ISMAEL URDANETA PAZ: “El poeta legionario” La errancia y la memoria en la vanguardia del lenguaje poético

ISMAEL URDANETA
“El poeta legionario”
La errancia y la memoria en la vanguardia del lenguaje poético

 María Cristina Solaeche Galera

 

Enfermo el día de la luz, enfermo;
visión de blanco malabar suicida,
un perro a tientas a soñar convida
después de ver que yo también me duermo
Yermo el crisol de las pupilas, yermo;
un árbol reza una oración dormida;
la calle dobla su campana herida;
el pueblo enfermo como el día, enfermo.

Camilo Balza Donatti

          

Este ensayo, es un homenaje al poeta Ismael Urdaneta, a la obra del “poeta legionario”, es un compromiso con mi dignidad como escritora venezolana,  y un  rescate para la memoria del mundo y en particular de nuestra  Patria Literaria venezolana, donde imaginamos un  eco que hace resonar sus versos en cada sensibilidad venezolana y extranjera.

Ismael Emilio Urdaneta Paz, poeta, periodista, cronista, narrador, memorialista y soldado legionario, nace el 4 de marzo de 1887, en Moporo, Parroquia Democracia del Municipio La Ceiba, Estado Trujillo, Venezuela; cuando sus padres paseaban por esas tierras lacustres, y muere en Maracaibo, Estado Zulia, Venezuela,   el 29 de septiembre de 1928. 

Pueblecito ignorado
y soñador, en donde mis abuelas
hilaron con sus manos temblorosas
randas y fimbrias a la moda vieja
(…)
Allí pasaron
como en florida ronda mis primeros
días, i mis cabellos se tostaron
a su sol, por los verdes cocoteros,
sus playas y la próxima campiña,
en donde la lujuria del chichive
dulce como la boca de una niña
perpetuamente en primavera vive

Su padre  Don Arístides Urdaneta Leal, natural de La Cañada de Urdaneta,  su madre Doña María Altagracia Paz, oriunda de Los Puertos de Altagracia, ambos zulianos. Es el cuarto hijo de una prole de once.

Muy pequeñín,  lo llevan a los Puertos de Altagracia y lo bautizan en el  solar materno, donde vive su infancia y sus primeras lecturas hasta el inicio de 1895, cuando la familia se residencia en Maracaibo, en El Bajito, y se domicilia enfrente de La Beneficencia (hoy Hospital Urquinaona), en una zona de nivel económico acomodado; en la Calle Oriente o Calle Azul, a la que el poeta la llama la calle de las muchachas bonitas, la calle de los poetas,  la calle más alegre de Maracaibo; en la quinta Villa Sirena, con una barroca entrada en arco de hierro forjado que  detenta el nombre de la vivienda, y un embriagador  patio hacia las orillas del lago “su Lago de Maracaibo”, al que Ismael canta con fervor poético. En esta ciudad realiza sus estudios secundarios, y conforma junto a sus progenitores y sus diez hermanos, una numerosa familia, mientras su padre trabaja en una oficina, como Jefe del Aseo Urbano de la ciudad.

Ismael Urdaneta en sus memorias, considera siempre “accidental” su lugar de nacimiento en Moporo,  por la forma en que sucedió,  siente a Maracaibo y al Zulia como su lar nativo, y así lo hace constar en casi toda su documentación y la mayoría de sus escritos:

Echada á las márgenes de su lago, que le besa los pies con sus cristalinas ondas suaves, recibe el tórrido efluvio de un sol tropical. Y duerme sus bochornos, fatigada é indolente. Y se regocija en las claras noches de luna. Es fanática y soñadora. Parece una ciudad morisca; parece una ciudad castellana. Glorifica á sus hijos; zahiérelos a menudo. Es una madre, una hija, una hermana…..y una víctima. Lo es todo, cuando lo intenta; se contenta en ocasiones con no ser nada. Es una ciudad! Mi bella y querida ciudad!

 (Párrafo tomado de “MARACAIBO”, escrito por Ismael Urdaneta en El Cojo Ilustrado. AñoXIX.  1º de junio de 1910. Nº 443).

Recordemos, que el puerto de Moporo, donde nace Ismael, es parte de los territorios que el 9 de abril de 1850, mediante un decreto del Poder Ejecutivo Nacional, aprobado por la mayoría de congresistas genuflexos al caudillo José Tadeo Monagas, en su intención de “castigar”  el levantamiento del Zulia por el asesinato en enero de 1848, del Diputado zuliano José María Salas, despojan al Estado Zulia, separando las Parroquias de la Ceiba y la Ceibita,  del Cantón de Gibraltar del Zulia, y las anexan sin escrúpulos al Cantón de Escuque, de la Provincia de Trujillo.

Mantiene toda su vida, una entrañable amistad con los poetas Elías Sánchez Rubio, Jorge Schmidke y Ángel Fuenmayor.

 En 1901, obtiene Diploma de Sobresaliente en Francés, curso dictado por el políglota Octavio Hernández en La Universidad del Zulia.

Ismael Urdaneta, no llega a publicar como algunos autores afirman, en  el famoso semanario literario, Ariel, órgano del grupo del mismo nombre, primer periódico que levanta el pendón del modernismo en el Zulia,  pues apenas empieza a escribir poemas y publicar sus versos, unos años después del ultimo número de Ariel, el 15 de agosto de 1901.

