LUIS RAFAEL CASTRO: ¡Y el alma de Luis Castro vivió solamente un día!

 En tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro.
De éstos, el presente, es brevísimo; el futuro, dudoso; el pasado, cierto.
Lucio Séneca.

Nada vive que no perezca míseramente.
Friedrich Schiller.

La naturaleza sólo se ha mostrado generosa para con aquellos a los que ha eximido de la posibilidad de pensar en la muerte. A los otros los ha entregado al miedo más antiguo y corrosivo sin ofrecerles ni sugerirles siquiera los métodos para superarlo.
Emil M. Cioran.

Yo besaré los pies de aquel que comprenda que la eternidad es ahora,
que él mismo es el único fin.
Juan Carlos Onetti

Luis Rafael Castro: poeta, narrador, biógrafo y maestro normalista.  Nace en Porlamar, Edo. Nueva Esparta, Venezuela el 13 de abril de 1909. Cruelmente fugaz fue su vida, fallece en Los Teques, Edo. Miranda, Venezuela, el 23 de marzo de 1933, con apenas veinticuatro años. Su padre no lo reconoce legalmente y lo abandona desde que es concebido, su madre Doña Teodora Castro, lo cuidará con desvelo. De contextura delgada, hermosas facciones, reconcentrado, intimista y melancólico.

Inicia sus estudios de primaria en Porlamar y los finaliza en Caracas, a donde ha viajado en 1919 cuando cuenta diez años, para estudiar en la Escuela Normal de Varones. El bachillerato lo cursa en el liceo Andrés Bello, de allí, pasa a la universidad a realizar los estudios de Derecho, que abandona para involucrarse en las luchas clandestinas contra el régimen dictatorial gomecista de la época.

Participa fervientemente contra la tiranía del dictador Juan Vicente Gómez. Es hecho prisionero a fnales de 1928, y enviado a realizar trabajos forzados con un pesado e hiriente grillete al tobillo y en condiciones brutales entre el salitre y la intemperie, en los Llanos Centrales del país, en la construcción de la carretera de Palenque, donde enferma gravemente de tuberculosis y paludismo; a partir de allí, su salud queda minada totalmente, cuenta apenas 19 años.

Al lado de Pablo Rojas Guardia y Guillermo Meneses, Luis Castro escribe en la Revista Estudiantil Vía (1 de mayo de 1931) a cuyo proyecto se entregan jóvenes poetas en:

la tarea de someter su norma e integración social, al higienizante y decisivo fenómeno de la introspección intelectual: enfocarse en sí mismo.

Un innovador en la poesía a pesar de su corta producción en su tan breve vida. Sus expresiones literarias están estrechamente vinculadas con las experiencias derivadas de los hechos que lo rodean, a través de acertados juicios que saltan con su impronta en cada verso.

Influyen en el poeta, las novedades topográficas y la poesía del poeta mexicano José Juan Tablada Acuña, iniciador del modernismo mexicano, quien estuvo en Caracas en el año 1918, destinado por el gobierno mexicano a la Legación de su país en Caracas, y que tendrá inesperadas repercusiones literarias en el grupo literario Válvula.

No es verdad paloma blanca,/ qué azul, qué azul, qué azul?

Estrenada en los caminos canción con frescor muchacha / en un anhelo de cielo/se ahorcó con lazos de trinos.

(…)

Sobre las cuestas rojas/ irá coqueteando tu canción con la tarde/ hasta que un soplo tibio le robe el rostro pintado.

Después… / Collar de lunas.

Canción.

A partir de su trato con el poeta viernista Luis Fernando Álvarez, entra en relación con el Grupo Viernes, donde colabora esporádicamente en la revista, sin llegar a pertenecer a al grupo.

Autor del poemario Garúa,  cuyos poemas son escritos cuando ya ha disminuido la efervescencia del vanguardismo, y publicados póstumamente por sus amigos en 1935. Es un poemario, cuya línea de interés se acerca a la de Miguel Otero Silva, pero en un ambiente más íntimo y un léxico más apegado al vanguardismo:

las hojas emisarios del mar
llevan itinerarios al poniente
para la nueva tarde verde o plata

El prólogo “Situación y valor de Luis Castro”, es del poeta venezolano Pablo Rojas Guardia:

Luis Castro escribió su nombre, con pulso firme y letra distinguida, en la plana de exploradores de nuevos continentes poéticos.

