvestre que ronda tu cintura.
(…)
Odas. Presencia Terrena II. Al norte de la sangre. (A mi cuerpo).

La estructura de su lenguaje se acogerá a la estructura clásica, así como en algunos casos seguirá la estructura romántica, usando mucho el encabalgamiento y la unión de grupos sintácticos.  Vilma Vargas.

-1949. Publica en Montevideo, Uruguay, sus poemarios Presencia terrena, prologado con el soneto Díptico de Ana Enriqueta Terán del poeta Juvenal Ortiz Saralegui, y Verdor secreto, prologado por la poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou:

Se ha hablado mucho de la femineidad en la poética americana. Pocas, quizás ninguna mujer aparte de nuestra Delmira, tienen como Ana Enriqueta Terán ese místico y ciego arrebato que da al desnudo de cuerpo y alma, tal divina pureza de antigua estatua. La soledad es su sino, un sino fecundo como el de la semilla aislada, palpitante entre el óvulo vegetal; como el de la perla entre la valva hermética; como el del ser que aún no ha nacido y crece hacia su destino entre la sagrada y cálida oscuridad materna.
Para Ana Enriqueta Terán, su verso es precisamente eso: una misión. Su voz se alza con el coraje y la gravedad de las revelaciones. La poesía es su poderosa aventura. Juana de Ibarbourou.

En ambos poemarios, Ana Enriqueta maneja admirablemente la forma poética del soneto en cuartetos (estrofas de cuatro versos) tetraendecásilabos (de  arte mayor, de catorce sílabas métricas).

En Presencia terrena, la poeta escribe sobre lo terrenal ceñido a su cuerpo y a un espacio manso, hogareño, que más adelante desarrollará en el poemario Música con pie de salmo. En Presencia Terrena, la poetisa acude al verso alejandrino, al ritmo calmo y reposado; se está preparando para los versos libres y extensos de los poemarios que escribirá posteriomente:

Qué fragor en las crines, qué lamento
de cuello hasta los belfos enquistado,
resbaladas llanuras el costado:
¡caballo blanco por mi solo intento!

Copian sus ojos el paisaje lento
y un árbol en el fondo gime anclado,
los tientes del azul y del morado,
trepan sus ancas, siguen en el viento.

Huye de mí, se pierde en la verdura
de las yerbas crecidas, adelanta
su pecho hasta el poniente y la espesura,

huye de mí como una racha oscura
y blanco desde el pecho a la garganta
en el fondo de mí canta su albura.

A un caballo blanco.

 Quiero dejar constancia de mi sangre, mi sangre
que ama las tierras altas y las tierras dormidas,
quiero dejar constancia de mi cuerpo en las sales
de los futuros cuerpos erguidos en la brisa. 

Toda la sinfonía vital que me circunda
Asciende en lento fuego hasta llenar mi oído
De caracoles albos y de manchas fecundas,
Que son como de amor, o de muerte, o de olvido.
(…)

Oda.

El poema Canto I, dedicado A un árbol, del poemario Verdor secreto,  su poemario más clasicista, es un extenso poema conformado por treinta cuartetos; de él son los siguientes fragmentos:

(…)
Las sustancias lunares
¡oh! vegetal que ciñen tus memorias,
son ávidos lugares
de muertes transitorias
sobre la amarga flor de tus memorias.
(…)
¿Qué noche te sostiene en tu inerme
en tu inerme vigilia levantado?
¿qué día te contiene
cuando gimes anclado
en la corteza, tierno desgarrado? 

¿sabes tú de la densa
sombra de la cadera, reconoces
en el rostro la inmensa
hoguera de los goces,
la entreabierta dulzura desconoces?
(…)
Serán tus ramazones
¡oh! ¿vegetal el día que demora?
Escucha mis razones
terrenales o implora
tu savia el vuelo de lo que se ignora.

Canto I. A un árbol.

 -1949. Es designada por el Gobierno Nacional de Venezuela, delegada ante la Asamblea de la Comisión Interamericana de Mujeres, que se reúne en Buenos Aires, Argentina.

 -1950. Es nombrada agregada cultural en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, donde establece amistad con Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón, y una gran amistad con el poeta español exiliado Ramón Alberti a quien había conocido en 1946, y llamaba a la poeta por el apelativo la guaricha. Promueve en la capital porteña, una exposición plástica de los pintores Gabriel Bracho y Ramón Vásquez Brito, con los que entabló una profunda y leal amistad y los que realizaron hermosos retratos de la poetisa.
Conoce al político nicaragüense  Augusto César Sandino y con él, el sentido del gran mestizaje que caracteriza al hombre americano. A partir de allí se considera “soy una poetisa mestiza”.

-1951. En Buenos Aires, escribe el poemario Testimonio, cuando vive en la calle Nauhal Huapi, en la región de Neuquén, al sur de los lagos, Argentina.

-1953. Se encuentra en París, Francia; allí vive durante dos años; se aloja en la casa de la pintora venezolana Aimée Battistini, y coincide con el grupo de artistas venezolanos Los Disidentes. Comparte con personajes como Pablo Picasso, Wilfredo Lam, Oswaldo Vigas, Pascual Navarro y Víctor Valera.

Escribe la primera parte de su poemario Música con pie de salmo. La poetisa mantiene en sus versos, su temperamento vehemente,  y se empieza a alejar de las influencias clásicas y la seriedad sintáctica, fortaleciendo el brillo de las imágenes. La casa en estos poemas, es un símbolo que Ana Enriqueta utiliza para poetizar los recuerdos de la infancia y la familia, el terruño y la patria, y donde ella misma es el centro del poema, es la diosa de la creación, es una profetisa en un canto a sí misma al que acuden las imágenes  de la flor, la piedra, las especias, las lenguas, los reinos, los legados… un riqueza  que le permite a ella y luego al lector, rehacer las visiones de los recuerdos mientras la evocación se embebe de lo imaginado.

Es la hija del platero
trae mensajes de los dioses
y ofrenda a ningún dios.
(…)
Es la hija del platero, sus tramos de especias dulces,
sus joyas esenciales olorosas a continentes inmersos,
a doncella de ubres metálicas y cabellera herrumbre.
(…)
Hará memoria de reinos y heredades primigenias.
Calzada con lenguas vivas tomará para sí
Las anunciaciones y los símbolos. Es la hija del platero.
¡Oh saludable visión de este lado oscuro.

Saludable visión de este lado oscuro.

 El enigma se impone como sustancia del poema (…) la imagen es la esfinge de doble y triple ser y su lectura supone descifrar los enigmas de todas las esfinges. José Napoleón Oropeza.

(…)
Casa mía, casa nuestra tantas veces pálida.
Semejante a esa flor que se hace oscura en la memoria
para luego volverse con otro rostro
desconociendo el sabor de las águilas
del pabellón sólo de belleza,
todo de un golpe en el pecho del aire.
(…)
Hubo perros como agujeros negros más oscuros en la sombra.
Inmensa extendida sobre el muro dibujaron el águila.
También números, perfiles, contorno de una mano izquierda.
Espuelas silenciadas:
altas estrechas rodillas de los capitanes agrios.

Recados al hermano mayor III, IV. A Luis Daniel Terán. (Música con pie de salmo).

 Ritmo, bostezo al margen de las catedrales y los himnos.
Jamás corroborada en atrios ni en torno de injustas hogueras.
(…)
Huiré del espejo inconsolado donde se mira la hembra sin reino
sin lenguaje, sin aves de estirpe dulce y huellas solemnes.
Rosa, hija mía, este mi legado, mi crueldad,
mi comportamiento de bella ciega
frente a los súbitos palacios que se desprenden de la noche.

Preguntas y legado final. (Música con pie de salmo)

En su poética el deslumbramiento idiomático, la hermosura de la resonancia, la resignificación de la existencia, la torcedura sintáctica, todo ello confluye privilegiadamente haciéndonos traspasar alternadamente de la luminosidad a la oscuridad.
Sigue ejercitando con maestría los sonetos, los tercetos, las décimas, las odas, las endechas, los madrigales, las liras, y en la segunda parte del poemario, comienza a adentrarse en los maravillosos dominios del verso libre, en la vanguardia.

Toda una amplia y asimétrica casa de hablas, sin la menor duda, en el más pleno sentido de las dos palabras y dentro de dos registros, a partir de dos poéticas a primera vista irreconciliables: eso es lo que ha construido con su obra Ana Enriqueta Terán.  Alfredo Chacón.

-1954.  Retorna a Venezuela, donde publica en la Colección Cuadernos Cabriales Nº 1, del Ateneo de Valencia, dirigido por el poeta Felipe Herrera Vial, el extenso poema Testimonio, que ha sido escrito en 1951, en una sola noche.
En este poemario, la poetisa desea ser una mujer de barro, de agua y mestiza. Está acompañado de cuatro dibujos realizados por la misma autora.

Una tremenda ansia de vuelo la acompaña. Detenida en sus álamos, frutas, playas. Encantada en sus araucarias, oyendo la flauta primitiva de un pastor de torso vegetal moviendo la campiña con una caravana de bisontes. Soñando, lo dice en Testimonio, con los claros pedestales de los niños, huyéndole a las irascibles campanadas, tomándoles el peso a las amapolas con su lebrel de cantos y manzanas y los labios abiertos a los vientos.

Ana Enriqueta Terán es huésped de la ciudad lírica, Gran Capital del Sueño, con su oscuro río, ondulante como una serpiente. Los mangos y samanes de nuestros grandes patios le dan su sombra grata. Herrera Vial.

Extractos del poema Testimonio:

Soy yo, soy yo quien ama, dadme paso
y no toquéis mi sangre, mis cabellos
(…)
Han dudado de mí los tiernos álamos
que dijo el eco abierto de las playas,
el desolado gris de la ceniza;
(…)
Me negaron acaso los espejos?
¡Ay! cualquier arboleda me conoce
porque vengo de pulsos primigenios,
(…)
Conozco el sitio de las araucarias,
el agua triste de sus direcciones,
sus veinte pisos de ángeles silvestres.
(…)
Decidme, cuando deje los extraños
huracanes orgánicos y fuegos
donde batalla el hoy que me sustenta:
¿quién mirará por mí tiempos de acero?
(…)
Perseguiré mis ojos tercamente,
perseguiré mis manos por el tiempo,
por tierras abonadas por mis zumos;
haré preguntas vegetales y hondas:
Donde han ido mis ojos y mis sienes
(…)
Dadme mis manos para asir la llama,
quiero mi piel, mi vientre, mis rodillas,
mis médulas extrañas, reciedumbre
de soledad en soledad ardida.
Estoy sobre mí misma, digo: existo.
(…)
Quitadme las palabras; soy la tierra.
Solo conservo recios panoramas,
latigazos de América en los flancos,
silentes muchedumbres arboladas
con algo del mandato que obedezco.
(…)
No soy, ya sé, como la noche quiso
(…)
No soy, ya sé, como la muerte quiso:
(…)
No soy, ya sé, como la vida quiso,
(…)

Colabora en las prensas caraqueñas: El Nacional, El Universal, y la Revista Nacional de Cultura y, en Repertorio Americano de San José de Costa Rica.

-1955. Se casa con el ingeniero de origen español, natural de Vizcaya, José María Beótegui; se han conocido en 1954 en un acto en el Ateneo de Valencia, cuando se presentaba el primer número de la revista literaria Cuadernos Cabriales,  y se radican en La Entrada, en la ciudad de Valencia del estado Carabobo.

-1959. Es electa presidenta del Ateneo de Valencia.

-1962. Se traslada a Morrocoy, pueblo de pescadores en la costa del estado Falcón, donde vivió por espacio de ocho años. Allí nace su única hija Rosa Francisca. De allí a San Antonio de Los Altos, luego a la isla de Margarita y después a Jajó, un antiguo y hospitalario pueblo colonial de los Andes venezolanos, al sur del estado Trujillo, donde vivirá once años.

-1964. Recibe el premio José Rafael Pocaterra, del Ateneo de Valencia,  que comparte con  Beatriz Mendoza Sagarzazu.

-1968. Regresa a Valencia, de allí a Caracas, y de nuevo a la isla de Margarita.

-1970.  La poetisa declara:

Amé mi cuerpo y todavía no he logrado zafarme de él. Se envejece muy lentamente; pero, cuando sea una vieja de verdad, mi poesía ganará en lucidez y será infinitamente más libre.

-1971. Después de casi una década de silencio, Ana Enriqueta Terán, publica el poemario De bosque a bosque, por Arte en Ediciones del Congreso de La República, en homenaje al Sesquicentenario de la ciudad natal de la poetisa, Valera.