En   1905,   publica   su   primer   poema , dedicado al poeta Emiliano Hernández,  en   el   periódico vespertino El Ciudadano,  fundado   en Maracaibo, el 18 de mayo de 1903,   por el ilustre  zuliano  Marcial Hernández, su director  y uno de sus redactores.

En febrero de 1906, Ismael es asesor de una publicación periódica literaria  denominada Nuevos Ideales, al lado de en ese momento adolescente, el escritor maracaibero Jorge Schmidke,conocido como el último de los parnasianos en Venezuela y, con las colaboraciones del poeta colombiano Pedro Barrios Bosch, del sonetista maracaibero Carlos Rincón Nebott, del político y poeta de Maracaibo, bohemio y conspirador de vehemente ardor patriótico Eliseo López  y del abogado y escritor también maracaibero Alejandro Fuenmayor Morillo, entre otros. Pero pronto, los integrantes de Nuevos Ideales, se dispersan, unos emigran a otras regiones del país, otros mueren  con el advenimiento de la férrea dictadura de José Vicente Gómez.  Pedro Barrios Bosch es exiliado de vuelta a su patria, Eliseo López muere envenenado con arsénico en La Rotunda y así, la diáspora forzada de estos jóvenes valores.

Algunos autores, por su agrupación en Nuevos Ideales y en la revista Éxodo (1908) del periodista e historiógrafo maracaibero Rogelio Illaramendy Perich, consideran al poeta Ismael Urdaneta, integrante en transición de la generación modernista .

En 1908, el poeta funda en Maracaibo la revista Elitros, con  el poeta Jorge Schmidke; dirigida por el periodista, escritor historiógrafo y narrador maracaibero Carlos Medina Chirinos, quien desempeña en esos momentos la dirección del Archivo Histórico del Estado Zulia, y cuenta entre sus valiosísimas investigaciones, con la destaca tesis de la fundación de Maracaibo por Ambrosio Alfinger en 1529, aceptada definitivamente en un simposio celebrado por el Centro Histórico del Zulia.  En 1907 se agrupa a la Revista Éxodo, de Rogelio Illa rramendy y en 1908 a Proshelios, dirigida por el escritor José Antonio Butrón Olivares, periodista oriundo de los Puertos de Altagracia y perteneciente al grupo literario Los Mechudos. Publicaciones todas ellas, dedicadas al arte literario, que tanto lustre le dan al Zulia y se consideran las más significativas de la época, para alegría del poeta.

Ismael mantiene también relaciones literarias con el grupo Génesis de Mérida y El Mes Literario de la ciudad de Coro. Escribe severas críticas literarias con los eudónimos Navaja y Tristán Gulliver.

En 1908, es coautor con  O. González Velasco y edita  en la Imprenta Americana de Maracaibo, Laureles y Rosas: El 17 de enero de 1908 en la Fortaleza de San Carlos; en honor al General Jorge Antonio Bello, y conmemorando el quinto aniversario de su hazaña como jefe militar del Castillo San Carlos, durante el bloqueo de las potencias extranjeras italiana, alemana e inglesa, a la entrada del Lago de Maracaibo en 1903.

También en 1908, edita su primer poemario: Corazón Romántico. El poema de Carmen Catalina, que incluye un breve exordio de seis líneas escritas por el mismo poeta. Son poemas cargados de ingenuidad, de sencillez polifónica, románticos en su estilo, de genuino fervor poético y con la influencia del criollismo de Udón Pérez, mas ya germina en él, en cada verso, ese afán de aventura en la palabra y en la vida, y ya manifiesta la angustia existencial que acompaña siempre su alma:

 Conozco por mi mal, que soy un tanto
predilecto a los ritos y al encanto
de las aventuras y emociones.
No tengo la culpa: las canciones
dieron al alma un vino de alborozo,
como también de pasatiempo el gozo.
1

Amo las trasnochadas lentejuelas
de la luna y la cauda de los soles,
y amo la palidez de los faroles
que iluminan obscuros arrabales.
1

Juventud. Pasajera servidumbre
de unos ojos…Empeño hacia la cumbre,
el ideal y tanta cosa bella
con que nos hace delirar la estrella.
1

Ser en la pampa de la vida un potro,
Crines al aire y la nariz violenta,
Como el tendido que mi Escudo ostenta.
2

-Y, sin querer, me siento anciano cuando
por la calleja solitaria andando
no me salen tus ojos de violeta
y oro para decirme: “adiós, poeta”.
3

En diciembre de 1909, deja Maracaibo, se va a Caracas, donde inicia estudios de Derecho en la Universidad Central de Venezuela y comienza a publicar esporádicamente en el periódico capitalino El Cojo Ilustrado (1906-1914)

En 1910, el crítico literario y poeta zuliano Jesús María Semprum Pulgar, lo encuentra en Caracas, en un miserable cuartucho plagado del humo de sus cigarros y componiendo el poema Los Libertadores. Es la misma composición poética que recibe tantos aplausos al obtener el primer premio del certamen literario de prosa y verso promovido por la Gobernación del Distrito Federal con motivo del Centenario del 19 de Abril de 1810, y al que concurren numerosos y distinguidos poetas y prosadores de Caracas y del interior. El jurado del concurso está compuesto  de los señores General Pedro Arismendi Brito, Julio Calcaño, Felipe Tejera,  Andrés Mata,  Pedro Emilio Coll y Luis Churión, y al dictar el veredicto, premian  el estudio en prosa de Laureano Vallenilla Lanz, y en verso el poema Los Libertadores de Ismael Urdaneta, que se publica  en el Cojo Ilustrado, en un ejemplar dedicado totalmente al 19 de abril de 1810. (Año XIX, Nº 440, p. 240, del 15 de Abril de 1910).