En marzo de 1931, en un recital, el poeta neoespartano Luis Castro lee poemas de su obra Garua, mientras ALF dibuja su caricatura. En la mayoría de los poemas de este poemario, el mar aparece poblado de sueños.

Garua. Poemas. Caracas. Edit. Élite. 1935.
Garua. Poemas. Nº 121. Edit. Arte. 1969.
Poemas. La Asunción, Imp. Nacional del Estado, póstumo. 1955.
Aguas verdes y otros poemas. Caracas, Arte, en 1967, un breve poemario de 14 páginas; publicación póstuma.

Inéditos para el momento de su muerte, quedan cuatro capítulos de la novela que está escribiendo Vira,  cinco artículos literarios y diez cuartillas de notas.
La excelente tesis para culminar su bachillerato y un estudio que queda inacabado sobre el teatro venezolano.

Escribe los cuentos: El Pajarraco, La Tramoya (este último firmado con seudónimo) y
Los tres de Poesía.

En 1955, sale publicado el poemario Poemas de Luis Castro, en Ediciones Isla, La Asunción. Edo. Nueva Esparta.

Pertenece a la segunda etapa de Vanguardia, representada en la década del treinta, al lado del reconocido Pablo Rojas Guardia y a cierta distancia de Carlos Augusto León. Suele incluírsele en la Generación del 28.

Las características de su obra: versolibrismo en desprecio a las ataduras del verso clásico, de evidente cosmovisión, afirmación del futuro, temática ruda y formal en contra de los remanentes del preciosismo moderno, un paisajismo casi fotográfico, destaque de la metaforización, verso lúdico y americanista, desenfadado, novedoso, con insistente preocupación social y política, sin plegarse a la febril manía por lo novedoso, en un lenguaje despojado de la retórica y con confianza en el progreso.

(…)

¿Qué son las aguas verdes?

La tarde en ellas resbala su música intermedia.

Pozo de aguas verdes: / pantalla de tristeza iluminada.

Sobre las aguas verdes / no caerán ponientes, / ni luceros de plata, / tan sólo una palabra, / piedra verde:

Tristeza.

Aguas Verdes

A pesar de la brevedad de su vida forzada por un destino cruel, su producción reúne varias facetas del Vanguardismo que justamente, cristaliza en ese preciso aciago año para su vida, en 1928.

Luis Castro, se vuelca sobre sí mismo, intenta intuir lo característico hasta el momento de lo americano, al igual que lo hicieron posteriormente poetas venideros.

Entre 1924 y 1928, no se sabe exactamente, Luis Castro, apenas adolescente, de dieciséis años escribe su poema Yo soy América, que fue publicado póstumamente en Élite  (1935), cuyos versos iniciales dicen así:

Yo soy el indio, el blanco, el negro
Yo;
Yo soy América
En su conjunto de caotismo

la refundo toda.

Es un poema publicado también postumamente por los amigos, en él, le canta al  mestizaje americano. Está fuertemente emparentado con los poemas de Áspero del poeta larense Antonio Arráiz con el que se insurge en la primera vanguardia vernácula, a enorme distancia de la retórica y las formas del modernismo.

La vanguardia produjo tres poetas. Pablo Rojas Guardia (1909), Luis Castro (1909-1933) y Carlos Augusto León (1914).   Juan Liscano.

El 5 de Enero de 1928, aparece el que será el primero y único número de la revista de la vanguardia venezolana válvula, así, en letras minúsculas que atraviesan diagonalmente el dibujo de la portada realizado por Rafael Rivero en una expresión cubista; un proyecto que pretende ser revolucionario por su modernidad.

Conforman este grupo 27 colaboradores con siete relatos, dos prosas líricas y veintiún poemas. Trabajos de Luis Rafael Castro, José Antonio Ramos Sucre, Fernando Paz Castillo, Vicente Fuentes, Antonio Arráiz, Pedro Sotillo, Gonzalo Carnevalli, Otero Silva,  Israel Peña Arreaza, Pedro Rivero, Antonio Clavo, Nelson Himiob y Gabaldón Márquez entre otros.