Estoy en mi vivir como sabiendo
el destino de gentes y ciudades,
las hoscas gentes de mis soledades
que en mi secreto ayer van padeciendo.

Mi despojada sombra voy siguiendo
sobre números, puertas y ebriedades
de anaconda ceñida a las edades
inconsoladas de algo persistiendo.

 Algo de mí que cruza, se atraviesa,
se vuelve silla azul, tacta el aroma
donde estuvo el color y hace la rosa.

La rosa de mis huesos que no cesa;
exacta, tumultuosa, prediciendo
algo de mí que besa a quien no besa.

Soneto intuitivo.

Recuerdo cómo fuiste y dónde fuiste
mezcla de viento y cielo enfurecido
y entresoñado silabario triste.
(…)
Hubo patio interior y barandales
que traspasaste libre y encendido
con tu amarilla venda de turpiales.
(…)
Aún después de ti mismo sigue alerta
tu inmensa sombra de ángel desvestido,
tu verano, tu lámina despierta.
(…)

Elegía a un samán.

todas estas voces, todos estos entusiasmos del Siglo de Oro avanzan y retroceden, como la resaca marina, Ana E. Terán; resplandecen como el girasol abierto hacia la acción giroscópica de la luz –porque gira el sol-, y, por tanto, depositario del tiempo, del más actitudinal fulgor contiguo a la tierra, a la visión cósmica del quehacer cotidiano distribuido “en el papel diáfano del cielo”, tal como dice Góngora en Soledad Primera. 

Pedro Cuartín.

Necesito un anillo delirante
para la oculta sobra de mi mano,
un archivo de mar para el verano
y documentos de agua suplicante. 

Para mi mano un riguroso guante
de piel del tiempo y pensamiento vano
y la mesa de juego donde gano
contra la muerte mi color menguante.

Una sortija de algas con países
y lenguas diferentes, con nocturnos
bisontes y cuadernos vegetales; 

para mi mano los rebaños grises,
las edades de tactos taciturnos
y el pulso de los secos minerales.

Soneto del deseo más alto.

-1975. El poemario Libro de Oficios, es publicado por Monte Ávila Editores, en Caracas.
En los versos de este poemario, Ana Enriqueta se reconoce no solo como poetisa, sino que además, hace de su nombre la médula de su experiencia. Se deslastra del romanticismo tardío donde la mujer es la “musa” y será la poetisa misma la celebrante.

(…)
No la firma, sino el nombre completo en los calveros del poema:
ANA ENRIQUETA TERÁN.
ANA TERÁN.
ANA TERÁN MADRID.
Me gusta ese nombre. Esta soledad y raro artificio que se desprende de mí hacia la profecía. Que es yo misma recorriendo las islas, el espacio comprendido entre mi desamparo y las escamas, anillos y mordeduras del CLIMA.

El nombre.


La poetisa recoge hierba de entretiempo,
pan viejo, ceniza especial de cuchillo;
hierbas para el suceso y las iniciaciones.
(…)
Anoche hubo piedras en la espalda de una nación,
carbón mucho frotado en mejilla de aldea lejana.
Pero después dieron las gracias, juntaron, desmintieron retiraron junio y julio para el hambre. Que hubiese hambre.
La niña buena cuenta hasta cien y se retira.
La niña mala cuenta hasta cien y se retira.
La poetisa cuenta hasta cien y se retira.

La poetisa cuenta hasta cien y se retira.

Se alaba esta casa plena de recursos seculares: se hace el pan.
Se hacen manteles, sábanas. La mesa está servida. Se ocultan |fechas,
malas horas, ciertas plantas, ciertas plantas. Pesadumbre:
fogón con rescoldos de días anteriores: banderas, banderas.
Se ausculta el cielo: hombres que conversan debajo de los árboles;
se tiñen las botas del primogénito con jugos de acanto.
Se alaba esta casa visitada por la humildad
Y CORONADA DE BUENOS DESEOS.

Se alaba esta casa.

La poetisa cumple medida y riesgo de la piedra de habla.
Se comporta como a través de otras edades de otros litigios.
Ausculta el día y sólo descubre la noche en el plumaje de otoño.
(…)
La poetisa ofrece sus águilas. Resplandece en sus aves de nube profunda.
(…)
La poetisa cumple medida y riesgo de la piedra de habla.

Piedra de habla.

En los poemas de este libro, se persiguen los giros trascendentales de la mujer que coexiste entre las colinas de un altozano y la margen del mar.

Oír a Ana Enriqueta Terán cuando lee sus poemas, es tan impresionante en su manera de hablar y gesticular, como son sus versos; pareciera transformarse en un ser mediúmnico que concede visibilidad a lo invisible. 

-1975. Escribe el poemario Casa de Hablas.

Ni la agilidad zurciendo venados en el resuello.
Ni la juventud a trancos de durazno y sonrosada andadura.
Ni la belleza en su nicho de aire implacable.
SOLO LA LIBERTAD.
SOLO LA LIBERTAD.
Sólo la libertad.

Os presento la perra de oro macizo
babeante de pedrerías en el enojo circular,
alerta a cambios, sutilezas y merodeos del silencio;
perra abismal surgida de cuanto se resiste a la dicha,
de cuanto amenazante, extiende sábanas para la delicada vigilia.
Os presento perra de humo en latitudes de mármol griego,
deseosa de estatura final en lo ya respirado.
Perra blanca hasta el hueso de luz centrada.
Blanca, con listados de algo más que blanco para el ceremonial inaudito.

Enojo circular.

 -1980. Regresa a los Andes venezolanos, con un nuevo poemario terminado Libro en cifra nueva para alabanza y Confesión de islas, que publica Monte Ávila en Caracas.

En los versos de este poemario, la casa se recrea como tierra, como morada, es una casa franca, penetrada por la luz tropical, las oscuridades y la quietud, en la que la poetisa Ana Enriqueta es una joven hechicera. Se expresa en un lenguaje oracular con una voz indeterminada en diálogos secretos, en el que abundan los hipérbatos al variar el orden natural de las palabras en un uso deliberado de lo antiguo y una voz misteriosa.

Sin llorar ni quejarse, perdiendo puntos en el extrañísimo juego.
Oyendo propia habla que empuja, destruye florecillas de agobio.
Acusa y luego se arrastra para disfrute de nuevo avance
Sin cuadernos, real puramente vacíos. También sombra,
avance en lo oscuro para entregar carta, dulce despego,
olvidar costumbre, techo mejor, camas, armarios, valsecitos de |aquella gente,
                                 pasiones y rangos de aquella gente,
mientras el niño vuela su papagayo dorado.

Avance en lo oscuro.

 -1985. Se publica Música con pié de salmo, en la Colección Actual, serie Poesía del Consejo de Publicaciones de la Universidad de los Andes, Dirección General de Cultura y Extensión de la ULA. Mérida.

Mira hacia su abismo interior y atisba con luz penumbrosa. De su rostro magnífico, que recuerda igualmente al pájaro y la mariposa, sus ojos revierten la infancia y vuelve a ser la niña sorprendida de voces ocultas y relámpagos, pero al instante se  remonta al espíritu más remoto y deambula y averigua para recoger como en palmas benditas las imágenes terrible y sagradas de un acontecer extraño, suyo tan solo en la memoria de la especie.  Ramón Palomares.

 -1987. Libro de Jajó. Poemario escrito durante su permanencia en ese pueblo trujillano:

Este es vuestro árbol. Así era. Así es,
Pájaros tejen en su aliento coronas de éxtasis.
Brisas aseguran siseos para el acecho del halcón.
Aires enhebran pálidos huevecillos de miedo.
Ella se oculta en propia cueva donde permanece niña.
Allí rememora encajes, participaciones y requerimientos maternos.
Luego vuelve a su estatura de anciana
Cuya sombra se funde en perspectivas de soledad y de nieblas.

Así será. Así es.

 Madre escancia vinos de nueva altura,
Se sitúa en espacios de aliento para recibirnos.
Padre, su cabeza crestada en niebla,
su entrecejo bordado en alto como despliegue y sabiduría.
Madre acogida a signos mayores: <<Estoy>>. <<Soy>>. Oh!
desgarrada.
Padre nos ofrece una flor a cambio de su fino, inenarrable silencio.

Padre y Madre.

-1989. La Universidad de Carabobo, en Valencia,  le concede el Doctorado Honoris Causa en Educación, lo recibe con su discurso De oficios y de nombres. Cuando lee, sorprende el tono exclamatorio que contrasta con la ternura de sus poemas; le estampa a la voz el grito interior que en su esencia fluye.
Este mismo año, le es conferido el Premio Nacional de Literatura, y los integrantes del jurado son: Adriano González León, Lubio Cardozo, Manuel Alfredo Rodríguez, Luis García Morales y Oswaldo Trejo:

La labor creadora, el retiro a la soledad y la alegría de sus duendes interiores, hacen de Ana Enriqueta Terán una presencia literaria fundamental.

Cuadernos Cabriales en su número 50 publica una Antología de la poeta.

-1991. En la colección Altazor, Monte Ávila Editores publica Casa de Hablas. (escrito en 1975) Obra Poética. Prólogo y compilación de José Napoleón Ortega; apéndices críticos de Juana de Ibarbourou y Ramón Palomares; datos de la vida y obra de Ana Enriqueta Terán proporcionados por su esposo José María Beótegui; el discurso en ocasión del Doctorado Honoris Causa De oficios y de nombres de la poetisa.  Se incluyen los títulos nuevos: Sonetos de todos mis tiempos, Libro en cifra nueva para alabanza y Confesiones de islas, y los escritos en el pueblo de Jajó Casa de hablas y Casa de pasos.

En Casa de pasos, la casa es ahora silenciosa, ella es ahora, el lugar para el augurio de la muerte en unos poemas que abrazan el acaecer del existir, alejados de conformidades cristianas:

Ni árboles bellos, ni casa ni recuerdos como perrillos del bermejo
ni sonreír despacio después de promesas que no se cumplen. Rabias.
No rabias. Más bien se mira pobreza y castidad del día.
Tres, cuatro palabras acomodadas en lugares de miedo.
Tres, cuatro palabras mientras lo desmesurado y exacto
mancha torso de mi padre y madre derechura de santidad

Santidad del bermejo (A Luis Daniel Terán).

Rodillas dobladas pero no se cansan.
Extienden linos ya trabajados para zaherir la ventisca.
Son crueles y exacerban hollejos de tacto en suavidades de aire.
Ella se aferra a la palabra, sobrevive con la palabra.
Busca cuchillos y tasajea cantos de pájaros. Zureos y rasos de  mejilla.
Sólo que la sombra de un ave traviesa, ennoblece la página.

Zureos y rasos de mejilla.

 -1992. Se publica Albatros en la Colección Actual, serie Poesía del Consejo de Publicaciones de la Universidad de los Andes, Mérida.

Entre el cielo, el mar, el aire y el albatros crea la sintaxis poética en sus versos, donde cada elemento es metáfora que expresa la penumbra y la claridad. El albatros cruza a través del aire,  el cielo, gravitando la existencia de lo impalpable, lo etéreo y lo visible, lo palmario, sobre el mar y sus texturas.

Abajo mares voltean sus fardos espesos,
su linfa gruesa de alevines y esporas,su retorno a principios con
densidad y textura de amor

Se pagan alturas, zonas de transparencias, legajos.
Oscuridad de quien traspasa límites acostados a vuelos.

Aire, mismo aire por corrientes y líneas llanas
puntas semejan aire en terminación y despeño del ala.

Espesuras de entorno para retomar lo perecedero.

Siquiera albatros abriendo puertas de aire, de soledad incorruptible

Vuelan inmersos en círculos de protección y delicia.

Y, junto al vuelo, la sangre, en la sintaxis reiterada del verso que gravita y levita.

Ana Enriqueta Terán, en su poesía, después de hacernos habitar la casa de la infancia y de los oficios, y de revelarnos en la naturaleza la extensión de la sensibilidad poética, inicia el vuelo con alas de albatros, por los cielos límpidos de su estremecido corazón de diosa  Víctor Bravo.

 Albatros, el poemario de Ana Enriqueta Terán, nos brinda, en festiva concurrencia, la poética de una obra de la sensibilidad que celebra la vida al hacer visible, por arte del vuelo y del latido, el fundamento de lo permanente. Víctor Bravo.

 -1994. Finaliza dos poemarios, Poemas en verso libre y Autobiografía en tercetos trabados con apoyos y descansos como Luis de Góngora.

 Empezó siendo neoclásica como Sara Ibáñez que pudo haberla influenciado y brindó en liras, sonetos, tercetos, de impecable factura, su largo monólogo, su meditación sobre sí misma. Melancolía pausada, pasión retenida, orden clásico, sensualidad serena y noble, ardimiento secreto. Juan Liscano.