Los Libertadores, es  un poema extenso y respetuoso de la rima; después de un proemio del autor, escribe el poeta seis cantos, los cuatro primeros dedicados cada uno en el orden dado a: Francisco de Miranda, Simón Bolívar, Antonio José de  Sucre y José Antonio Páez, y un penúltimo canto dedicado a Urdaneta, Madariaga, Salom, Ricaurte, Soublette, Girardot, Piar, Bermúdez, el Negro Primero, Ribas,  Francisco Esteban Gómez  y Arismendi. Todo el poema escrito en una sola noche.

Extractos del Canto I consagrado a Francisco de Miranda:

Quién es aquel que calza memorable coturno,
del semblante rugoso, pálido y taciturno?
le vio la Francia en triunfo, le vio la Europa entera;
dio su fama al futuro y nos dio una Bandera

(…)

No obstante su heroísmo de redentor, no pudo
ni esgrimir su mandoble ni enarbolar su escudo.
Pero fue la primera palabra prodigiosa
que al borde de la obscura, irredimida losa,
se escuchara de alguna voz <<levántate y anda>>
dijo a la Patria entonces Francisco de Miranda,
4

Fragmentos del Canto II ofrendado a Simón Bolívar:

Sus ideas eran como huracanes!
Rindiólo todo al frente de aquella cabalgata,
del Avila al Pichincha, del Orinoco al Plata.
Su figura se escapa del lienzo de la Historia,
más allá del futuro, más allá de la Gloria.
Jamás sintió fatiga, en el risco, en la falda,
su corcel, con la honra de llevarlo en su espalda.

(…)

Su nombre era conciso, enérgico y sonoro
como él mismo: BOLIVAR!
4

Fragmento del Canto III dedicado a José Antonio Páez:

 Mirad.  Oid. El grave silencio de la pampa
se llena de rumores cuando el centauro acampa.
Su corcel atraviesa las llanuras ardidas
hinchadas las narices violentas y las bridas
sueltas. Es el llanero que el peligro devora.

(…)

Es el mismo de aquel <> heroico,

(…)

Es PAEZ!  el rotundo Héroe de las Queseras
del Medio; el torbellino de la pampa;
4            

En los círculos literarios de la Caracas de la época, Jesús María Semprum llegado cinco años antes en 1903 y ya organizado, comparte tertulias literarias con algunos compañeros de generación y otros más mozos, todos ellos buscando en la literatura la orientación de sus pensamientos; los diálogos y las pláticas se fortalecen con las lecturas de notables escritores de América: Rubén Darío, para quien los poetas guardan la admiración intacta por aquel encantador de la melodía, el ritmo y la gracia en su verso; Leopoldo Lugones que goza de entusiastas seguidores; Díaz Mirón, Amado Nervo, y Chocano. De España: Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Miguel de Unamuno, Azorín, Ramiro de Maeztu, Ramón del Valle Inclán y Pío Baroja. De Francia leen los poetas malditos, Anatole France y aún resuena Víctor Hugo. Suelen concurrir a estas peñas, entre varios, el presbítero caraqueño Carlos Borges y escritores residentes en el interior del país como Sergio Medina del estado Aragua, los zulianos Rogelio Illaramendi y Emiliano Hernández, Rafael Carreño Rodríguez del estado Guárico y nuestro poeta Ismael Urdaneta, intentando reforzar y expandir el mensaje de “una Venezuela que no quería darse por vencida en la hora de la estupidez”, como expresara el escritor carabobeño Enrique Bernardo Núñez.

Mas el espíritu indomablemente nómada de Ismael Urdaneta no le permite echar raigones, y a finales de 1910 inicia su periplo impulsado por inquietudes  intelectuales y un brío afanoso de horizontes, que  lo llevan a Barbados, Brasil, Argentina y Uruguay, en una primera emigración larga y fecunda tanto en el periodismo como en la aventura.

Aquel viril deseo
de aventura y peligro, de andanzas y fiebre loca,
me devora la entraña –buitre de Prometeo!-
atado a mi destino como el otro a su roca.
5

 El 7 de enero de 1911, de Río de Janeiro llega a Buenos Aires, Argentina, allí conoce a quien es un sincero y fraterno amigo César Carrizo,quien lo describe como un hombre alto, de anchas espaldas, bizarro, elegante; de manso andar como hombre que no va con el reloj en la mano, con la cabellera negra, abundante y ondulada, frente ancha, nariz alta, menton recio, boca definida, tez morena pálida y unas hermosas manos. 

Lo recibe en el exitoso periódico La Prensa el secretario de redacción Horacio Castro Videla, quien lo incorpora al trabajo como redactor en este periódico.

A Buenos Aires llega con un sombrero alón ladeado, una capa envejecida, zapatos de piel de cocodrilo, una corbata ancha y vistosa que prendía con una esmeralda y un bastón de bambú con la empuñadura de oro.