Los que se agrupan en Válvula, abarcan el arte en general sin limitarse estrictamente a la faceta literaria; el acontecer en Europa, la confianza del futurismo, el desenfado surrealista, el simultaneísmo cubista, todo ello se manifiesta en su editorial “Somos”, primer manifiesto de la vanguardia venezolana que se transforma, en la mayor protesta de carácter político hasta la fecha, contra el dictador Juan Vicente Gómez; fue acompañada de disturbios, arengas, discursos, poemas beligerantes, manifestaciones estudiantiles, con los consecuentes encarcelamientos.

Para ese momento, el grupo literario Válvula, es encabezado por Arturo Uslar Pietri, Carlos Eduardo Frías, Nelson Himiob, Rafael Rivero Oramas, y José Salazar Domínguez en el núcleo central. Como colaboradores Miguel Otero Silva, Luis Rafael Castro, Francisco Rossón, Joaquín Gabaldón Márquez, Carlos Eduardo Frías, José Salazar Domínguez, Luis Álvarez Marcano, José Antonio Ramos Sucre, Pedro Sotillo, Antonio Arráiz, y Fernando Paz Castillo. Siendo Uslar Pietri el autor de la editorial de la revista.

Porque Luis Castro, se revelaba como uno de los poetas más originales, de mas calificada labor, dentro de las corrientes renovadores de la poesía de nuestro país. Perteneció él a una de las generaciones literarias que en la mayoría de sus integrantes, más positiva obra dio en los umbrales de la Segunda Guerra Mundial.   Pascual Venegas Filardo.

Con  21 años Antonio Arráiz su amigo y él con 18, comparten en el campo de fútbol, la esgrima, la bicicleta y los caballos. Poco le faltaba, para que fuera detenido.

En 1942, el prolífico y genial músico venezolano Inocente Carreño, compone dos piezas para voz y piano, tituladas Costa y Coplas con mar y cielo, inspiradas en la poesía de Luis Rafael Castro.

Su temprano tránsito no permitió la madurez de este poeta excepcionalmente dotado, cuya juvenil poesía ya llevaba el presagio de la muerte.  Otto D’Sola.

Cuando presiente su temprana muerte, es desgraciadamente, cuando nuevos vientos poéticos agitan su alma.

Escribe para sí mismo una elegía, una autoelegía,  toda ella en tercera persona, en un intimismo doloroso y una voz suave, agobiada cruelmente, por el final que lo sucumbirá en plena juventud:

AYER SE MURIÓ LUIS CASTRO

Gloria tocan las campanas
porque los dobles le duelen. 

Lo mató una pena dulce
que se le pegó del alma.

En andas de su penita
se va camino del valle. 

Ignora su itinerario
porque cantó a las estrellas
y amó la más profunda.
No tuvo tumba en la tierra:
los vientos para llorarlo
hacen lutos de vacíos.

¡Se  va despacito y solo! 

En su casa no encontraron
sino unas pocas palabras.

Dejó una fila de amigos
y una esfera de hermanos.

Los campos en sus responsos
pasan rosarios de espigas.

Lo amortajaron las brumas
con serafines de estrellas.

-Lucerito, lucerito
dijeron las fuentes claras.
Ayer murió Luis Castro
cantemos porque su alma
trae una lágrima viva.

Caminito, caminito
-las rosas y hierbas verdes-
caminito, caminito
hoy tendremos nuevo ocaso

La luna fría, indiferente
paseaba en otros lugares,
no desveló los senderos
al paso del que se iba…

¡Y el alma de Luis Castro
vivió solamente un día!

Careció de tiempo, careció de vida y del sosiego que le hubieran permitido escribir sus hermosas visiones poéticas. Su obra casi totalmente ignorada, subsiste dispersa con su prematura muerte; quedará a generaciones posteriores resaltar su valor y no permitir, que la anciana memoria del olvido la cubra.

María Cristina Solaeche Galera

 

 

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2 Respuestas a “LUIS RAFAEL CASTRO: ¡Y el alma de Luis Castro vivió solamente un día!

  1. Mariela Lugo Garcia

    BUENAS TARDES, UN SALUDO DESDE VENEZUELA Y MUCHAS GRACIAS POR ENVIARME VUESTRO BOLETÍN POÉTICO LES AGRADECERÍA ME DIJERAN COMO PUBLICAR MI OBRA CON VOSOTROS,,,GRACIAS

    ________________________________

  2. Aura Franchi Molina

    Muy buen trabajo sobre Luis Rafael Castro. Felicitaciones para su autora María Cristina Solaeche.

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