Su casa en Jajó, cerca de Valera, es actualmente, el centro cultural Casa de Hablas, en honor a la obra homónima de la poetisa; y funciona como museo histórico dadas sus características arquitectónicas del período colonial.

-1995.

¿Regresa a viejos textos?

No, ahora estoy buscando a Luis de Góngora. He tenido diferentes etapas de mi vida. Garcilaso se quedó en mi libro Al norte de la sangre, fue el nutrimento, pero Góngora no se ha gastado, no se ha muerto, ha seguido. Poemas eventuales, mi último libro lo traje para revisar caminos. Ese nombre me encanta. Conversación con Ana Enriqueta Terán.  Luis Alberto Angulo. Valencia 1995.

 ¿Y el paisaje interior en su poesía?

Yo me nutro de un entorno y meto ese entorno dentro de lo íntimo mío. Para mí lo excesivo no es un estorbo, creo que soy excesiva, que mi idioma es excesivo. A mí misma me asusta, porque se me puede devolver, pero creo que es un entorno digerido en la intimidad. Es lo que pienso.

Conversación con Ana Enriqueta Terán. Luis Alberto ángulo. Valencia. 1995.

-2006. 15 de junio. Se publica el poemario Construcciones sobre basamentos de niebla, Monte Ávila Latinoamericana C.A.  Con prólogo del poeta trujillano Ramón Palomares un magnífico regalo, un bello regalo.

En este poemario, Ana Enriqueta trasciende su individualidad a través del verso que nos revela el paraje sombrío de lo hierático que nos habita, en una exploración de la  intimidad, donde el poema nombra el tiempo y el espacio de las memorias propias y ajenas a través de los recuerdos, la nostalgia y la melancolía que se acrecienta ante la conciencia de la finitud, de la muerte:

Que representa junio en hombros del padre hundido
en nostalgioso
comienza
qué haciendas deslizantes a fuerza de palmeras
que llegan al mar

Que representa junio.

Una poesía que instala la duda y la incertidumbre, la desolación y la melancolía en la vastedad y pasión de una existencia que ahora se interroga a sí misma. Douglas Bohórquez.

Nostalgia o no, estuvieron bajo sombra,
palparon cortezas con dibujos de corazones enflechados,
papeles como desgastes de amor sobre volando a ras de suelo
Pequeño atavío: un pequeño tango en casi frente y altura
de la tarde.

Recordatorios de paso y sombra.

La memoria del tiempo, los recuerdos tejidos sin olvido, revelación y tiniebla, ascenso y caída, memorial de una naturaleza significada en un tiempo, en coloquios misteriosos y luminosos:

Cubrir piel con tatuajes de buen decir,
porque se dice, se nombran plumajes pulidos por la intemperie
pero están en edad, despego y este sabor de morir a trocitos. 

Sombras menores.

Con trozos de tiempo organizar malla esencial
donde se adhieren puntos de rigurosa tersura,
color y forma penetrados por severos ensambles
por líneas febles reverenciando pequeña flor,
o fino transporte de palabra a bocetos de miedo.

Contribución a bellas presencias.

 -2014, junio. Escribe la novela Apuntes y congojas de una decadencia narrada en tres muertes.

 Aunque están presentes los siglos XVIII, XIX Y XX, no se trata de una novela histórica. Es como un friso de época en el tiempo.

Siempre he sido fiel a mi idioma y a la poesía castellana. Creo que poca gente se ha sentido en su lengua como me he sentido yo. No tengo ninguna nostalgia por otro idioma.

Ana Enriqueta Terán se vuelca íntegra y apasionadamente en su creación lírica con su palabra ardorosa, enteriza, sin reservas, pulsando el arcano en sus vigorosos poemas. Ella, nos regala en sus obras, su desenfado vital, irreverente, sugerente y directo, es el placer de quien escribe desde el amor y con libertad.

Para Ana Enriqueta Terán la poesía es un acto de iluminación sagrada. Nace de una necesidad impostergable de nombrar, como la más alta pero también lujosa manifestación de la sensibilidad y la inteligencia. Douglas Bohórquez.

Ana Enriqueta Terán traspasa el brillo del idioma, el oro de las  formas. Se desglosa en pálpitos de Principio y de Final, se asciende tal ave sagrada y acrecienta la altura de su ya alta poesía.  Patricia Guzmán.

-2018, 18 de diciembre. A los 99 años,  la poetisa Ana Enriqueta Terán fallece en la ciudad de Valencia, del estado Carabobo, Venezuela.

-2006, 21 de diciembre. Se le otorga la Orden Libertadores en su primera clase post morten.

Alguna armadura de viejo puente. Un puente
He de cruzarlo en llamas. Arribar al otro lado.
PERMANECER.

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ANDRÉS MATA: Sobre la débil rama el blando nido y sobre el nido la piedad del canto.

ANDRÉS MATA: Sobre la débil rama el blando nido y sobre el nido la piedad del canto.

María Cristina Solaeche Galera

 

La Literatura no es otra cosa que un sueño dirigido.
Jorge Luis Borges.

Literatura y vida… La Literatura, como el arte en general,
es la demostración de que la vida no basta.
Fernando Pessoa

El periodismo es una maravillosa escuela de vida.
Alejo Carpentier.

 Andrés Mata: nace en Carúpano, estado Sucre, Venezuela, el 10 de noviembre de 1870; muere a orillas del Sena, en París, Francia, el 18 de noviembre de 1931.

Su madre María Cruz Mata Aranguren, su padre José Loreto Arismendi. Al no ser reconocido por su padre y haber nacido en un hogar muy pobre, desde niño se vio en la imperiosa necesidad de trabajar.

Es bautizado en la Iglesia Santa Rosa de Lima, de Carúpano.

Conforman su hogar, su esposa Luisa Josefa Heuer Lares andina de origen alemán y sus dos hijos Andrés y María Lourdes.

Poeta, escritor, periodista y diplomático.

Lo sitúan unos en el Romanticismo tardío del que parte; otros admiten, que alcanzó al floreciente Modernismo de la época. Podría situarse, en el tiempo que transcurre desde el Romanticismo tardío al Modernismo y, con  el surgimiento del Parnasianismo en Venezuela. Escribe como post-romántico, pre-modernista y parnasiano tardío, en una amalgama diversa.

Con su actitud frente a la vida y a la poesía, el autor de Péntélicas y Arias sentimentales nunca traspasó la frontera romántica. Rafael Ángel Insausti.

Más que todo, si a discutir vamos la ubicación literaria de Mata, él es romántico, fundamentalmente, por esa posición que lo hace intérprete de sentimientos, temas, motivos y valores líricos. J.R.Medina.

Andrés Mata el trovador de la época con sus lánguidas Ofelias, sus quiméricas primaveras, sus valses lentos, sus claros de luna y sus pianos. Darío Achury Valenzuela.

-1882. Julio. Con apenas doce años, Andrés Mata ingresa como colaborador en el semanario  oriental La Avispa en Carúpano, donde ya a tan temprana edad, es el Jefe de Redacción, iniciando sus pasos en el periodismo.

-1885. Funda con solamente dieciséis años, el periódico El Día, en el que escribe al lado del investigador e historiógrafo venezolano Bartolomé Tavera Acosta, también carupanero.

-1887. Este año, se encuentra Andrés Mata en Ciudad Bolívar. Se ha inscrito en el Colegio Federal de Guayana, la misma edificación que en 1819 sirvió de sede al Congreso de Angostura. Allí, su rector José Lorenzo Mendible, acoge a un número de estudiantes para estudiar el bachillerato, entre ellos, al poeta Andrés Mata y al poeta colombiano José María Vargas Vila quien está exilado en Venezuela.

Publica en el periódico Cabos Sueltos del Orinoco, junto a Vargas Vila y el poeta, periodista y revolucionario Armando Barazarte, los fundadores.

-1886. Publica en La Opinión su poema J.A.Pérez Bonalde.

-1893. Acompaña al exilio a Curaçao y después a la República Dominicana, a Juan Pablo Rojas Paúl, Presidente de Venezuela (1888-1890), perteneciente al Liberalismo Amarillo.

En Santo Domingo, Andrés Mata, asume la Jefatura de Redacción del periódico El Listín Diario.

-1895. Regresa a Venezuela desde la República Dominicana, y se incorpora como colaborador al plantel del Cojo Ilustrado (1892-1915); donde aparece como redactor del que era para el momento, el principal órgano difusor de las creaciones líricas de los poetas modernistas venezolanos.

Colabora en la revista Cosmópolis (1894-1895), que dará inicio e impulso al movimiento modernista. Lo hará al lado del escritor (cuentista) y periodista venezolano Luis Manuel Urbaneja Achelpohl.

-1896. Publica Pentélicas. Poemario. Tip. El Ojo. Caracas.

Es un poemario de tendencia modernista, prologado por José María Vargas Vila y elogiado por el gran ensayista uruguayo José Enrique Rodó. Son versos impetuosos, altivos y anarquistas. En él, Andrés Mata se olvida de sí mismo, para volcar sus poemas en el pueblo oprimido que le rodea trabajando y sufriendo día a día; escribe como un poeta civil. Aparecen  los ensueños de la adolescencia y los ideales de esa generación de jóvenes. El escritor merideño Domingo Miliani, descubre en este poemario la cristalización del Modernismo, con una novedosa musicalidad basada en artificios artísticos muy de la estructura literaria del ritmo que alcanza la sinfonía, la armonía musical de las palabras, las recreaciones fónicas, la hermosura de la sonoridad y el simbolismo de cada sonido o semántica fónica. Es el poeta un espléndido artífice de la estrofa poética, con predominio de la palabra nominal.

Cualidades shubertianas. Picón Salas.

Shubertismo poético: tendencia trovadoresca y declamatoria, de muy en boga en la América Latina.

El poeta invita a los tribunos en sus versos:

a defender la dignidad del pueblo
a hacer vibrar al golpe de prensa
el hosanna de todos los derechos

-1898. Publica Idilio trágico. Tip. El Cojo. Caracas.

Es un poemario de estilo romántico; premiado en el certamen de la revista caraqueña El Cojo Ilustrado:

 ¡Oh tú, la candorosa compañera
de mis mejores años! El olvido
no ha logrado borrar de mi memoria
aquella breve, perdurable historia
que comenzó del río en la ribera…
¡Yo buscaba en los árboles un nido
cuando nos vimos por la vez primera!

V Idilio trágico

Huyendo del conflicto sanguinario
de las guerras civiles,
que convierte la patria en escenario
de torpes odios y venganzas viles.
Nuestras madres, tan puras y tan buenas,
buscaron sitio agreste y solitario
donde calmar sus penas.

XIII Idilio trágico

Mientras daban al viento sus pendones
de purpúreo color los batallones
que a defender el valle se prestaron,
desplegaban banderas amarillas
las compactas guerrillas
que en las verdes colinas acamparon.

Vibró el himno de la muerte en las cornetas;
volaron las legiones al combate;
y fue lucha de atletas contra atletas
que en impetuoso y sanguinario embate
decidieron al fin las bayonetas.

XV. Idilio trágico.

Debajo de los árboles. Ninguna
pena que inquiete el pensamiento mío.
Encima de los árboles la luna;
debajo de los árboles, el río.

Abro mi corazón…Leo y confío
en la gloria, en el bien, en la fortuna.
Habla de amor, al discurrir el río;
habla de amor, al esplender la luna.

Quietud y soledad…Nada importuna
la comunión del pensamiento mío
con el bien y la gloria y la fortuna…

Bajo el ramaje trémulo y sombrío
sueña un hilo de oro la luna
sobre el silencio diáfano del río.

Alma y paisaje.

-1902. Es el cronista que con una refinada prosa modernista, reseña el banquete que Cipriano Castro y Doña Zolia, brindan a los banqueros de Caracas, en los días de la resistencia contra  el bloqueo internacional de las costas venezolanas.

-1904. Es nombrado Individuo de Número de la Academia de Historia de Venezuela, en el antiguo Seminario de Caracas.

-1908, 2 de enero. Es electo Académico de la Lengua.

-1908. Es uno de los redactores del periódico El Constitucional en Caracas.

-1909, 1 de abril. Funda con su amigo, el abogado, periodista, ensayista y político venezolano Andrés Jorge Vigas, el diario El Universal de Caracas, uno de los medios informativos que actualmente sigue siendo emblema nacional del periodismo. Será su director hasta el día de su muerte.

-1911. Presenta al entonces adolescente poeta Andrés Eloy Blanco, en su primera página del diario El Universal de Caracas.

-1914. Representa como diputado, al  estado Cojedes en el Parlamento de la nación.