Al final de su estadía en tierra porteña, trabaja como redactor del periódico La Nación.

El 5 de julio de 1911, con motivo del Centenario de la Declaración de la Independencia de Venezuela, el poeta Ismael Urdaneta es el orador de orden. En el discurso, unifica las figuras de Miranda, Bolívar, Sucre, San Martín y Washington; y finaliza con su poema Libertadores.

En Buenos Aires ese mismo año publica en la Imprenta de Coni Hermanos,  su segundo poemario Siembra y Vendimia; poemas que comienzan a  alejarse del romanticismo y  acercarse al modernismo, influencia de las intensas relecturas que hace del cubano José Martí precursor del modernismo con su prólogo al Niágara obra del poeta venezolano Juan Antonio Pérez Bonalde, del nicaragüense Rubén Darío llamado “el padre del Modernismo”, de los mexicanos Amado Nervo y Salvador Díaz Mirón y Lugones precursores del modernismo en su país, y del modernista argentino Leopoldo Lugones.

Aquí no hay motivaciones de otra índole que la búsqueda de una expresión estéticamente válida. Es un libro donde puede verse la mano del poeta corrigiéndose, borrándose. Un libro que anuncia un Ismael Urdaneta que ha salido a la búsqueda de un lenguaje que le pertenezca y que le permita ingresar a la modernidad, armado con algo más que su propia, trágica y hermosa historia.

                                                                                      Cósimo Mandrillo.

Después, en Montevideo, Uruguay, comparte con la poetisa uruguaya Delmira Agostini, de la que dice: soberbia hermosura rubia, lánguida, con ojeras lila. Con el escritor uruguayo José Enrique Rodó se desempeña como su secretario y corrector de pruebas en el rotativo El Día, al mismo tiempo que escribe en el periódico La Semana, la columna De sábado a sábado. Estos dos francos amigos le abren las puertas del periodismo montevideano, por considerarlo un hombre capaz tanto por su intelecto como por el alma ferviente que vuelca en su trabajo y en la vida. En esa tierra extranjera, es Ismael Urdaneta uno de los fundadores del famoso Diario del Plata  de Uruguay.

 Parecía destinado entonces a ser uno de esos reporteros contemporáneos que nos cuentan con elegancia y amenidad, y casi siempre con menos exactitud que imaginación, la vida de las ciudades y pueblos grandes o pintorescos o simplemente remotos. 

Jesús María Semprum

A finales de 1912, un  nuevo itinerario, esta vez hacia el viejo continente. Viaja a España como corresponsal del Diario del Plata, allí se dedica desde su llegada al estudio de la cultura española, a escribir reportajes sobre las ciudades de Cádiz, Barcelona y Valencia, y a colaborar en El Mercantil Valenciano, mientras escribe el poemario Jardín Solariego.  Una vez en Madrid, colabora en los prestigiosos diarios españoles Blanco y Negro, ABC y  El Liberal. Hace amistad con el escritor español Eduardo Zamacois, quien escribe Urdaneta el aventurero,  y con el novelista venezolano y Representante Diplomático de Venezuela en España, Pedro César Dominici, que narra las aventuras del poeta en su obra Bajo el sol de Otoño.

Allí, en tierra española recuerda a aquella poetisa que quedó en Uruguay, Delmira Agostini, y escribe:

 …No fuera para mi sagrado el divino ritmo de Apolo
me llamara su fiel, si al pasar por esta deliciosa, pintoresca
y española villa no enviara, como lo hago, mi homenaje a la alondra sentimental y expresiva que me hizo soñar tanto con aquel maravilloso trino:

…<<Amor! La noche estaba trágica y sollozante…>> y aquella romanza inaudita a fuerza de harmoniosa:

En 1913 viaja a París, donde comparte generosamente su amistad con Carracciolo Parra Pérez, Segundo Secretario de la Legación venezolana en Francia, con Diego Carbonell, Cónsul en París, con el médico Jorge Dacovich su asiduo compañero en las noches de bohemia en el Boulevard Saint-Michel, con el pintor Carlos Otero, el poeta Dr. José Tadeo Arreaza Calatrava, Ramón Vallenilla, J.M. Ortega Martínez (hijo), y otros destacados personajes venezolanos de la época, residentes en la “ciudad luz”.

Llevaba en el Boulevard una vida atormentada y desdeñosa, proletario intelectual a corbata de seda y a estómago inquieto e interrogativo (…) a pesar de la inquietud y desarrollo de una existencia falsa, farandulera, que me llenaba de setupor y de bochorno cuando meditaba en ella las muy pocas veces que tal me ocurría, a pesar del ajenjo que me empozoñaba la salud y la melancolía, otra desazón y otro veneno minaban mis horas

En abril de 1914, hastiado, desilusionado de esa forma de vida tan ficticia  y colmada de opulencia, y por otra parte, con la Primera Guerra Mundial asolando Europa, se alista en La Legión Extranjera de Francia;  lo destinan al Primer Regimiento Extranjero acantonado en Bel-Abbés,  después a la Península de Gallípoli en Turquía donde en 1915 combate y es herido en la Batalla de los Dardanelos, luego en las de  Orán en Argelia, y Bizerta en Túnez, África Septentrional. 

