Poética del ajenjo, miel y poesía

Un amor de miel y ajenjo. María Cristina Solaeche Galera. Editorial de la Universidad del Zulia.

Un libro de poesía puede producir en la sensibilidad del lector estados predestinados, la lectura de un poemario puede hacernos vislumbrar un singular momento de apostura del cual, una vez sumidos en él, no querríamos salir así como así.

A estas alturas de mi vida de lector, ya no tengo la más mínima idea de cuántos libros he leído; lo único cierto es que son legión.

Ahora tengo entre mis manos un libro raro, en verdad extraño. Se trata de Un amor de miel y ajenjo, de la Profesora universitaria y escritora María Cristina Solaeche Galera.

Me voy a ceñir estrictamente al libro en tanto objeto estético; hablaré sobre su cauda literaria, sus rasgos artísticos, su naturaleza poética; en fin, me detendré en los poemas que integran este centenar de páginas que hablan del anhelo, de la vehemencia apasionada de un alma sensitiva que se atreve a verter con hermoso descaro, un torrente de emociones y sentimientos singularísimos.

Esta aventura del espíritu se inicia con un paratexto del autor del Fausto: Dos almas moran en mi pecho, ambas forcejean. Desde tiempos inmemoriales, el alma de la especie sapiens es una intrincada dialéctica irresoluble: en nosotros, en usted y en mí, habita el cielo y el infierno como dijo Albert Camus. Debo comenzar celebrando el acierto semántico del título de este libro. La miel y el ajenjo, amonedados en una increíble fusión imaginativa, emotiva, sensitiva. El amor es placer y dolor, es goce y sufrimiento. Como dijo Baudelaire en Les Fleurs du Mal, en el amor se es la herida y el puñal. El libro está organizado en forma de pentálogo. Son cinco cuadernillos y cada uno está refrendado por un escritor que ya sabe de su eternidad: Vladimir Nabokov, Jacinto Benavente, Petrarca, Kahlil Gibrán y Alfonse Donatien. Estos aforismos que a modo de frontispicio rotulan cada sección del libro son de antología.

Advierto en estos textos poéticos una loable voluntad y una esmerada vocación por alcanzar la esperada tesitura verbal que exigir debe el poema.

El verso vuélvese frenesí incontrolado, ansias de una subjetividad iluminada por los extravíos del sentido. Me atrevería a decir que hay una poesía sustentada en el movimiento. Noto una dialógica del azar y la necesidad, en estos textos de la poeta María Cristina Solaeche Galera.

Hay bocetos magníficos de poemas que quieren narrar una historia y prevalece la nítida imagen por ejemplo, de un intensísimo amor que movió cimientos y estremeció certezas. La palabra poética en esta autora es vehículo socio-simbólico que posibilita la recuperación de un tiempo que se niega a fenecer del todo. El lector siente que está ante una escritura vivificante. La palabra palpita en la sensibilidad de quien lee estos poemas.

Poesía intuitiva, poesía del presentimiento se nos va revelando a lo largo de este centenar de páginas de amor y despedida. Textos impregnados de una nostalgia espesa que se adhiere a nosotros como un líquido vital ineludible.

Se distrae la Tierra
         no me contiene
descuelgan guiñapos
        motivos de vida
(…) 

traza escorzos la soleda
     en las pupilas inciertas
resbalan súplicas
      por la hilachas del cielo

Textos de olvido que evitan caer en ese peligroso estado catatónico cuando olvidamos lo necesario para continuar la andadura insomne de nuestras vidas. Mucho silencio, mucha añoranza y especialmente una melancolía determinada por un no sé qué, una compleja madeja de sentimientos vertebrados por esta enigmática prosa poética.

¡mírame!
     en un dedal de plata
caben todas mis lágrimas 

¡bésame!
    que veranea el sol en mis párpados
y un par de pecas suelta la noche en mi mirada

Observe, lea el lector esta pequeña joya literaria:

 Hay campanas tañendo
en el portal del tiempo

Únicamente por la magnificencia del Haikú japonés, puede lograr decirse algo tan magistral como esto. Me quedo prendado a los fulgores metafóricos de esa poesía de las tinieblas, esa poesía de la sombra: hay una cierta nervadura léxica que me subyuga y sumerge en estados extáticos. La penumbra es abordada por esta escritora de una forma terriblemente bella. Asombrosa libertad expresiva que rompe moldes desborda este libro. Me atrapa y me solazo en expresiones como estas:

Murmullo de palabras inconclusas
bosque imaginado
         poblado
               de nidos
                  de veranos
                          y
                        canela.

Un dulce y discreto erotismo se insinúa en versos como estos:

Amante
abre la puerta de tu ser
(…)
quebremos el ritmo de los pasos
dancemos en nuestro propios pasos.

O este:

 desde las estrella partidas de la mirada
       a la acalorada mejilla
                 coquetea
con el aliento del cuerpo
convertido en poema
                 se desliza
traza un surco de caricias
       y
en el borde encendido del labio
        roba sus cantos
                vértigo
en la caída sobre el pecho
               bamboleo osado
en el pezón erecto
              titubea
             se desploma
            se esconde
            se acuna 

Lo que me seduce de esta escritura de María Cristina Solaeche Galera, es su dominio de la elipsis; esa capacidad metaforizadora que trueca en poesía el hondo palpitar de la existencia. Con singular naturalidad el poema se va explicitando sin perder su encanto poético, su atracción artística. La logique du coeur como gustan llamarla los franceses instaura otro orden, otro registro de sensibilidad. El sentimiento posee en estos poemas su propia racionalidad.

Rafael Rattia

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Una respuesta a “Poética del ajenjo, miel y poesía

  1. Apreciada Maria Cristina, quiero comprar tu libro. estoy en Houston,Texas, regreso semana proxima, meustaria que me mandaras tu numero de cuenta bancaria para hacerte la trnsferencia , incluyendo el envio por mRw,DHL o similar. Mandame primero la coizacion. te pago,y te envio los datos de mi domicilio y telefon o. felicitaciones y abrazos,Mauricio

    El 6 de abril de 2017, 5:50, EL VERANO DE LOS TAMARINDOS escribió:

    > mariacristinasolaechegalera posted: ” Un libro de poesía puede producir en > la sensibilidad del lector estados predestinados, la lectura de un poemario > puede hacernos vislumbrar un singular momento de apostura del cual, una vez > sumidos en él, no querríamos salir así como así. A estas al” >

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