-1919. Representa como diputado, al  estado Anzoátegui en el Parlamento de la nación.

-1930. Publica Poesías escogidas. Casa Editorial Franco-Ibero-A.

Este poemario, Andrés Mata, lo  da a la imprenta un año antes de fallecer; es una selección de sus poemas realizada por el mismo poeta.

-1931. Lo sorprende la muerte con sesenta y un años, mientras se halla en París, Francia.

A título póstumo, se publican las composiciones poéticas escritas por el poeta Andrés Mata, con anterioridad a Pentélicas.

-1932. Poesías. Edit. Sur América. Caracas. Con prólogo de Crispín Ayala.

-1942. Arias sentimentales y otros poemas. Editorial Cecilio Acosta. Caracas.

En este poemario, su verso es musical, finamente romántico, en una lengua melódica.

¿Un amor que se va?… ¡Cuántos se han ido!
Otro amor volverá más duradero
Y menos doloroso que el olvido.

El alma es como pájaro inseñero
Que roto el nido en el ruinoso alero,
En otro alero reconstruye el nido.

Puede el último amor ser el primero.
Mientras más torturado y abatido
El corazón del hombre es más sincero.

Tras de cada nublado hay un lucero
Y por ruda tormenta sacudido
Florece hasta morir el limonero.
(…)

Música triste.

La sombra como negra colgadura
De un viejo catafalco, en la sombría
Nave de un templo abandonado al culto
En que vivieron épocas extintas,
Ya condensada en la mitad del cielo
En opulentos pliegues descendía.
Flotó un rayo de luz entre las nubes,
Y brilló, cual trágica pupila

Nocturno.

 -1954. Oda a Santa Rosa de Lima. Tip. Apolo. Caracas.

 -1956. Poesías completas. Edime. Caracas-Madrid. Con prólogo de Arturo Uslar Pietri.

 -1965. Algunos poemas. Edics. Poesía de Venezuela. Caracas.

-1970. Obra poética. Imp. Municipal. Caracas.

-1976. Breviario lírico. Dirección de la Gobernación del Distrito Federal. Caracas.

¿Ves el ave y el nido en la desnuda
rama del árbol que a morir avanza?
¿No te sorprenden en estrecha alianza
la primavera y la estación ceñuda?
(…)
¿Qué estímulo mayor a tu quebranto?
Sobre la débil rama el blando nido
y sobre el nido la piedad del canto. 

Momento optimista.

JORGE SCHMIDKE LÓPEZ El último parnasiano.

JORGE SCHMIDKE LÓPEZ El último parnasiano.

María Cristina Solaeche Galera.

 

¿Es que acaso no os gusta mecer vuestras veladas
con relatos de aquellas maravillas de antaño?
Théophile Gautier.

¿Ver, entender, oler?  Viento, humo y polvo.
¿Gustar? La copa de oro contiene solo la hiel.
Leconte de Lisle.

Jorge Schmidke. Nace el 2 de marzo de 1890, en Maracaibo, estado Zulia, Venezuela. Muere el 3 de julio de 1981 en Caracas, Venezuela.

Ensayista, poeta, periodista y orador.

-1906. Con apenas dieciséis años, funda, al lado de Ismael Urdaneta, Pedro Barrios Bosch, Eliseo López y otros jóvenes que conforman la segunda generación modernista en el Zulia, la revista publicación literaria Nuevos Ideales, que desaparece con la dictadura de Juan Vicente Gómez.

-1908-1909. Schmidke escribe en la revista de arte Proshelios, dirigida por J.A.Butrón Olivares; en ella, el poeta pertenece a la Junta Redactora.

Utiliza los seudónimos Tito Alba, Regino Dux y Delfín Cortés en algunos de sus escritos.

-1909. Oros del Alma. Poemario. Imprenta Americana. Maracaibo.

-1910. Primer premio en el certamen poético del Concejo Municipal de Maracaibo, con motivo del natalicio de Rafael María Baralt.

-1910. Realiza colaboraciones en El Cojo Ilustrado.

-1911. Funda y dirige la revista de artes, letras y política hispanoamericana Relieves.

-1911. Director del periódico El Comercio.

-1917. Musa Heráldica. Poemario. Tip. Panorama. Maracaibo.

-1918. Tisú. Poemario. Empresa Panorama. Maracaibo.

-1920. Se residencia definitivamente en Caracas.

-1920. Viaja a La Habana como representante de la prensa zuliana. En la capital cubana escribe en El Fígaro.

-1920. Por tierras de Bolívar. Dos poemas que dedica al poeta mexicano José Juan Tablada.

-1921. Patria. Poemario. Empresa Panorama Villasmil & Co. Maracaibo.

-1924. Alma Antigua. Poemario. Tip. El Sol. Maracaibo.

Los cuatro primeros poemarios escritos entre 1910 y 1921, corresponden a la primera etapa de la creación poética de Schmidke. Ninguno de ellos al parnasianismo.

-1949. A partir de este año, el poeta da un giro radical hacia su segunda etapa, la del parnasianismo, con su sobriedad, contención y elegancia.

-1949. Urna votiva.  Caracas.

Este poemario, es un tributo a la memoria del ilustre polígrafo hispano-americano Don Rufino Blanco Fombona, en el V aniversario de su fallecimiento.

-1949. Castalia criolla (motivos zulianos). Poemario. Ávila Gráfica. Caracas.

En este poemario, Schmidke recrea los paisajes del estado Zulia.

Con prólogo de Jesús Semprún, donde se subraya por vez primera, la afiliación de la poesía de Jorge Schmidke con el Parnasianismo.

Si fuéramos a buscarle sus raíces, las encontraríamos acaso entre los parnasianos. Los ideales de los parnasianos son los de Schmidke, aunque los parnasianos nos aparezcan hoy en día remotísimos retóricos y que nunca realizaron del todo sus propias pragmáticas poéticas.

Jesús Semprún.

 Este poemario apunta al nativismo parnasiano de Gonzalo Picón Febres.

 -1952. Es Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua, con el sillón S. En su discurso de incorporación titulado El parnasianismo como ideal helénico. Su influencia en la poesía venezolana.

Afirma:

La nueva generación poética, convencida de que el devaneo, y de que la negligencia de las formas son síntomas característicos de la infancia del arte, la nueva generación poética se distingue mayormente por el cultivo severo de esta desdeñada forma y por la precisión matemática de las ideas.

Os traigo como alforja de peregrino, o como báculo de caminante, o simplemente como un espejismo de soñador iluso, el legado de una Escuela Poética que precisamente apoyó sus principios y cánones en el triunfo del arte por medio de la castidad del lenguaje, de la línea impecable, de la serenidad automática, de la forma imperecedera (…) Las coordenadas que trazó en el tiempo serán por muchos siglos consideradas como puntos de vista ‘claves’ para la contemplación de la Belleza.

El parnasianismo El Arte por el Arte. (del griego parnaso: cima del monte Parnaso donde moraban las musas inspiradoras de las artes). Es un movimiento, literario que surge en Francia alrededor de 1850 con sus fundadores Théophile Gautier y Leconte de Lis, y se constituye entre 1866 y 1876. Nace como una reacción opuesta al romanticismo de Víctor Hugo, al subjetivismo y al realismo. Influirá posteriormente en los movimientos del Simbolismo y del Modernismo.

Con una poesía impersonal, objetiva, imparcial, desprecio por el lirismo, alejada del sentimentalismo, descriptiva uniendo continente y contenido, con una métrica rigurosa, preocupación intensa por la belleza estética del poema, anticlerical de profundo rechazo a toda idea cristiana, sin compromisos sociales, políticos, educativos o de utilidad; con un fuerte rechazo a la realidad contemporánea del momento, con una filosofía que refleja la caída de viejos ideales y culturas, y una llamada a la muerte liberadora, y con temas exóticos, mitos, tramas históricas y ambientes refinados. La palabra en el poema, es pomposa, el lector se aleja del contenido y se embriaga en la musicalidad de la forma.  Su ascendencia nórdica se nota en Schmidke, cincelador de esmerados sonetos.

Su instrumento es el soneto: composición poética de 14 versos en arte mayor, endecasílabos en su forma clásica, de rima consonante, y agrupados en 4 estrofas de dos cuartetos y dos tercetos. Posee una introducción, el primer cuarteto en el que se presenta el tema; un segundo cuarteto, donde se amplia el argumento del tema; el tercero, es un terceto en el que se reflexiona sobre el tema, y por último, otro terceto que concluye con una reflexión o un sentimiento profundo.

El arte de versificar con propiedad, delicadeza y corrección (…) su ahínco lo pone en deslumbrar, en causar admiración con la belleza del verso y de la rima, la armonía del ritmo, viveza de la imagen y el brillo del colorido. 

Julio Calcaño.

En Venezuela, el Parnasianismo surge entre el Romanticismo en decadencia y el adelanto del Modernismo; en una apuesta al orden, la convicción y la excelencia en la obra poética. Una época, en que Venezuela recorría una etapa de apetencias burguesas y confrontaciones políticas, los parnasianos asumieron con firmeza un modelo de voz de un tiempo y un espacio completamente ajenos a la realidad circundante.

Jacinto Gutiérrez Coll, es el primero en difundir el parnasianismo a través de los parnasianistas franceses, a pesar, de que su poesía está enmarcada dentro de los márgenes del romanticismo y del realismo, influenciada por Víctor Hugo, Lamartine y Campoamor. Un esbozo del parnasianismo de Coll, apenas lo encontramos en un soneto laudatorio de Jorge Schmidke, dedicado al parnasiano José María de Heredia.

Los parnasianos se entusiasmaron y ávidamente leyeron las obras del parnasianismo francés a través de las de sus fundadores Gautier y Leconte, las de Théodore de Banville, Francis Copée, Silly Prudhomme y de José María de Heredia.

Se destacan entre los parnasianos venezolanos: Jacinto Gutiérrez Coll, Miguel Sánchez Pesquera, Juan Manuel Fombona Palacio, Manuel Pimentel Coronel, Gabriel Muñoz y los llamados parnasianos tardíos Andrés Mata y Jorge Schmidke López, conocido como el último parnasiano.

La crítica autorizada me denominó “El último parnasiano”, clasificación que considero de atinada justicia porque, en primer término, parece no quedar ya ningún otro vástago de esta escuela poética en Venezuela, tal vez debido a las férreas disciplinas que ella impone. 

Jorge Schmidke.

 Si hay un  poeta que merece un puesto destacado en un trabajo sobre la poesía parnasiana escrita en el mundo hispánico, ese responde sin duda al nombre de Jorge Schmidke (1890-1985), quizás el único autor en lengua española que adoptó para sí, con orgullo, el calificativo de “parnasiano”.

Miguel Ángel Feria Vásquez.

-1955. Breve antología del árbol. Poemario comp. Ministerio de Agricultura y Cría. Caracas.

Este poemario, es escrito con motivo del cincuentenario de la creación de la Fiesta del Árbol en Venezuela.

Contiene, el prólogo del propio escritor Jorge Schmidke:

Dulce religión (del árbol), sempiterna y florida, que tanto habla del perfeccionamiento espiritual (…) El árbol, <<rey fastuoso y pío>>, todo lo prodiga. Es el Job de los vegetales, el franciscano hermano de todos los seres y las cosas. Y cuando está deshecho por el viento, por el hacha o por el tiempo, arde, como Juana de Arco.

Una “Relación Oficial de la Fiesta del Árbol en Venezuela, cuarenta y un composiciones de diferentes autores dedicadas a la significación trascendente del árbol, y dos ilustraciones, la del árbol Araguaney y de La flor de mayo, la Orquídea; símbolos de la patria, adoptados en 1948 y 1951 respectivamente.

Entre las composiciones encontramos excelentes escritos, tales como El coloquio de los árboles del propio Schmidke, Manifiesto del árbol de Manuel Felipe Rugeles, El árbol de Arreaza Calatrava, El samán de Güere de Sergio Medina, El cedro de Fajardo de Enrique Bernardo Núñez, El árbol de Gabriela Mistral y Nin Frías entre otros.

 -1957. Las flechas de oro. Poemario. Imp. Del Ministerio de Educación. Caracas.

Este poemario en particular es el que nos ocupa parte de este ensayo. Es una obra, considerada por el propio poeta Schmidke como su libro capital.

Su título nos remite a Les Flèches d’Or (1864) de Albert Glatigny, más, guardando mayor similitud con la obra Les Trophées, de José María de Heredia dedicado a Leconte de Lisle; en una recopilación que hace Heredia en 1893, de todos sus sonetos.