En 1916, es herido nuevamente combatiendo contra la invasión alemana en la Batalla de Verdún al  nordeste de Francia, en la guerra más larga y la segunda más sangrienta de la Primera Guerra Mundial. Combate en Alejandría, Egipto, y en Servia y Ucrania con el Cuerpo Expedicionario de Oriente;  en los frentes orientales y soviéticos de Alejandría, las Islas Griegas, Gallipoli y Odesa.

Esos cinco años toca a fondo el horror de la guerra y es herido en dos oportunidades, disparos en el oído izquierdo en Dardanelos, y en la Cruz Roja en Niza, le amputan  parte de la pierna izquierda por la gangrena provocada por sus permanencias durante largos días  en las heladas trincheras de Verdún. Un acto más de desesperación que de aturdimiento fue su enrolamiento, y nadie puede dudar como lucha con arrojo en diferentes frentes igualmente peligrosos. Pruebas de su ardor y valentía son las cuatro medallas de honor que recibe: La Medalla Interaliada, Medalla de Verdún, Distintivo de Herida y el Cordón de Honor al Mérito de La Legión Extranjera,  y una distinción del Coronel Geay, jefe del Regimiento (26-06-1918). El final de la Primera Guerra Mundial,  encuentra  al poeta en  Argelia.

De su poema Oropeles, que el poeta titula Uno de tantos…, son estas estrofas:

Y es mi solo y viril remordimiento
en la Gran Epopeya, triunfo y llantos,
el de no haber caído como tantos
por la victoria al último momento.
Toda esa clarinadan de renombre
que me hace aparecer como comparsa
ínclito en la tragedia, es gloria o farsa
que desdeñan el lírico y el hombre.

He sido uno de tantos, y resulto
jirón del nimbo de la selva heroica,
grano de polvo en la trinchera estoica,
eco perdido en medio del tumulto.

Su vida en la Legión, a despecho de la compañía incongruente, con gente equívoca, tal vez maleante y de seguro desesperada, debió por eso mismo, de brindarle alicientes que no aciertan a sentir las personas amigas de la vida estadiza y serena

Jesús María Semprum

En 1921, se casa con su enfermera Teresa Pascott, a quien conoce durante su permanencia en el hospital  de La Costa Azul, y con quien tiene dos hijos, Emiliana y Alexis Arístides, y viven en la población de Sidi Bel-Abbés, en Argelia.

El 17 de agosto de 1921, el poeta regresa a Venezuela en el vapor Haití; su mujer e hijos quedan en Argelia, no se decidieron a seguirlo a las lejanas y desconocidas tierras del poeta.  Se dirige a Maracaibo, donde se le recibe apoteósicamente con un acto en el Teatro Baralt, el 29 de septiembre; se presenta con su blanco uniforme militar y sus tres condecoraciones; los palcos, las plateas y las galerías están colmadas, y en primera fila el Presidente del Estado Zulia, General Vicencio Pérez Soto y sus secretarios, la Banda Bolívar dirigida por el maestro Martucci entona los compases que el protocolo de honores requiere para un combatiente condecorado. Lo presenta nuestro escritor y poeta maracaibero Elías Sánchez Rubio, quien le da el apelativo de “El poeta legionario”,  y el 12 de noviembre de ese mismo año, se le  recibe en el Teatro Nacional de Caracas.

En 1922, publica  con la Imprenta Bolívar de Caracas, Noches de Odessa,  es un diario que recoge las memorias y testimonios de su vida en “la Perla del Mar Negro” ocupada por  las tropas austríaco-alemanas a finales de la Primera Guerra Mundial.

Los ejemplares del diario Panorama, se engalanan con la representación de la intelectualidad zuliana de la época,los más acreditados poetas, escritores, docentes y juristas del Maracaibo de principios de siglo, y entre ellos, el poeta Ismael Urdaneta.

Poco tiempo después de los actos en el Teatro Baralt, casi inválido, cada vez más enfermo y solitario, es abandonado, en su misma tierra sin ayuda ninguna;  decide  entonces volver a Europa para ver a su esposa e hijos y convencerlos de que vengan a vivir con él a Venezuela. En este viaje, vuelve a caminar las calles parisinas pero ahora como un inválido héroe de la guerra, hasta que en 1927,  la tabes dorsal que sufre desde su juventud  empeora gravemente y siente que debe regresar a su tierra, más no lo acompaña su familia en su travesía del Atlántico.

Ya en Venezuela, en Maracaibo su lar, publica en 1927, en El Tocuyo, Ediciones de La Quincena  Literaria,  Tipografía  Comercio, el  poemario Cantos  de  Gloria  y  de Martirio, escrito en diferentes frentes de combate, principalmente durante los años 1915 y 1916; está colmada esta obra de doce composiciones escritas en los mismos frentes de guerra,  de versos vivenciales, unos aterradores, dramáticos, duros e implacables, con una tonalidad muy distinta al de los anteriores; desaparece totalmente el romanticismo criollo de su primer poemario Corazón Romántico; ahora las rimas y las formas estróficas como el soneto no obstaculizan al poeta para ensayar con ellas sus inquietudes literarias, la nuevas formas serán más  excéntricas, individualistas y originales. Es una voz modernista con  asomos de vanguardia; en sus versos, intenta Ismael exorcizar los horrores de la guerra y del guerrero,  los dolores del cuerpo y del alma, en un frágil análisis autobiográfico de su condición anímica en los combates en la Legión Extranjera  en la Primera Guerra Mundial, pero sin hagiografías ceremoniales  y alejado de todo vislumbre de panegíricos:

 Esa tarde -oro y cobalto-
la última que yo viera,
antes de ir al asalto
de la enemiga trinchera;

qué puros miré los cielos
a los parpadeos claros
del sol de los Dardanelos
detrás del golfo de los Zaros!
6

 Horror del ay!  que se pierde
en el estruendo del choque;
la bayoneta que muerde
con elegancias de estoque.
6

Y ya en el foso contrario
épico ardor temerario
anima duelos heroicos,
y a esos encuentros parciales
de lúgubres pedestales
sirven los muertos estoicos…
6

Y en el horror del minuto
funden su cólera sorda
el hosco instinto del bruto
y el ímpetu de la horda!
6

Tampoco se confunde Urdaneta con los panegíricos de Venezuela heroica; apostado frente a los devaneos libertadores de Eduardo Blanco, lo que se lee en Cantos de Gloria y de Martirio refuta toda idealización del combate.

 Luis Moreno Villamediana

En Maracaibo, se vincula con grandes esfuerzos físicos y económicos  a las peñas literarias que se dan en La Zulianita y al grupo literario Seremos, donde se le respeta como héroe, más es incomprendido como poeta; la hegemonía poética en el Zulia es la que con su pauta marca nuestro poeta Udón Pérez, compañero de generación, quien dedica su poema Siembra y Vendimia al poeta Ismael Urdaneta, y aparece publicado en El Cojo Ilustrado  el 15 de noviembre de 1911, Nº 478:

Se extienden  tus Sonetos persuasivos
cual de un fuerte samán las frondas graves;
tus Trinos para Trina – trinos de aves-
desgranan en el árbol sus motivos.

Yedras de tu solar, de tus nativos
predios, al tronco se le enredan suaves;
Cantos diversos, de diversas claves,
cantan en él, románticos ó altivos.

Bajo de sus ramajes protectores,
sus triunfos y sus éxodos remembra
la falange de Los Libertadores.

Y á su sombra cordial, tu musa eximia,
tras la estación del surco y de la siembra
se goza en el afán de la vendimia.

Ismael Urdaneta, ese ser extraño, único, visionario, errante, inconforme, bohemio, intranquilo, conocedor de placeres, de dolores físicos tanto propios como ajenos, del caos de la guerra, condenado a una silla de ruedas y a una cama, con una parálisis progresiva y dolorosa, y  heridas que no cierran en su pierna, es abandonado en su propia patria, en su amada tierra maracaibera, a la incuria de todos aquellos “pudientes amigos venezolanos” que conoció en España y París desempeñando altos cargos con los que convalidaban en otros países europeos la dictadura gomecista, y por la que eran bien “recompensados” a cambio  de las penurias del pueblo venezolano; aunado a todo ello, la nostalgia por su familia que vive en Argelia, colman de hastío y desesperanza el alma de “El poeta legionario” como lo llama Elías Sánchez Rubio en su presentación en  el Teatro Baralt .

Es la soledad, los  padecimientos del cuerpo, los recuerdos heroicos, la poesía y la desadaptación a vivir en la tiránica dictadura gomecista que aún domina su país, sus únicas compañías, y la mañana del sábado 29 de septiembre de 1928, quizás recordando aquel 29 de septiembre de 1921, siete años atrás en  el Teatro Baralt,  después de pedir un “cafecito” a su anciana madre, se suicida de un  disparo en su cuarto. Imposible ignorar sus motivos, apenas contaba cuarenta y tres años. Así termina el círculo en espiral de vida y sueños de este valioso poeta venezolano.

Poco antes de finalizar su vida, escribe a su hermano Arístides:

Hermano: zozobró el navío. Ponme un ramo de rosas en la cabezera de mi lecho y un cirio a mis pies. Que no sea mi velorio seco, deja que mis amigos charlen y echen cuentos y anécdotas.

Reposan sus restos en el más antiguo de los cementerios de Maracaibo, el Cementerio Nuevo (2-11-1879), hoy conocido como El Cuadrado, al lado de su padre y su hermano José de los Santos, en el panteón familiar. Allí donde por ser el más añoso, están enterrados héroes zulianos de la Independencia y hombres ilustres de las Artes y la Literatura del pasado de esta tierra:

El navío al partir,
iba con todas las velas arriba,
talando el bosque de las olas,
jineteando las cuadrigas de los ciclones…
7

Hoy el navío jadea entre las tempestades…
en lo alto del puente,
van cuarenta años de luchas,
de rebelión y melancolía…
7

El Consulado de Francia, iza su bandera a media asta.

¡Qué ironía! justamente el día anterior a su muerte, lleva para su publicación el que será su último poema Las Nubes, y sale divulgado temprano el mismo día que fallece; en sus versos se solaza el poeta sobre los cuatro tipos de nubes.