Con prólogo de Ramón Hurtado, quien ensalza al poeta y lo celebra por su ideal parnasiano:

De la vieja escuela de los Gutiérrez Coll y los Gabriel Muñoz. Su verso es claro, terso, prodigiosamente musical. Artificios de la forma, porque S. lleva en el hombre la mancha de marfil como Agamenón.

Enfermo de fiebre sagrada de la Forma, como un pájaro extranjero nostálgico de mármoles lejanos.

Ramón Hurtado.

Inserta en su primera parte, tres sonetos de los poetas Santos Chocano, Leopoldo Díaz y Udón Pérez.

El soneto, es el poema que inicia el conjunto. Es toda una teoría poetizada sobre la forma fija del parnasianismo.

Otra es labrada torre de diminuta esfera
Donde catorce esquilas dan su trinar sonoro;
Ya es barca azul que empuja catorce remos de oro
A cuyo bordo cruza Cleopatra la Hechicera.

Catorce paladines de heráldica cimera
Custodian la belleza con inédito decoro.
A veces encabrita bajo el celeste coro
Catorce alados potros que aguija la Quimera.

Es la capilla gótica do el férvido Petrarca
Muestra a los siglos como tras el cristal de un arca
De la inefable Laura la gracia peregrina.

En Lope es flor de gloria del huerto castellano;
Y de sus cuatro estrofas, cual justador romano,
Triunfante rige Heredia la cuádriga latina.

La segunda sección, titulada Bajo relieves, inicia con un díptico de sonetos: Urna griega, dedicada a la memoria de José María de Heredia en el centenario de su nacimiento. Los restantes bajo relieves, son sonetos que trazan el perfil de algunos representantes del parnasianismo venezolano: Jacinto Gutiérrez Coll, Gabriel Muñoz, Andrés Mata y Rufino Blanco Fombona.

La tercera parte del libro es Alma Antigua. Son sonetos que desarrollan poéticamente personajes históricos: Evocación de Horacio, Safo, Cleopatra, Salomé y Salomón.

En la cuarta parte, Pancarpia, el poeta comienza con el soneto El orgullo impasible, donde Schmidke pondera la purísima impasibilidad del parnasianismo. Contiene esta parte, una gran mayoría de poemas simbolistas en los que el yo lírico exterioriza las quimeras y desalientos, a través de sonetos dedicados a Paúl Verlaine y José Asunción Silva.

La últimas cuatro secciones finales: Tisú, Pórticos, Ónices y Flechas Dispersas, agrupan una variedad de temas, motivos y tonos; sin embargo, las imitaciones y paráfrasis parnasianas despuntan del conjunto en sonetos como: Orfebre, Juan de Segovia…

En medio de la noche confidente
Tu  sugestiva sombra me visita
Y con un gesto fraternal me invita
A cruzar del misterio la corriente

A la alta sombra de Eduardo Carreño

 Tu musa – casi niña – me dio su florilegio
De orquídeas, floripondios y cálices del mar;

Después, “al sol y bajo la luna” blanca y fina
La vi danzar al eco de flébil ocarina,
Sutil, y complicada como una evocación
(…)

                                                A Juan José Tablada

Del Taumaturgo Pan – el dios cabrero-
Dijiste el himno milagroso y vano.

A Gabriel Muñoz.

 

Diminuto Don Juan de los jardines
que en tus inquietas jiras amorosas,
luces jubón de gemas caprichosas
y mientes un joyel de serafines.

                                                           El Colibrí.

 Pájaro de abenuz, de plata y oro;
poeta errante del silvestre coro;
flauta con plumas, bandolín con alas.

El Turpial.

 Viejo dragón: es rara tu belleza
si el prisma de la luz te tornasola.
en Catia de la Mar hundes la cola
y en Naiguatá levantas la cabeza.

Eres altar: en ti la tarde reza
de roja veste y encarnada estola;
el albo plenilunio te aureola;
arden céreos de agrave en tu maleza.

Filósofo y cordial, la vas y curas
de la rozas las negras quemaduras
con el blanco algodón de las neblinas.

Y cuando el gris Invierno da la espalda,
tus cumbres se abroquelan de esmeraldas
y en granates revientan tus colinas.

Al Ávila

 

Sobre este poema Al Ávila, el mismo Schmidke aclara en sus notas.

Primer cuarteto: Imagen zoológica a fuerza de luz.
Segundo cuarteto: Símbolo religioso: el altar, y quien reza en las tardes y los cirios son agraves.
Tercer terceto: Tiene Filosofía, limpia con la neblina: el blancor.
Cuarto terceto: Al dar la espalda el Invierno, esmeralda y granate ¿Qué dice Luz Machado?

-1957. Prisma. Poemario. Ariel. Barcelona. España.

Este poemario es una antología de poetas griegos, latinos, franceses e ingleses traducidos por el poeta Schmidke,  desde Himno védico hasta Anacreonte y Safo, pasando por los grandes líricos franceses del siglo XIX tanto románticos, como simbolistas y los mismos parnasianos.

-1972. Micropoemas nativos. Naturaleza zuliana. Ministerio de Agricultura y Cría. Caracas.

En esta obra, Jorge Schmidke, recoge los mismos motivos de su obra anterior Castalia Criolla (motivos zulianos). (1949). Sin embargo, ahora, lo hace desde una experiencia literaria totalmente diferente, en forma de poemas de breve extensión, muy similares al haiku japonés.

El mismo autor nos dice:

Este pequeño libro, Micropoemas nativos, que no está formado por sonetos parnasianos como mis anteriores, no significa una deserción de la Escuela Poética creada en Francia por Leconte de Lis, José María de Heredia y otros insignes sacerdotes de la Belleza Escrita, Escuela en cuyas filas seguiré militando hasta el fin de mis días. El propósito perseguido en esta obrita es el de exaltar en poemas brevísimos y sencillos (…) los múltiples aspectos de la naturaleza zuliana (…) y colaborar con fervor en la defensa y conservación de nuestra Madre Naturaleza (…) Ruego, pues, a mis lectores, no ver en esta obrita ningún propósito de superación estética.

-1873. Acantos trujillanos. Poemario. Ediciones del Ejecutivo del Estado Trujillo.

-1980. Ánforas de mármol. Antología de sonetos parnasianos. Fundación Zuliana para la Cultura. Caracas.

Es una compilación intitulada por el mismo poeta Schmidke; en la que recoge lo que él considera lo más característico de su obra poética parnasiana.

-1981. Patria. Poemario. Arte. Caracas.

 El último poemario que escribe poco antes de su fallecimiento.

-1981. 31 de julio. Fallece el último parnasiano Jorge Schmidke.

      Suspiro en el otoño de mis días
Por mis rosas de ayer, cuya fragancia
Embalsa la risueña infancia
Con perfume de sanas alegrías.

      Ya me atedia el placer de las orgías;
Acre está el vino que mi labio escancia;
Y ha perdido su fina resonancia
La lira de las áureas harmonías.

      Sin fé, sin ideal, sin trayectoria,
Yá no alientan en mis sueños de gloria:
Y en esta laxitud adolorida.

      Mi corazón, marchito por las penas,
Ve regando de mustias azucenas
Los senderos del arte y de la vida…

Laxitud.

 Lago de amores, Lago de ensueño,
azul Castalia de mis cantares;
dormir quisiera mi último sueño
bajo el arrullo de tus palmares.

 Al Lago Coquivacoa.

LUIS BARRIOS CRUZ. Amo la tierra y un pedazo suyo esplende al que le llamo tierra mía.

Amo la tierra y un pedazo suyo esplende al que le llamo tierra mía.

 María Cristina Solaeche Galera

¡Hasta las sombras, campo, no dan nunca
ni el más leve traspiés en tu llanura!
Oliverio Girondo.

No pido otra cosa: el cielo sobre mí y el camino bajo mis pies.
Robert L. Stevenson.

Donde me halle, soy un pedazo del paisaje de mi patria.
Fatos Arapi.

Luis Barrios Cruz: nace el 6 de febrero de 1898, en el poblado ribereño de San Jerónimo del Guayabal (Camoruco Españolero), estado Guárico, Venezuela. Muere el 1 de febrero de 1968 en Caracas, Venezuela.

Su padre Luis Barrios Parra, su madre Josefa Cruz Sanojo.

Conforma su propia familia con Trina Díaz Martínez, con la que tiene ocho hijos.

 Poeta, periodista y político.

 -1909. Con apenas once años, la familia se traslada a Calabozo, en el mismo estado Guárico. Allí cursará los estudios primarios y llegará hasta el tercer año de la secundaria, pues tiene que dejar los estudios para trabajar, apremiado de necesidades económicas el grupo familiar; primero en una distribuidora de productos agrícolas, después dependiente en un comercio de textiles.

Algunos autores lo han situado en la Generación del 18, pero, para esa fecha, el poeta apenas contaba 20 años y no había estado nunca en Caracas, mucho menos pudo participar en las apariciones públicas de esta agrupación literaria, ni de sus discusiones poéticas. Claro, que hay que tener en cuenta que Luis Barrios Cruz para el momento en que se consolidaba la Generación del 18, ya estaba escribiendo y publicando en su estado natal Guárico, razón quizás para que aparezca a veces vinculado a esta generación.

Luis Beltrán Figueroa ubica a Luis Barrios Cruz en la Generación del 28. Sin embargo, esta generación se circunscribió al hecho político de la ciudad de Caracas, en tiempos en que irrumpía la vanguardia.

Encontramos su obra en diálogo más fraterno con los del 18 que con los del 28.
Rafael Arraíz Lucca.

La crítica literaria encontró en su obra poética la continuación criollista y la expresión nativista de Francisco Lazo Martí, siempre salvando el criollismo retórico. Es un poeta llanero;  es el llano el escenario más frecuente en su obra. Alejado de lo pesadillesco, Barrios Cruz se inmersa en la luminosidad de la llanura venezolana. La sequía, el arreo, el ordeño, los jamelgos, la explanada, las estaciones del estío y el lluvioso invierno… son escenas poéticas tradicionales en Barrios Cruz. De depurada hondura lírica, de verbalizad abierta y de una poesía henchida de saberes de la tierra llanera tan esparcida de cuentos, fábulas y evocaciones.

Después de Lazo Martí, las voces de Arvelo Torrealba y Luis Barrios Cruz, fueron las que con mayor certeza y altura líricas, llevaron nuestro nativismo poético al lugar que le corresponde en las corrientes de la poesía moderna venezolana.

Domingo Miliani.

Los temas de la historia son también fuente inspiracional del poeta, incluyéndolos en su poesía.

También, el poema breve en la mejor tradición del haiku japonés, que surge en el poeta, en sus lúcidos y sutiles epigramas como el tan conocido:

La chicharra,
es una hoja seca
que canta.
                                        Definición.

Su obra poética pertenece más al final del modernismo, aunque escriba versos vanguardistas en sus poemas de vez en vez.

Secretario del Jefe Civil.
Oficial de la Secretaría de Gobierno de Guárico.

-1920. Diputado a la Asamblea Legislativa del Estado Guárico.

-1921. Funda el diario Ecos de la Pampa.

-1923. Funda el diario Clavileño.

-1925. Funda el diario Rojo y Negro.

-1926. Funda el periódico El Diario.

-1926. Es apresado en la dictadura de Juan Vicente Gómez, por sus escritos en El Diario.

-1927. Galardón en los Juegos Florales de Ciudad Bolívar para conmemorar el centenario de Juan Bautista Della Costa.

-1928. Cuando cuenta con 30 años se traslada a Caracas, donde se queda definitivamente. Ya para ese entonces era reconocido como poeta en los círculos literarios por sus versos publicados.

-1928. Trabaja como corrector de pruebas y redactor del rotativo El Universal.

-1931. Respuesta a las piedras. Edit. Elite. Caracas.

Quizás es este poemario, uno de los principales ejemplos del aporte te la Generación del 18, al nacionalizar el paisaje; sin embargo, convive la metaforización de la vanguardia, las osadías sobre el espacio y el terreno, y el subjetivismo de la experiencia llanera al lado del tradicional corrido y la coplilla del llano. Hizo de la llanura el corazón de sus aconteceres.

Un llano sin paisajes sordos, trae Barrios Cruz en sus poemas destilados, briosos. Llano deportista – dentro de su deportismo salvaje- y que sonríe anchamente como las mozas zafadas.

Luis Castro.

¡Campo venezolano
creo en ti!
¡Campo venezolano
voy hacia ti!
¡Campo venezolano
estoy en ti!
                                         Epígrafe.

-1932. Suite para canto y piano. Del maestro Juan Bautista Plaza (1898-1965). Inspiración en los poemas de Luis Barrios Cruz: La noche del llano bajo, Por estos cuatro caminos; La sombra salió del monte, Yo quedé triste y mudo, Hilando el copo del viento, Palma verde, garza blanca y Cuando el caballo se para.

Por la tostada llanuraes el camino el que viaja
mira como sigue solo
cuando el caballo se para.

Caminito, caminito,
¿quién te dio tanta sabana
y quién te dio tanta pierna
camino que no te cansas?

Me voy a morir de anhelo
si me niegas tus audacias
camino que sigues solo
cuando el caballo se para.
                                                        Cuando el caballo se para.

 -1934. Un caso rural. (Cuento) Ed. Elite. Caracas.

 -1934. Director del diario Ahora.

Durante su cargo en este diario, Luis Barrios Cruz se convierte en uno de los intelectuales más comprometidos e influyentes en la política del país. En sus páginas, cede espacio a todos los partidos y movimientos políticos contrarios al régimen gomecista, dando cabida a los pensamientos marxistas, al sindicalismo y a las relaciones internacionales. El mismo escribe en él diario sin reserva, razón por la que es llevado preso. La mayoría de los participantes se amparan en seudónimos. Tuvo especial deferencia con los miembros del Partido Demócrata Nacional, que también colaboró en el diario bajo nombres falsos.

 -1936. Daniel. Obra de teatro. (Comedia) Caracas.

 -1937. El muerto. Obra teatral. (Comedia) Caracas.

 -1938. Senador del Estado Guárico.

-1941. Representa a la revista Ahora en la Asociación Venezolana de Periodistas, de la que es presidente Arturo Uslar Pietri.

-1941. Plenitud. Edit. Elite. Caracas.

-1942. De nuevo Senador del Estado Guárico.

-1944. Está al frente de la revista Elite.

-1944. Cuadrante. (Poemario) Edit. Elite. Caracas.

-1946-1948. Jefe del Gabinete y Director de Información del Ministerio de Relaciones Exteriores.

-1952. Romancero de la Coromoto. Tip. Vargas. Caracas.  En colaboración con Julio Ramos.

-1954. La sombra del avión.  (Poemario) Tip. Garrido. Caracas.

Prólogo La voz del collado de Pedro Sotillo.

Escribe este poemario durante su permanencia como funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores.

En La sombra del avión, el poeta logra cantar a su tierra plana por oposición: al ver la sombra de los aviones pasar sobre los campos, comprende que lo suyo es la tierra, los árboles, la querencia.

Rafael Arraíz Lucca.

Somos ansia insaciable de secretos,
y mientras por urgidas, inusitadas rutas,
ufano vas en tu sidérea barca
en pos de nueva luz para la vida
o de algún nuevo azar para la muerte,
yo, árbol o llama, hijo de la tierra,
de la tierra incesante y generosa,
viajo en la sombra del avión volando.
                                                                             La sombra del avión

A solas con su llano, Luis Barrios Cruz entabla el monólogo eterno. Evoca, ama, sueña, cuenta, pasa bajo el sol, se pierde en la noche y nos deja el eco de su íntima voz.   

Juan Liscano.

-1955. Miembro de número de la Academia Venezolana de la Lengua.

-1963. Director de la Biblioteca Pública, hasta su fallecimiento.

-1967. Decoraciones. Edit. Arte. Caracas.

Me ve de extraño modo
esta morada de luz crepuscular.

Lo que causa miedo es que se va.

Lo que me causa miedo
es que el reloj marcha atrás.

Lo que me causa miedo es que la sombra
se pone a gritar.

Lo que me causa miedo
es esta mustia flor fatal.

Lo que me causa miedo es el perfume que debe quedar.

Lo que me causa miedo
es que soy un pedazo de eternidad.
                                                                                            Delirio.

Se hace pleno el compromiso íntimo del poeta con el paisaje

-1968. Seis Poemas. Poesía de Venezuela. Caracas. 

-1968. Muere con 69 años, en un accidente automovilístico el 1 de febrero de 1968, en la ciudad de Caracas.

Si me muero en este medio
que me entierren aquí mismo
al pie de una verde palma
con su lucero y su nido.

Si me muero en este medio
que lo digan al camino
para que le lleve el parte
al horizonte infinito.

Si me muero en este medio
que recoja mis suspiros
el viento ladrón de lunas
en los caudales del río.
                                                    Si me muero en este medio.

 

Yo vengo de muy lejos:
de un recuerdo.
Al mirarme desde el fondo de mí mismo,
mi alma es el lucero náufrago en el pozo,
indagando las huellas del espacio perdido,
al través del cristal mareado por el viento.
                                                                                      Color de lejos.

PÁLMENES YARZA TORTOLERO: “A cada paso mío voy perdiendo la voz de ayer y el cuerpo del instante”

PÁLMENES YARZA TORTOLERO
“A cada paso mío voy perdiendo la voz de ayer el cuerpo del instante”

María Cristina Solaeche Galera

Hay cosas encerradas dentro de los muros que,
si salieran pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo.
Federico García Lorca.

Cuando las voces suaves mueren
Su música vuelve aún en la memoria.
Percy Bysche Shelley

Somos nuestra memoria, somos es quimérico museo de formas inconstantes,
ese montón de espejos rotos.
Jorge Luis Borges.

Pálmenes Yarza, nace en Nirgua, ciudad ubicada en la cordillera del interior del estado Yaracuy; fundada en 1624, con el nombre Nuestra Señora del Prado de Talavera,  Venezuela, el 1 de enero de 1916.
Su padre Manuel Yarza, su madre Berta Tortolero; su esposo Gilberto Antolínez.

Poeta, cronista, crítica literaria, ensayista, autora de libros infantiles, profesora y diplomática.

Se la considera parte de la Generación de 1935.

 -1930. Obtiene el título de Maestra Normalista con apenas dieciséis años, en Caracas.
Agregada cultural en la Embajada de Venezuela en Cuba.
Miembro de la Asociación Venezolana de Escritores, de la Asociación Venezolana de Periodistas y de la Asociación Cultural de las mujeres de la Habana.
Colabora para los principales diarios y revistas literarias de Venezuela. 

-1936. Pálmenes Yarza. Cooperativa de Artes Gráficas. Caracas.
Su primer poemario, denota en el título mismo su carácter autobiográfico. 

Que yo recuerde el único poemario publicado en Venezuela que lleva por título el nombre de la autora: valiente asunción de la autoría desde una perspectiva protagónica.
Rafael Arraíz Lucca

No tiene amigos esta calle
que sirve en mis pupilas con la tarde
su narcótico extraño.
Y marcha a la distancia
necesaria egoísta
comprimiendo su tiente de nostalgia.

Van con ella
tan sólo un perro flaco
y un hombre solitario.
Nadie sabe de aquél
su gran venero
de adhesión y lealtad.
(…)
Calle sola,
hombre solo,
perro solo,
tres islas que utilizan esta tarde
mi corazón sin playa.

Calle humilde.

Obra recibida con alborozo por el poeta Andrés Eloy Blanco.

Poeta hondo, de absurda claridad sin transparencia; alma lírica en limbo…se nos expresa en una lucha con la inexpresión que deja por residuo ese poema entrecortado, que dice algo y deja sospechar más y angustia por lo que se le queda a ella en hervor, que es su forma de fervor.
Andrés Eloy Blanco.

Dotada de una limpia unidad temática, en la que se desenvuelve el tono meditativo e ideológico, sin perder por eso la viva cercanía y amistad del sentimiento y la emoción humana.
José Ramón Medina.

A partir de ese año, Pálmenes aparece en el ambiente literario, y comparte con poetas del grupo Viernes como Vicente Gerbasi y Pablo Rojas Guardia.
Su obra poética es de gran densidad ontológica y clara influencia clásica en la forma y el contenido de los poemas, siempre dentro de los fuegos del lirismo mas ajustado a los cánones de belleza. Se sumerge en los estratos del tiempo, asordinada se hace presente en espacios deshabitados, con los fantasmas de seres queridos, en un mundo deshabitado que deambula extraviado, las ruinas, la soledad y la casa de la infancia asediada por la evocación poética.

-1942. Espirales. Poemario. Impresos Unidos. Caracas.

Parece que estos cactos se estrenaran
pensativos y sobrios,
y que los chaguaramos elevaran sus lumbres,
como rectos velones, en sus cenizos troncos.

Entre las hojas ya se pierde el rastro
de la luz en camino.
Pero, antes de marcharse, al jazminero blanco
Va a dejarlo encendido.

Ángelus.

 

-1946. Se gradúa de Profesora de Lengua y Literatura en el Instituto Pedagógico Nacional de Caracas, con la tesis Una ojeada al modernismo de la lírica contemporánea. Se desempeña como profesora en secundaria en las asignaturas de Español, Literatura y Latín, en los liceos Fermín Toro, Rafael Urdaneta y el Colegio Católico Venezolano.

 -1947. Instancias. Poemario Artes Gráficas. Caracas.

Padre:
Sola estoy como señera roca
del confín más distante.
(…)
Sola, sí,
como esos desgarrones de los mundos.
Como tu cabellera que negó la borrasca,
la sombra la miró trama de luces,
y a un tiempo la encontraron los soles y las aguas.

Recado e intimidad.

No era azul tu mentón, grave tu voz,
ni alargado tu talle:
un tirso apenas de apuntados pomos
sin huellas en el aire.

Elegía III

Dedica un poema a la ausencia de la poeta Soledad Carrillo, fallecida en la tragedia aérea del cerro Las Pavas, en Yaracuy, el 8 de abril de 1947.

Y esta cerrazón de alas sombrías azotando con sus grises los carmines y los oros.
Este aflorar de llamas desde la entraña del recuerdo.
Este sentirnos perseguidos por ramajes ardientes; por pájaros que caen abatidos sobre su mismo arpegio, tornado en flecha transparente.
(…)
Qué cargamento de sollozos y de sueños atasajados, alzó un arcángel tétrico para derribarlo interrogante sobre el rostro de los hombres!

-1950. Arar. Poemario. Tip. Garrido. Caracas.

-1950. Canciones. Poemario. Caracas. S/e.

-1955. Al paso del tiempo. Ensayo.

-1959. Esquema Poético. Lírica Hispana. Caracas.

-1961. Elegías del segundo. Poemario. Edit. Agora. Madrid.

-1974. Fábula de la Condena. Revista Árbol del Fuego. Caracas.

-1974. Contraseñas del tiempo1962-1968. Poemario. Edit. Sucre. Caracas.

Voy por la calle de los encuentros. Llueve.
La sed puede arrancarme un grito de metal,
pero he desterrado el vaso en que bebía.
Mi hora viene ahíta de cales.
Un sauce asoma en mis espejos íngrimos.

Relato de la nostalgia.

La rosa lejana cierra sus luces en seca espiral,
la que fuera un camino en la tarde.
El brazo del adiós es un mástil
que el rosal levantó hacia sus dones.

No nos oiga el rosal.

Alguien hila mohosos algodones
en un telar de oro.
Alguien la sombra ruega a alguna rama
cuando los pies se ausentan por la llama.
Alguien cuece su pan entre los fuegos
fatuos de cementerios.
Alguien clausura con tambor de piedra
el hueco donde yace su voz.

Fábula de la condena 6.

-1974. Le es otorgado el Premio Municipal de Literatura del Distrito   Federal, con el poemario Contraseñas del tiempo.

-1976. Recuento de un árbol y otros poemas. Poemario. Edit. Sucre. Caracas.

El samán me conduce a la pradera de adentro
con sus invertidos espejos
vadeando remolinos de vértices.
(…)
El samán está lisiado de ocultos paralelos
el momento en que miran y apuntan con su sed
unos ojos de ausencia.

Elegías 24.

-1976. Incorporación de la isla. Poemario. Edit. Sucre. Caracas.

Cuando me acerco a tu tierra donde los recuerdos
van con paso secreto
(yo que suelo librarme a un valle sin memoria),
me pregunta un escarabajo solo si alguien ha llorado alguna vez.

Tu casa II.

-1978. Le escribe al poeta Pascual Vanegas Filardo:

Creo poseer un carácter conceptual paradigmático, trascendental.

-1984. A los setenta y ocho años, obtiene el título de Licenciada en Letras, en la Universidad Central de Venezuela (UCV).

-1988. Borradores del viento. Poemario. Ediciones Catalá. Caracas.

Era
un pájaro perdido en un amanecer
mientras crecía la luz a la orilla del tiempo.

Elegías 2.

 -1992. Poesía. Poemario. Ediciones Poesía de Venezuela. Caracas.

-1994. Memoria residual. Poemario. Ediciones Centauro. Caracas.

Miro mi casa: mi mejor parentesco,
en un minúsculo pueblo donde morí hace tiempo
extraña a las ciudades;
coloquio penumbroso
donde ofrecí
aquel vino saliendo de un suelo sagrado
desde tumbas remotas.