 A propósito del cirrus:

Lo que si me consta es que en noches
de luna he deseado un Clavileño
para ir a tenderme sobre esos algodones dorados
¿Qué íntima y constelada satisfacción!
En lo alto de mi cabeza
sentiría la caricia fulgurante de Vega,
de la Lira, sobre los anillos
espléndidos del Dragón: a mis pies,
distinguiría en Aldebarán
la mirada de primera magnitud
del ojo fascinante del Toro,
y me divertiría viendo
danzar a mi lado la Osa Mayor,
mientras acariciaría  con la diestra
la Cabellera
de Berenice…8

En 1928, en Caracas: Taller Gráfico, se publica póstumamente su último poemario Poemas de la  Musa Libre, que había dejado inédito y Ediciones del Instituto Zuliano de la Cultura en Maracaibo, publica una 2ª edición.

Esta es la dedicatoria del poemario:

Dedico estos <> a mi selecto amigo, Dr. Pedro José Troconis, cuya generosa hidalguía permite la aparición de este Libro. Cordialmente, Ismael Urdaneta. Maracaibo 1928.

En la biblioteca privada de la familia Troconis-Pacheco, existe un ejemplar del poemario que incluye notas del Dr. Troconis y del poeta Ismael.

El poemario póstumo  Poemas de la Musa Libre, es su obra más importante, la  que lo consagra como uno de los iniciadores de la Vanguardia en Venezuela. Libre de trabazones académicas,  de espaldas al rigor de la métrica, descoyuntando los ritmos vulgares por vulgarizados, con una tensión imaginativa en el lenguaje, en un texto confesional, premonitorio, irónico y fatalista, donde grita, se burla con ironía, ama y protesta en la emoción vigorosa de cada verso; entreabre la puerta del vanguardismo, y cierra tras de sí la del modernismo.

 …es un poeta en el que encarna la transición: su propia obra registra el romanticismo  feneciente y saluda al vanguardismo naciente

                                         Rafael Arráiz Lucca

En la segunda parte del poemario, que el poeta titula muy particularmente,  Croquis del lago y de la urbe, da su visión poética de la contaminación del Lago de Maracaibo, secuela de la explotación  petrolera. Plasma su inquietud por los efectos adversos sobre sus aguas, los cambios aciagos en la acuarela del  paisaje lacustre transformado en función de los intereses económicos de los capitales extranjeros, al explotar para ellos la nueva riqueza dada en concesión por primera vez en el país, el 24 de septiembre de 1865 por el General en Jefe de los Ejércitos de la Unión y Presidente Constitucional del Estado Soberano del Zulia, Jorge Sutherland, en cesión hecha a un ciudadano norteamericano de nombre Camilo Ferrand:

El derecho y privilegio exclusivo en toda la extensión del Estado para buscar,  producir y negociar petróleo o nafta, o bajo cualquier denominación que se conozca el aceite que exista…

Leamos su rebelde espíritu en algunos versos de este capítulo del poemario Poemas de la Musa Libre:

 Casco negro, puente blanco, veloz,
bufando carbón, sudando aceite
que infecta  la estela
pasa el monitor petrolero.
8
En el mástil de popa
lleva izada nuestra bandera,
según convenio de Cancillerías.
9

Nada en el monitor petrolero
tiene algo de común con nuestra raza:
navío, tripulantes y cargamentos
son ingleses o norteamericanos.
9

La alberca de zafiro se hizo tina de aceite.
Y allí están ahora en la bahía ancladas
las lindas barcas de otros tiempos,
envilecidas con el “carate” exótico.
10  

Palmera señoril, antes dabas al cuadro
del paisaje lacustre
la pincelada esbelta de tu airón tropical.
Ahora  te suplanta la torre del “taladro”,
menos poética, menos ilustre:
¡pero de más efecto…comercial!
11

 

O este poema que atiza la emoción:

Caminante ¿Qué buscas en el huerto?
Sacude tus sandalias peregrinas
y prosigue… El jardín está desierto:
¿no ves el muro solariego en ruinas?
12

 Caminante ¿qué buscas en la senda?
Ya sólo queda mi empolvado escombro
como evocando la gentil contienda .
12

En el poema Las Nubes, del que hablamos,  poetiza sobre los cirrus, cumulus, stratus y nimbus, y en los dos últimos lapidarios versos finales escritos el día anterior a su muerte,  nos advierte sobre la existencia de un quinto tipo de  nube:

¡Nuestra vida…! la quinta forma
de la nube…
8

La publicación de la obra completa del “poeta legionario”, es una deuda pendiente del país, con la dignidad del poeta y su obra, con la Literatura de Venezuela y para con todos sus lectores.

Permitamos, que sea el mismo Ismael Urdaneta quien concluya este ensayo con su hermosa despedida:

Mejor es irse temprano,
cuando aún haya sol,
y nos quede el ansia de un paisaje nuevo.
13

Referencias Bibliográficas:

Obra poética de Ismael Urdaneta:
Corazón Romántico. El Poema de Carmen Catalina. Imprenta Americana. Maracaibo. 1908. 2ª edición. Instituto Zuliano de  la Cultura. Maracaibo. 1978.
Laureles y Rosas: El 17 de enero de 1908 en la Fortaleza de San Carlos. (Coautor con O. González Velasco). Imprenta Americana. Maracaibo. 1908.
Siembra y Vendimia. Imprenta de Coni Hermanos. Buenos Aires. 1911.
Una noche en Odessa. Imprenta Bolívar. Caracas. 1922
Cantos de Gloria y de Martirio. El Tocuyo: Tipografía Comercio. Maracaibo.1927.
Poemas de la Musa Libre. Taller Gráfico. Caracas. 1922. 2ª  edición. Instituto Zuliano de la Cultura. Maracaibo. 1977.
Extractos seleccionados de los poemas:
  1. Autografía.
  2. Paréntesis.
  3. Corazón Romántico.
  4. Los Libertadores.
  5. Macte Animo.
  6. La Legión, en Avant!
  7. El Navío.
  8. Las Nubes.
  9. El Monitor Petrolero.
  10. El Lago Petrolizado.
  11. La Palmera y la Torre de Acero.
  12. Edad Muerta.
  13. Au Revoir!
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10 Respuestas a “ISMAEL URDANETA PAZ: “El poeta legionario” La errancia y la memoria en la vanguardia del lenguaje poético

  1. Mi respeto a quien por años me ha motivado en la lectura y escritura. Hoy día del escritor quiero felicitarla y con ello animarla para que lo siga haciendo, su pluma hecha historia animan a personas como yo que quieren ser escritor porque lo en las venas lo llevan.
    Edudo Briceño

  2. MAGISTRAL, POÉTICO Y SENSIBLE ESTE ENSAYO SOBRE NUESTRO POETA ZULIANO ISMAEL URDANETA.
    MIS CONGRATULACIONES MARÍA CRISTINA

    EDECIO BERMÚDEZ

  3. Tanto tiempo en el olvido y tú, mi querida María Cristina lo arrebatas a la indiferencia y nos lo presentas en todo su esplendor. Muchísimas gracias.
    Desde Cancún, México
    Ricardo Xialpa-

  4. Guillermo José Salas

    Al leer el ensayo sobre Ismael Urdaneta mi mente hizo un recorrido hacia principios de la década de 1960 cuando una noche, varios venezolanos de tránsito en Paris, nos encontramos con nuestro querido amigo Atilio Storey Richardson quien en amena conversación nos hizo referencia al sin límites escritor y poeta Ismael Urdaneta, ciudadano del mundo y sobre su triste final. Ahora el excelente ensayo de María Cristina no sólo me ha enterado de un perfil biográfico que deseaba conocer sobre este ilustre marabino sino también que su lectura parece reiterar el desprecio silencioso que una gran mayoría experimenta por los intelectuales, especialmente si son de su mismo terruño. Gracias, muchas gracias María Cristina por este envío y mis votos son porque conserves ese don de poeta y escritora por largos años.
    Guillermo José Salas
    Curazao

  5. ¡Què decirle poetisa! ¿Ismael legionario o aventurero? ¿Poeta incomprendido o provinciano? Hay tantas aristas de abordar este personaje; lo que si agrega es que supo estar entre buenas plumas de su època: El crìtico literario Jesùs Marìa Semprùn, Josè Enrique Rodò y Carraciolo Parra Pèrez. Lo demàs: pelear en el frente imperial francès, la vuelta a la patria, a su terruño; pasearse con su uniforme de gala militar francès por la plaza Baralt y suicidarse; todo se arruma en el pasado y se pierde en nuestro lago infecto.

  6. Querida amiga que más ue felicitarte por este hermosísimo ensayo sobre nuestro querido Ismael Urdaneta, poeta “zuliano” como se consideraba él apesar de haber nacido em Moporo. Preciosas las estrofas de sus poems que seleccionaste destacando su sui generis personalidad.
    Desde Maracaibo
    Efrain Luengo

  7. Mi querida poetisa con este ensayo sublimizó a un poeta que estaba vilmente descuidado. Si no fuera por esta su labor tan acuciosa y sensible que sería de ellos los olvidados. Muchas gracias de un maracaibero.
    Ovidio Graterol

  8. GRACIAS MIL POR ILUSTRARNOS TANTO SOBRE NUESTROS POETAS DEJADOS AL OLVIDO. ES UNA LABOR ENCOMIABLE Y DIGNA DE MÉRITORIO APRECIO Y VALOR POÉTICO.
    NO SOY ZULIANO PERO EL ORGULLO VENEZOLANO ES EL MISMO.
    DESDE MATURIN
    RAFAEL CASILLAS

  9. Gracias por tantos datos sobre la vida de esteinsigne poeta venezolano. A ti te lo debemos María Cristina con todos los honores que ello amerita.
    Desde Caracas
    Wilfredo Osorio

  10. César Prieto Oberto

    ¡Extasiado, deslumbrado quedé por tu exquisita pluma, María Cristina! Desde 1981, cuando conocí a su hijo Alexis, entrenador de fútbol con pasantía en la selección argelina según me refirió en amena charla, desée conocer algo más profundo del “poeta legionario”. En su “español afrancesado”, me comentó el por qué de su visita a Maracaibo, donde fue contratado por el IND para enseñar las nuevas técnicas de la pedagogía futbolística a entrenadores y niños que querían aprender a jugar el fútbol. Sus didácticas pláticas no fueron del agrado de quienes se resistieron a los cambios que quiso introducir. Estuvo poco tiempo en Maracaibo, y lo recuerdo vívidamente por su entusiasta conversación. Ahora me solazo con la acusiosidad de tu intelecto. ¡Gracias por permitirme conocer algo más de la vida de este venezolano del mundo, de Ismael Urdaneta.
    César Prieto Oberto. Maracaibo, 18/01/2013

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