Miro mi casa.

Hay lágrimas secas en las ropas viejas
que ves pasar sobre columnas de hueso,
en las rosas viejas
que guardan las cabezas solitarias.
El sol hunde su erizo en la ventana
a la hora del ropavejero.
Deseo desertar.

Abro una puerta y siento
desde mí
un silencio de sauce seco.
(…)
Cada hombre pasea la nube de su sombra
como noticia en los aires.

Recuerdo de otra ciudad

Un acento doloroso, dramático, recorre la poesía de Pálmenes Yarza, que no admite el posible consuelo del sol.
Ida Gramcko.

-1994. Una ojeada al modernismo en la lírica venezolana. Ensayo. Ediciones Centauro. Caracas.

 -1995. Al paso del tiempo. Poemario. Ediciones Centauro. Caracas.

-1996. Premio Anual de Poesía, otorgado por el Círculo de Escritores de Venezuela.

-2002. Expresiones.

La presencia de estos muertos (el padre y la madre) y algún otro, hacen alarido ahora aquellos suaves versos de sus primeros años.
Gilberto Antolínez.

En el fondo de su ser surge el anhelo gótico de la ascensión, el ansia de lo cerúleo, la evasión de lo telúrico…La mujer-turbión se enfrenta a la mujer-palmera: en el sentido giratorio, ferino, muscular, de la vida original zoológica, frente a ese otro sentido vegetal, surgente, vertical, de raigón secular y  erguido caule.
Gilberto Antolínez.

2007. Muere la poeta Pálmenes Yarza Tortolero en la ciudad de Caracas, escribió:

Y el ser:
¿qué hace con la muerte?
Toda la estructura viva
deja su estatua de regreso:
marga, arena, espuma.
Y el ser:
¿se funde al centro de las sombras?

Toda nuestra forma.      

MANUEL FELIPE RUGELES CACIQUE

MANUEL FELIPE RUGELES CACIQUE
“La aldea me dio su alma. Yo di mi alma a la aldea”

María Cristina Solaeche Galera

 

 

El paisaje era como un verso de poesía que se crea a sí mismo.
Virginia Wolf.

Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar y el caballo en la montaña.
Federico García Lorca.

La mitad de la belleza depende del paisaje
y la otra mitad del hombre que la mira.
Lin Yutang.

Manuel Felipe Rugeles. Nace en San Cristóbal, capital del estado Táchira, Venezuela, el 30 de agosto de 1903.
Su padre Manuel Salvador Rugeles, su madre Ana Rita Cacique. Su esposa Ana Mercedes Azuaje.

Poeta, ensayista, periodista y político.
Cursa estudios de primaria en el colegio Alemán y la secundaria en el liceo Simón Bolívar, en San Cristóbal.

-1925. Permanece en su ciudad natal hasta la edad de veintidós años, cuando enrumba su destino a Caracas.
Como consecuencia de sus escritos publicados en el diario maracaibero Excelsior (1923-1941) dirigido por Octavio Luis Criollo, del cual Rugeles es el Jefe de Redacción, es apresado y encerrado en el Castillo San Carlos durante cuatro años, en la dictadura gomecista.

-1929. Se va al exilio en Bogotá, Colombia, donde se desempeña como Secretario de Eduardo Santos, fundador y director del diario El Tiempo y quien llega a ser presidente liberal de Colombia.

-1931. 22 de marzo. Es uno de los firmantes del Plan de Barranquilla; documento y análisis rubricado por los exilados políticos venezolanos del gobierno de Juan Vicente Gómez que se encuentran en Colombia. Se critica al gomecismo, a las empresas transnacionales, al caudillismo, al  latifundio y al capitalismo.

-1936. Al morir el dictador Juan Vicente Gómez, Manuel Felipe Rugeles regresa a Venezuela, donde ejerce diversos cargos:
Secretario del Ministro de hacienda.
Diputado a la Asamblea Legislativa del estado Táchira.
Director de la revista El Agricultor Venezolano.
Director del diario Crítica de Caracas.
Director del gabinete del Ministerio de Agricultura y Cría.
Director del gabinete de Hacienda.
Director de la Oficina Nacional de Prensa.

-1948. EE.UU. Washington. Es Secretario de la delegación venezolana ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

-1951. Argentina. Es Consejero cultural de la Embajada de Venezuela en Buenos Aires,

-1953.  Director de Cultura y Bellas Artes del Ministerio de Educación. Caracas.

-1953-1957. Director de la Revista Nacional de Cultura (1938).
Fundador y director de la revista infantil Pico-Pico.
La Generación de 1930, con Pablo Rojas Guardia, Alberto Torrealba y nuestro poeta Manuel Felipe Rugeles, es una de las primeras que en Venezuela se detiene en el mundo poético infantil.
No se ha podido ubicar la obra literaria de Manuel Felipe Rugeles con exactitud en un único contexto, en un movimiento particular o en una generación literaria determinada.
Pedro Díaz Seijas, miembro de la Academia Venezolana de la Lengua y, correspondiente de la Real Academia Española, lo emplaza en la Generación del 28.
El poeta y escritor trujillano Pedro Pablo Paredes lo ubica en la Generación del 18.

Manuel Felipe Rugeles, en cuanto constructor de poemas, se sitúa, muy inteligentemente, a igual distancia del esmero orquestal modernista y las libérrimas estructuras establecidas por el vanguardismo (…) Es quien mejor plasma estéticamente los ideales de la Generación del 18: exaltar lo esencial venezolano.
Pedro Pablo Paredes.

Juan Liscano, Miembro de la Academia Venezolana de la Lengua, lo sitúa a igual distancia entre el Modernismo y el Vanguardismo.

Su verdadera vocación lírica lo inclina hacia lo popular, lo romántico, inclusive lo discursivo (…) Cantor de inspiración fácil, cordial, bohemio y reverente a la vez, en sus letras predominan las utilizaciones folklóricas, el color regional, las canciones, los romances, cuando no la poesía elocuente.
Juan Liscano.

Rugeles está, entre los poetas que aunque no profesaba en sí el evangelio del grupo Viernes, colabora en sus publicaciones.
Escribe con un regionalismo depurado en una mirada íntima del paisaje andino, recreándose en la llaneza de la montaña y el recogimiento del aldeano, cantando al trabajo y a la vida del campesino en un ambiente preñado de leyendas, animales, valles, labriegos y la frescura de la vegetación de los Andes venezolanos, el territorio de montaña y su sosiego. Celebra los lindantes andinos en torno de la ciudad y la claridad del cielo.  Con un valor visceral de la metaforización, lo temporal y lo intemporal unidos, sin extranjerismos ajenos al castellano.
Un lenguaje apegado al diáfano casticismo hispanizante. Un neo-nativismo que incorpora elementos vanguardistas que buscan la estilización de la copla y la décima populares; se compromete con una mayor subjetivación del paisaje, con un rescate de la nación y con el americanismo.
Se inicia desde la perspectiva criollista con sus diversos matices, paralela al viernismo sin oposición dialéctica hacia él.
Es la cotidianidad de las montañas y sus labores agrarias; la naturaleza la protagonista que maneja como telón de fondo. Rechaza lo exótico, apegándose a la tierra nativa. Sentimientos vernáculos y personajes sencillos. 

La de Manuel Felipe Rugeles es una de las obras poéticas de más lograda circunferencia en las letras de America Latina.
Orlando Araujo.

Si algún poeta pudiera hallársele, a cualquier hora, en la actitud eufórica y armoniosa del agua que fluye cristalina, ese poeta será Manuel Felipe Rugeles.
Jacinto Blanco Fombona.

1937. Cántaro.

Vamos a entrar cantando
hasta encontrar la hebra
del primer trino en algún árbol.
Vamos a entrar despacio
hasta el follaje denso
donde el sol llega apenas en jirones
dorando la tierra y las raíces de los cedros.

Tu presencia y la mía
en el bosque la esperan hace tiempo los pájaros.
Tu presencia y la mía

-1939. Oración para clamar por los oprimidos.

El agua,
el aire,
el sol
y el pájaro del alba,
desde la sombra
aman tu presencia
en la tierra.

Es tu poema.
Gracias damos a Ti porque en él dejas
la armonía y la luz de tus palabras:
el agua,
el aire,
el sol
y el pájaro en el alba.

-1940. Dorada estación.

Y aquel Antonio Machado,
de soledades lejanas.
El clavel de los domingos
siempre abierto en la montaña.
Y la plaza con un sol
 y la niña en la ventana.
Las violetas de la Ermita
que adornaban tu solapa,
y el agua dulce del río
que hoy no alegra tu garganta

-1942. Errante melodía.

Este hombre es el mismo que conocen los siglos.
Vencedor o vencido, filósofo o esclavo,
justo o impenitente, conforme o vengativo.

Este hombre es el mismo
que ha tirado el guijarro o ha asomado la venda,
que ha escondido el puñal o ha cortado la rosa,
que ha erigido el patíbulo o ha apagado la hoguera.

El que avivó la ira o prendió la alegría;
el que vistió la púrpura o el que anduvo desnudo
o lloró frente al mar o atizó la tormenta.

-1944. Aldea en la niebla. Editorial Caribe, Ediciones Arco Iris. Caracas.

En mi aldea
cuando niño nunca creí en otra aldea,
nunca soñé en otra tierra.
        Recortaba sus crepúsculos
y apacentaba sus nieblas.
        Cristales me daba el río
pájaros me dio la huerta.
        Con un caracol de monte
vida tuvo una flor nueva.
        Preso entre cuatro horizontes
 pasé mi niñez entera.
        Después descubrí un camino
Nacido al pie de mi aldea.

-1945. Plenitud.

 -1946. Puerta del cielo. Editorial Librería Voluntad. Bogotá-Caracas.

 -1947. Luz de tu presencia. Editorial B. Costa-Amic. México.

-1947. Coplas.

Este pueblo de montaña
tiene amor y despedida
con un samán a la entrada
y una acacia a la salida.

-1947. Canto a Iberoamérica. Por este poema es premiado en los Juegos Florales Iberoamericanos en México.

-1948. Memoria de la tierra.

Desde una traza desoladora se acerca a la ciudad:

Es ésta ciudad
de los muertos. Los muertos no llorados.
No recogidos. No enterrados. Muertos
que se pudrieron en la sombra, junto
a la casa y al árbol y a la fuente
de piedra milenaria. Sólo muertos
que de un límite a otro de la tierra
quedaron a su hora abandonados
como estiércol regado entre la yerba,
entre la paja seca, sin rocío,
quemada por el ala del arcángel
rebelde, sin piedad, bajo los cielos.
Elegía a una ciudad muerta.

-1950. ¡Canta Pirulero!

 Luz de la mañana y verde
mansedumbre en todo el campo.
Luz de la mañana y verde
mansedumbre en todo el campo.
Suelta la vieja copla
sobre los lentos rebaños.

¡Ay, la vaquita de ordeño
tan mansa, tan silenciosa!
¡Cómo lame al becerrito
y como mueve la cola!

Panzuda y con esos ojos
claros que el cielo retratan
¡ay, cómo todas las tardes
vuelve del campo a la casa!

¡Ay, la vaquita e ordeño
con las dos orejas blancas
y un lucerito en la frente!
¡Parda piel y negras manchas!

¡Ay, la vaquita de ordeño!

-1951. julio – octubre. Poetas de América cantan a Bolívar. Antología. Publicaciones de la Embajada de Venezuela en Buenos Aires, Argentina. Pellegrini Impresores.

Y así los poetas han hecho, un poco de ensayo, de biografía, de historia. Sus versos constituyen algo más que un simple fresco decorativo en el pedestal de la gloria bolivariana: son fragmentos del pensamiento americano – y universal- cuyas ideas se expresan en imágenes.
Manuel Felipe Rugeles. (prólogo).

 -1952. Lo popular y lo folclórico en la Táchira.

 -1953. Sentido emocional de la patria.

 -1953. Evocación geográfica de la isla de Margarita. Ediciones de la Dirección de Cultura y Bellas Artes del Ministerio de Educación. Caracas.
Escrito en forma de plaquettes:   el primer número de septiembre de 1953 de la Dirección de Cultura y Bellas Artes de este ministerio, está dedicado al poeta Manuel Felipe Rugeles, su actual director para la fecha.
Evocación geográfica de la isla de Margarita, lo escribe deslumbrado por el ámbito marino que rodea la histórica isla venezolana. Una mirada poética seducida por las maravillas de esta tierra insular, en un vehemente ardor por penetrar las entrañas de sus misterios, su mágica mirada al mar, en sus resonancias heroicas, en sus vivencias tradicionales, en las luces y sombras de sus paisajes.

Y estás erguida y pura, con tu aire
celeste, bajo el sol, siempre mecida
en tu hamaca de olas que se azulan,
se verdean, se dotan, se enrojecen,
se tiñen de amatista, se coloran
de malva o de violeta y cobran ritmo
de guzla enamorada,
de guarura salvaje,
de organillo
con músicas remotas, interiores,
de tambor golpeado
sordamente,
en primitiva selva.
Llanto y júbilo
cambiante de ese mar que te aprisiona
sobre el oro de la arena fina
extiende el alba de su cal de espumas.

En La Restinga o Fuerte de Santa Rosa de la Eminencia del siglo XVII.

Horas de La Restinga. Verdes horas
totales. Limpio espejo de la aurora.
Cómo el amanecer cantan los pájaros
en la ribera azul de los manglares.
El rojo vivo de las corocoras
enciende el corazón de la laguna
y hace de fuego el musical zafiro.
Horas de La Restinga en el costado
de la Isla más isla de las islas
que coronan la frente del Caribe.
El valle azul con su riachuelo breve
de La Asunción, y junto al agua del pueblo.
Casas viejas y anchos patios
de sonoros aljibes.
El castillo de piedra
fortaleza de antaño.
Y yedra en el tejado. Sobre el muro
yedra también. Y cielo con ventana
que mira al fondo de una edad ya muerta.

-1954. Cantos de sur y norte. Poemario por el que recibe el Premio Nacional de Literatura.

Se estremece el trigal con la neblina
y es azul, tan azul que no parece
trigal, sino una ola que se empina
cuando el aire de súbito lo mueve.
(…)
Al viento se lleva en el voleo
la corteza del grano ya maduro
lo sigo, lo persigo, lo deseo. 

-1955. Todo lo que está en la vida es mi vida.

 -1959. El poeta Manuel Felipe Rugeles, fallece el 4 de noviembre, a los 56  años, en la ciudad capital Caracas, Venezuela.

Tal es el precio de la vida hermano: echar un barquichuelo en la quebrada, echarlo de mañana, bien temprano, luego irse con la tarde alucinada y estarse con la luna de la mano para caer en cuenta de la nada.
Pedro Pablo Mora.

ÁNGEL MIGUEL QUEREMEL van der BIEST “Verdad mentira en piedra de tiempo eternizada”

ÁNGEL MIGUEL QUEREMEL van der BIEST “Verdad mentira en piedra de tiempo eternizada”

María Cristina Solaeche Galera

La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo,
el intento de un camino, el boceto de un sendero.
Hermann Hesse.

No es poeta aquel que no ha sentido la tentación de destruir o crear  otro lenguaje.
Octavio paz.

Un poeta es un mundo encerrado en un hombre.
Víctor Hugo.

Ángel Miguel Queremel. Nace en Coro, capital del estado Falcón, Venezuela, en 1899. Muere el 21 de mayo de 1939 en Caracas Venezuela.
La familia está conformada por su padre, el cuentista falconiano Pedro Miguel Queremel, su madre Angélica van der Biest y su hermana Enma Luisa Queremel van der Biest.

Poeta, ensayista, cronista y dramaturgo.

-1914. Llega  a la ciudad capital Caracas, donde trabaja como escribiente en un ministerio, y funda la revista Cyrano.

-1920. Realiza un breve viaje a Estados Unidos.
A su vuelta a Caracas, es redactor en El Sol y colabora con publicaciones en Tricolor, en la revista nacional Cultura Venezolana (1918), El Universal, Actualidades (1917),  y El Nuevo Diario.

-1921. Director del magacín Flirt, orientado  la mujer.

-1922. Yo pecador. Cuentos. Imprenta Bolívar Caracas.

-1923. Viaja a España, donde permanece diez años, con viajes intermedios a África del Norte, y otras ciudades de Europa.
En sus comienzos, Queremel se acerca a la llamada Generación del 18, a la que pertenecen José Antonio Ramos Sucre, Fernando Paz Castillo, Andrés Eloy Blanco, Luis Enrique Mármol, Luis Barrios Cruz y Jacinto Fombona Pachano entre otros.
En su estadía en tierras españolas, publica en Blanco y Negro, La Esfera, El Imparcial y El Litoral y funda la revista Tobogán.

-1924. El Barro Florido. Cádiz. Librería Universal de Morillos.
Es el primer poemario de Queremel, con un aliento modernista y un aspecto formal donde a veces predomina el soneto en diferentes formas de versificación y con muy escasa adjetivación. Están los poemas agrupados en tres textos: El barro florido; La feria de los caprichos y Las voces estremecidas; cada uno inicia con un poema indistintamente titulado Barro florido:

El primer grupo empieza con los versos:

Va perdiendo  mi peregrino
buscando, a tientos, tu camino.
Busca al amor, niño con vendas,
y perdió siempre la senda
y equivocó el derrotero.
Peregrina, dí:
¿el Amor nones un sendero
dentro de ti?
(…)

El segundo grupo comienza así:

La feria de mi corazón
inaugura su “troupe” de circo:
un acróbata da un brinco;
el faquir merienda fuego;
y el relámpago del trapecio se persigna el “Clown”. Suena un fox-trot. Y mientras baila por la pista Pegaso da una coz
(…)

El tercero inicia así:

Son sangre de mis heridas
-mis heridas mal curadas-
voces a tiempo calladas
en mi interior encerradas,
mis voces estremecidas
(…)
Aún no expresa en estos poemas su filiación a la vanguardia que acoge dos años después.

-1926. Se publican sus poemas vanguardistas en el magacín semanal ilustrado Élite:

En el café. De madrugada
y solo
Cuelgan de los espejos
como racimos
las luces.
Me he dejado
yo mismo
no sé donde
olvidado
perdido
solo, solo, solo.

-1926. El hombre de otra parte y otras narraciones. Un libro de relatos.

-1926. Brinco. Madrid. Fernando de Fe.

-1926. Trapecio de las imágenes. Madrid. Fernando de la Fe.

-1926. Trayectorias. Madrid Fernando de Fe.

-1927. Ejerce labores consulares en Andalucía, y funda un Cine Club en la ciudad de Málaga.

-1928. Tablas. Málaga. Imp. Sur.

 -1933. Luego de su estadía en tierras españolas, Queremel regresa a Venezuela, y trae a Caracas el ultraísmo madrileño en el que se inició Jorge Luis Borges. Comienza a divulgar la obra de los autores de la generación del 27 española, especialmente Lorca, Alberti, Cernuda, y a los escritores que revalorizan la obra del poeta del Siglo de Oro español  Luis de Góngora A el simbolista y parnasiano Mallarmé, el surrealista Lautréamont y  el romántico Nerval.
De un simbolismo inicial, al ultraísmo andaluz y el madrileño, de allí al surrealismo y finalmente a la vanguardia. Discursos metafóricos, laberintos de la imagen, rompimientos continuos de sus propuestas estéticas, frente a la tradición, favorecidos por a heterodoxia, olvidan toda moralista preceptiva. Se embebe de las estéticas de diferentes momentos por todo aquello que conoció, leyó, escribió y por su estrecha relación con la Generación del 27.
En apenas cuarenta años de su vida de los cuales diez los vivió en España,  el poeta experimentó con los diferentes movimientos literarios de ese tiempo. En España se  familiariza con el movimiento ultraísta de Cansinos Assens, Gerardo Diego y Jorge Luis Borges; de allá trajo a su tierra Venezuela esta corriente poética que dejó de lado después, para asumir nuevas con inquietud.

-1936. Poco tiempo después de la muerte del tirano Juan Vicente Gómez, nace el Grupo Literario Viernes, una de las avances poéticos más meritorios del siglo XX en Venezuela. Con el entusiasmo del poeta Queremel,  acompañado de Luis Fernando Álvarez y Vicente Gerbasi, a la que posteriormente se unirán varios poetas y narradores; esta agrupación literaria que se identifica con la rosa de los vientos, el poema en todas las direcciones, las formas y los vuelos, se propone sumar Venezuela a un movimiento poético más cosmopolita y universal. Se plantea también Viernes, acudir a los orígenes, creaciones y principios de otras literaturas y traducirlas; divulgar poetas como Hölderlin, Novalis, Valery, Rilke, Rimbaud y Eliot, entre otros.
Se reúne con sus compañeros viernistas: Pablo Rojas Guardia, Vicente Gerbasi, Luis Fernando Álvarez, Rafael Olivares Figueroa, Pascual Vanegas Filardo, José Ramón Heredia, Fernando Cabrices, Otto De Sola, Ulrich Leo y Oscar Rojas Jiménez en un bar con una suntuosa ebanistería, situado en las caraqueñas esquinas de La Bolsa y La Pedrera, al frente del Capitolio. También participan narradores y críticos; Ramón Díaz Sánchez, Alberto Junyent, Julián Padrón, Pedro Grases, Pedro Sotillo y Abel Vallmitjana.

Fue un grupo principalmente poético, y dada la relevancia que adquirió en nuestra historia literaria, podría aventurarse la afirmación de que se trató del primer grupo poético, verdaderamente consolidado, con que contó el siglo XX literario en Venezuela, a pesar del riquísimo precedente de los poetas del 18.
Pausides González Silva

 – 22 de abril de 1933. Acompañado de dos amigos, Nerio Valarino y el productor cinematográfico Henry Schwartz, funda el Teatro Ayacucho con Queremel en la directiva al lado de Luis Álvarez Marcano, Leoncio Martínez, Edgar Anzola y L. Carlos Fajardo; se proyecta la película A woman of París (1923) en un ciclo sobre Charles Chaplin, en el que Queremel expone una semblanza de Charlot.

 -1934. A partir de este año, el Cine Club Bolívar es fundado por el poeta, que reunió para ello a un numeroso grupo de escritores, poetas y artistas, funciona en el Teatro Ayacucho. El 12 de octubre de 1934,  se proyecta la escandalosa película Éxtasis (Ecstase) del cineasta checoslovaco Gustav Machatý que ha sido prohibida por el papa Pío XII y Hitler.

 -1936. Es el animoso animador del grupo literario Viernes, pues para el momento, era uno de los mejores conocedores de las corrientes literarias en Europa. Anima el grupo en formación al lado de Luis Fernando Álvarez y José Ramón Heredia en el primer momento de su existencia.
En el poema Cromo, reelabora las calles de la ciudad en un oscuro microcosmo urbano de miserias, degradación humana y muerte, desde un inevitable fatalismo. La ciudad matizada de opacidad en abatidos contrastes entre el color, la luz y la oscuridad; perenne angustia vital de su autoexclusión del mundo citadino que lo agobia

Que sufro la angustia cruel y dolorosa
de que mi gusano se haga mariposa;
de dejar el tallo por ir a la rosa

(Canción humilde)

Miseria, Calamidad,
que se arrastran por el suelo
y el sol sobre la ciudad
como la llaga del cielo 

Súbito, viene el viento
huele a hospital
y cementerio

-1938.

Tu inmovilidad, tu muerte viva,
tu mortaja de mapas que te deja los pies al desnudo,
tu agonía multicolor, tu ataúd aerodinámico,
¿son ya tu actitud de despedida, tu rígido “Adiós”,
entre risas de ladrillos?
(…)
¿No sabes?
El tamaño de la muerte cabe en el puño de tu mano crispada.
Tu vida empieza allí donde se mueva tu primer gusano.

 -1939. La máquina de coser. Obra de teatro; una célebre comedia que tuvo gran acogida en el medio cultural y es publicada en la revista Viernes.

-1939. Santo y seña. Dentro del viernismo. El desenfado, la rapidez, prosaísmo, confianza en el progreso, ya también asumidos anteriormente en El trapecio de las imágenes (1926).

Yo sé que es coger el recuerdo
y morderlo hasta los labios que se rompen;
y llamarme por mi nombre
en el silencio de los compañeros que no pueden contestarme,
y no reconocerme…
(…)
Me llevarán las hadas moradoras de la brisa
o el aire verde de los acordeones,
me llevarán sollozos y blasfemias,
me empujarán esquinas y avenidas…

-1939. El poeta Ángel Miguel Queremel muere el 21 de mayo de 1939, de un ataque cardíaco, mientras se balanceaba en una hamaca; justamente cuando ufano y alegre, sostenía en sus manos el primer número de la revista Viernes.

Cuando se corte mi aliento.
Cuando se caigan mis párpados,
Llevadme, amigos, al campo,
al campo donde no estuve.
(…)
Con tierra de las afueras,
-tierra del aire y la lluvia-
vestidme un traje mortal
de barro y polvo perpetuo.

Con su fallecimiento se acababa la primera etapa de Viernes. El grupo dedica íntegramente su segundo número a la obra y memoria del poeta.